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Canción de amor caducada
Capítulo 3
No se sentía de lo mejor. Miró el celular y pensó varias veces en marcar su número y cancelar el encuentro. Pero dudó. Tan seguro que se había considerado siempre y ahora, su pasatiempo consistía en dudar una y otra vez cuando se trataba de aquella mujer.

Abel se miró en el espejo rápidamente y guardó el teléfono y su billetera, apagando las luces antes de salir de la casa. Aunque hacia frío, les había tocado un lindo día ¡Ni una nube cerca! Tomó el colectivo y fue al lugar de encuentro. Vio a Constanza a lo lejos, antes de llegar hasta donde estaba. Su cabello fue lo primero que vio. Ese naranja brillante era capaz de llamar su atención.

A unos pocos metros lo vio y emocionada, sacudió su mano saludándolo y haciéndose notar. Sólo con eso, él sonrió. Se sintió tonto al verse feliz por algo tan sencillo e intentó quitar esa expresión de su cara, siendo más sencillo cuando Constanza lo tomó del brazo, sonriéndole con la mirada y haciéndolo sentir extraño.

—¿Listo para pasarla bien?

—No estoy seguro.

Ella chasqueó la lengua y rodó los ojos. Parecía imposible conseguir algo concreto de Abel, pero ella tenía tiempo y entusiasmo no le faltaba. Además, estaba segura de que iba a gustarle lo que había planeado.

Constanza le contó que debían tomar dos colectivos y por eso lo había citado tan temprano. Y el viaje les serviría para charlar y conocerse, especialmente por ella que era la más habladora de los dos.

—¿Adónde vamos?

—Es una sorpresa —le contó con alegría, guiñándole el ojo.

Abel suspiró.

—No me gustan las sorpresas.

—¿Cómo que no? ¡A todo el mundo le gustan las sorpresas! Emociona no saber qué va a pasar y ¡Pum! —Estiró los brazos hacia los lados moviendo su cabeza como si estuviera viendo algo frente a ella— Te sorprendes y hará te cambia el humor. Muchas veces, la felicidad es una sorpresa —dijo contenta echándose muy relajada en el asiento mientras lo miraba. Él estaba un poco incrédulo ante tal afirmación.

—¿La felicidad es una sorpresa?

—¡Sí! —Se irguió con rapidez y quedó frente a él con una estoica seriedad en su mirada. Sus ojos oliva centellearon frente a él— a veces, eres feliz y no te das cuenta. Vas caminando por la calle ¡Y zas! La felicidad te sorprende como si nunca te hubieses dado cuenta que estaba ahí ¿Nunca te pasó? —le preguntó acomodando su brazo en el hombro de él y apoyando su cabeza encima.

Abel quedó en silencio un largo rato y finalmente, le dijo que no. Pasando eso, a Constanza le costó volver a sacarle una conversación, lo que terminó más en un monólogo de su parte que en una charla.

******


Era una mansión colonial, con ese crisol argentino marcado en su arquitectura. La fachada color hueso estaba revocada y ornamentada de manera sencilla. Dos ventanas se veían con hierros gruesos y forjados en las rejas. Las tejas musleras combinaban con el hierro negro y techo a dos aguas. El piso era en damero entre ébano y marfil. Ambos quedaron sorprendidos por el alto y lo bien conservado que se veía, que tranquilamente, podría pasar por una vivienda nueva.

—¿Qué hacemos aquí? —preguntó Abel mirando hacia el segundo piso, viendo a una mujer en la ventana.

—Pasar un buen rato —respondió mirando el mismo sitio que él— ¿No sería genial que nos dijeran que no hay nadie en el segundo piso y que acabamos de ver el fantasma de una mujer? —agregó regocijándose de emoción. Abel, por el contrario, palideció al pensar en esa posibilidad. La idea de un ente espectral no le gustaba nada de nada.
Otras personas se fueron acercando a la casa. En total, eran un grupo de seis. Entraron y se quedaron en la sala, cerca de las escaleras curioseando lo que había a su alrededor.

Los retratos antiguos, pinturas y adornos todo iban dentro de la misma época. Incluso, las fotos tenían a las damas con peinetas, rodetes altos y los rizos adornando su rostro junto a las perlas y collares que marcaban muy bien su clase. Y los hombres, al mejor estilo inglés, con chaquetas oscuras, calzones ceñidos, camisa con cuello palomita y el pañuelo de seda al cuello. Él llevaba un bastón y galera, por lo que asumían, debían ser los dueños de aquella ostentosa vivienda.

—Te verías lindo vestido así —le susurró Constanza a Abel. Él no dijo palabra frunciendo el ceño. No se veía vestido de esa manera, más allá de todos los actos escolares, jamás había usado disfraces de ese tipo.

Ella estaba a punto de sugerir que se vistieran de esa manera y se tomaran una foto, seguro encontrarían donde alquilar los trajes, cuando las luces se apagaron. Las maderas de los escalones rechinaron, así que voltearon hacia ellos, aunque no se veía absolutamente nada por la falta de luz y realmente, la casa no era muy iluminada.
Constanza tomó la mano de Abel, aunque si él la hubiese visto, se habría dado cuenta de que no estaba asustada, sino, emocionada. Su rostro derrochaba alegría e intriga por lo que estaba a punto de suceder, después de todo, era una sorpresa para Abel.

Los sonidos dejaron de escucharse y justo detrás de Constanza y Abel, llegó alguien que los rodeó con sus brazos por los hombros hablando fuerte y acercándolos más a ellos dos.

—¿Están listos para resolver un misterio? —dijo el hombre que acababa de hacer su entrada. Las luces seguían apagadas, pero los ruidos volvían. Ahora, la ventana que se abría y cerraba era la que protagonizaba la escena— les hemos ido dando pistas en medio de la oscuridad. Su objetivo es atrapar al asesino que se llevó la vida de la dulce Mercedita Arroyos —una linterna vieja se prendió e iluminó el rostro de su anfitrión. El crepitar del fuego le daba más ambiente a la presentación.

Los escalones volvieron a rechinar y finalmente, alzó la linterna y vieron la falda de un vestido. La mujer se dirigía al piso superior. La luz mostró su sombra en la pared hasta que desapareció en el pasillo.

—Tenemos que seguirla —dijo Analía, una de las personas que se habían sumado al paseo. Pero no era parte del plan. El guía volteó iluminando el pasillo. La puerta de atrás se abrió y golpeó con la pared.

—El viento sopla fuerte hoy —dijo el guía con voz impregnada de seriedad. Y con la mano estirada frente a él, fue guiando los pasos hacia ahí.

El clima, la casa, las voces y como iban recreando cada una de las escenas quitaba el aliento. La oscuridad ayudaba a mantener el silencio entre todos como si les estuvieran contando un secreto y ellos estuvieran ansiosos de oír su revelación.

—Estas puertas son tan viejas que se abren con facilidad —dijo volviéndola a cerrar y poniendo la traba. Entonces, el silencio se rompió con el grito de una mujer del segundo piso: el asesino había llegado a su objetivo.




Capítulo 2IndiceCapítulo 4

Alto: son casas coloniales de familias adineradas. Seguían una arquitectura propia de la época, pero tenían un piso más de elevación.

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5 Comments

  1. Campirela_ 21 mayo, 2020 at 6:15 am

    Las sorpresas no siempre son agradables lo entiendo a la perfección , aunque sin duda tiene su aventura ..a ver que pasa..esperemos que detrás de esas puertas allá algo que merezca la pena .
    Abrazos linda.

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  2. El Demiurgo de Hurl,ingham 21 mayo, 2020 at 6:54 pm

    Entiendo que las sorpresas pueden no agradar, por sacar de lo planificado, de lo que está en control.
    Aunque Abel ya siente interés por Constanza.
    ¿Que pasará ahora?

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  3. Jose Lezcano 22 mayo, 2020 at 12:42 pm

    Abel tiene que estar muy inquieto. Las sorpresas seguramente las vive como amenazas. ¡A ver cómo sale esta cita!
    Ya he oído a veces que se hacen encuentros donde la finalidad es resolver un asesinato, tipo el juego de mesa “El Cluedo”. Una forma diferentes de divertirse.
    ¡¡¡De verdad que esta historia me tiene atrapada!!!

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  4. Citu 22 mayo, 2020 at 10:53 pm

    Uy lo dejaste super interesante , veamos que pasará con Abel. Te mando un beso

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  5. Uuntulis 24 mayo, 2020 at 11:56 pm

    Me gusta mucho eso de hacer los eventos para encontrar un misterio, es súper interesante. Esperemos que como lee Abel le agraden esas cosas y pasen un rato agradable, que él debería relajarse un poco más. Constanza se está esforzando y el debería apreciar eso aunque ..no es nada bueno para convivir.

    Me encanta como va todo y esperemos quien es el asesino y si ellos lo encuentran.

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