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Días color de rosa
Es tu destino ser el único que quede siempre. Te lamentas cuando ves las sillas y la mesa vacía. Ya no hay nadie con quién disfrutar de una cerveza fría. Ya no hay nadie que reniegue de tu comida insípida o de tus malos hábitos.
Estás condenado a estar solo.

No es como que tu existencia cambie la rotación del planeta, pero alguien se divierte viéndote así. Te mira desde lejos y lo disfruta. El mismo ser que te condenó a que el tiempo pase de ti, a que la muerte se olvide de tu existencia.

Sientes su esencia y tienes la dulce sensación de que los sueños no son sueños. Pero te dura poco cuando te das cuenta de que vives en tu pesadilla.

Las manos se tiñen de rojo; los gritos vuelven a oírse y el día se vuelve oscuro. La negrura del universo colma todo y en medio de eso, alguien llora. Lo escuchas con atención y quieres encontrarlo. Corres en la oscuridad preguntando quién llora.

Nadie contesta.

Nunca hay una respuesta.

Las manos siguen húmedas por la sangre de ella, a quien no pudiste salvar.

—Estarás eternamente solo —la voz que te enloquece se escucha en la oscuridad.

Desenvainas la espada y atacas a tontas y a ciegas, sin hallar a nadie alrededor.

Ya no hay días color de rosa. Ni verdes, ni azules. Sólo negros, monótonos y sin sentir. Y aunque lo sabes, aún los esperas, pero estás maldito como para que se te conceda un deseo.

Volteas cansado y ves su espectro. Ya no sabes si es un sueño, es la realidad o sólo te a inventas porque la extrañas. Su cuerpo traslucido aún te deleita, aunque sea sólo un juego de tu mente, ya no te importa.

—Yo te guiaré —te dijo cuándo te tomó de la mano. Y le creíste. Y la seguiste. Ya nada te importaba, quizá, nunca te importó.

La niebla de los recuerdos te persigue. Ya no luchas con ella, ya no forma de escapar.



Indice

Día cuarenta y uno: Usa un narrador en segunda persona para la historia de un personaje que ha sido maldito.

¡Hola, hola, mis queridos soñadores! ¿Cómo están? Estoy retomando un poco el escribir. La verdad, hacía días, desde mi última publicación, que no me sentaba tranquila a escribir algo realmente.

He leído bastante últimamente, pero de escribir ¡uff! Me estaba tomando ya de franco. Y al abrir el panel, me di con que tenía este reto pendiente en los borradores (no sé qué pretendía escribir cuando hice el borrador, pero seguro era diferente a esto, ja, ja, ja), que la motivación fue sacarme el borrador de encima y salí muy satisfecha con este personaje desesperado. ¡Y más que hacía muchísimo no usaba una segunda persona! Así que también me sirvió para sacarme lo oxidado con ello.

Espero lo hayan disfrutado.

¡Se cuidan!

¡Un abrazo!

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3 Comments

  1. El Demiurgo de Hurlingham 8 agosto, 2020 at 9:50 pm

    Que bien que volviste publicar.
    Tenés motivos para sentirte satisfecha, con este relato que escribiste.
    Bien el clima inquietante, lo que siente el personaje.
    Un abrazo.

    Reply
  2. Citu 8 agosto, 2020 at 10:10 pm

    Buen relato algo triste e inquietante pero genial. Te mando un beso

    Reply
  3. Dafne 10 agosto, 2020 at 11:54 am

    Con tus palabras transmites perfectamente esos sentimientos de impotencia, soledad y desesperación.
    Un besazo muy grande, Roxy

    Reply

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