5
(1)
Dia veintiuno: Te damos una frase como punto de partida y lo demás lo añades tú:”¿¡Qué hay en la caja!?”
No sirve de nada
¿¡Qué hay en la caja!? ¿Qué secretos guarda? Siempre la veo flotando por encima de mi cabeza y nunca me he animado a averiguar qué hay ahí. ¿Qué es lo que hay? ¿Por qué me da tanto miedo averiguarlo? La música me invita un silencio y el sueño me tiene un café para levantar un muerto.

Los años pasados me han mantenido en anestesia ¿Cuántas veces cedí por lo demás? Pienso que este jardín se ve tan floreciente por eso: una flor por cada decepción ¡hasta poético suena! Y un poco triste también. Las lágrimas fueron su alimento ¿y si despierto? Habrá otros jardines qué sembrar ¿quizá?

Me siento triste y un poco alejada de la realidad. Siempre vengo a mi jardín y me quedo mirando la caja sin averiguar qué hay. Muchas veces me he preguntado por qué he sido tan cobarde antes. Me he reprochado muchas cosas y aún dándolo todo, me encontré sintiendo que no fue suficiente, que no lo vieron.

El olvido siempre se está acordando de mí. ¡Y sigo aquí! Entre azucenas, jazmín del cielo, rosas, hortensias y nomeolvides… esta vez.

Llueve al revés ¡del suelo al cielo! Estoy entre un salpicón de ilusiones y un suspiro de realidad. Mis pies descalzos tocan la hierba fría y es una sacudida en mi vida. Siento, vivo, pienso y deseo, con toda el alma, el pensamiento y los sueños: la caja, tengo que abrirla.

Me peino con los dedos con una voluntad que antes no había sentido y corro tomando mi sombrero de entre las flores. La caja flota y hay que alcanzarla. El cielo no es será un impedimento en esta ocasión. Si no puedo subir, saltaré, crearé una escalera ¡subiré! No volveré a ser la niña que no podía ser. No sirve de nada no ser real.

Atravieso un muro que no estaba antes: una pared de agua. Tan sólo debo nadar alrededor de mi jardín y subir. Contengo el aire, pero ya no mis emociones y braceo hasta llegar a los bordes de la caja ¿quién habría dicho que subir es tan fácil cuando encuentras el camino?

La caja está frente a mí. Salgo del agua, mi torso se mantiene en el aire. Me estiro y la hierba crece y hace un suelo nuevo en la nada. Mis pies mojados tocan la hierba una vez más y el corazón me retumba en las orejas ¿Al fin la abriré?

Mis dedos tiemblan y tengo un subidón de energía en el cuerpo. Toco la tapa de la caja y está caliente, emite energía como si estuviera viva. El suspenso me mata, pero voy en cámara lenta, no tengo dudas, pero no sé si soportaré la respuesta.

La tapa se abre y me alejo dos pasos antes de volver. Ahí estaba: autentica, loca, directa, con mil preguntas, ninguna respuesta, pero con la voluntad para llevarse el mundo por delante.

Jamás pensé encontrarme dentro de la caja.

¿Te gustó la entrada?

Haz clic en los corazones ¡y vota!

Votos 5 / 5. Votos: 1

2 Comments

  1. Citu 5 diciembre, 2019 at 10:05 pm

    Uy que buen relato, me sorprendió el final. Esperó que pueda salir. Te mando un beso

    Reply

Leave A Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *