Cita en el bar : Capítulo 7 – Escape

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¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que muy bien ¡cambié el look del blog! Que ya me había aburrido el diseño anterior, así que era hora de darle una nueva cara <3 Espero que les guste que como nunca, más que al lila y lavanda, me tiré por el lado de los casi rositas en su mayoría. Y eso que no soy mucho de este color, pero me ha encantado como ha quedado.
Les cuento además que he estado traveseando un poco mi tumblr. La verdad, soy un caos con esta red social, que más o menos, le he agarrado un poco la mano en algunas cosas —principalmente, para ver información y gif de BUCK TICK—, aunque no fue hasta hace poco que me di un poco de tiempo para ver mi blog personal y todas esas cosas. Aún está en un arduo proceso que le instalé una plantilla ya hecha y la verdad, soy un caso para averiguar donde va cada cosa y como la cambio, así que de momento no tengo mucho aunque tenía pensado en vincularla con el blog también, de alguna manera. De momento, está en veremos xD Pero por si alguno quiere tenerla, lo dejo linkeado en los gadgets.
Capítulo 7
Escape   
Robert estaba
nuevamente en la oscura y fría celda. Tener a Lizzy cerca, aunque fue por tan
poco tiempo le dio fuerzas para pensar en recuperarse y volver a sentirla
cerca. Sin embargo, sus fuerzas no duraron mucho al recibir nuevamente, una
brutal golpiza de sus carceleros. Más, no podía quitar la sonrisa en su rostro
al pensar en ella. Aunque temía por su vida y por lo que pudiera pasarle ahora que
ella había intervenido por él ¡sólo ella podía hacer una estupidez semejante en
medio de todos

Dos días
habían pasado desde que la ejecución se había visto detenida por una joven con
las hormonas revueltas. Mucho se había hablado de ello en ese tiempo y había
toda clase de rumores corriendo en los alrededores. Entre ellos, que eran
amantes desde que ella bailaba, por eso, había desaparecido durante tanto
tiempo. Y había vuelto, sólo a salvar a su novio ¡hasta creían que eran
cómplices! Enamorarse de un asesino es síntoma de ser asesino también.
Su padre era
quien peor la llevaba. Lejos de estar feliz con la vuelta de su hija a casa y
continuar su vida como si nada, se sentía bastante humillado por su actitud
¡todos los años de trabajo que le había dado, en vano! Salvar a un asesino de
la muerte era una de las peores cosas que podía haberle pasado. Iba a quedar
tan bien cuando anunciaran que Robert Hunter había sido capturado por ellos y
así, había pagado sus crímenes y ahora, sólo quedaba ser el idiota que había
permitido a su hija detener una ejecución.

Para Lizzy,
las cosas no eran mejores. Estaba encerrada en su habitación desde que su padre
la había sacado y llevado lejos de su ‘amante’. El amor era la única razón
lógica que encontraban para que hiciera eso. Una mujer enamorada se ciega y
hace lo que sea por el hombre que ama, de otra forma, no encontraban la lógica
a salvar la vida a una persona.
Lizzy estaba
fatal. Había llorado todo el primer día en su encierro, golpeando la puerta y
tirando maldiciones a las cuatro paredes. Su padre le llevaba comida a su
habitación y la regañaba, diciéndole que todo aquello era por su bien y que
matarían al hombre al día siguiente por la tarde. Ella saldría cuando eso
hubiese sucedido. Así que hasta que no tuvieran su cuerpo frío y mutilado, no
conocería la libertad nuevamente porque podría intervenir una vez más sin ser
nada bueno para ellos o su pueblo. Y él, se debía al pueblo antes que a una
hija rebelde.

—Si lo matas,
moriré con él también —amenazó ella dispuesta a hacer lo que fuera para
quitarse la vida. No le importaba. No le importaba nada. Hasta ver cómo había
quedado él después de estar unos días con los carceleros, estaba segura de que
no quería compartir un mundo así con ellos ¡no quería! ¿Quién le hace eso a un
hombre herido y ciego? No había forma de que pudiera entender eso. No había
forma alguna de que pudiera.
Pero tuvo una
idea mejor todavía al ver que su guitarra aun residía en su armario. Todos los
días su padre entraba a dejarle el desayuno y aunque luchaba con ella para que
no saliera, lo importante es que la puerta quedaba abierta por ese tiempo. Así
que ella debía de aprovecharlo. 
Guitarra en
mano, se escondió detrás de la puerta para así, al sentir la llave en la
cerradura, se preparó, enfundó su arma y apenas lo vio, golpeó con todas sus
fuerzas a su padre en la cabeza. Lo vio caer al suelo con todo lo que llevaba
consigo para ella. Tanteó en sus bolsillos y le sacó la llave, así, salió y
cerró la puerta desde fuera.
—Lo siento,
papá. Te quiero —dijo a través de la puerta antes de salir corriendo. 
No
tendría mucho tiempo antes de que empezaran a moverse en busca de él, así que
debía hacer las cosas rápidas. Primero, debía ir a la bodega a buscar armas,
que le iban a hacer falta en sus planes. Llevó todo lo que pudo en un sacó
grueso y se dispuso a conseguir un caballo. Debía moverse rápido para todo.
Se vio con el
tiempo en contra, pero creyó que tenía todo listo para actuar así que emprendió
marcha ya. El reloj le jugaba en contra y cada minuto que perdía, era un minuto
que Robert perdía.

Le tomó otra media hora llegar a la prisión. Había tenido suerte de que aún no estuvieran allí su padre y sus hombres, así que debía apresurarse antes de que llegara. Ella sospechaba que a esa hora, la nana ya había
descubierto lo que ella había hecho y estarían buscándola.

Entró y buscó
en los calabozos que se veían a la entrada: no estaba. Ahí, sacó su pistola y
apuntó al que estaba descansando en la silla que le correspondía a su padre. Lo
pateó sin dejar de apuntarlo y exigió saber dónde se encontraba el prisionero.
Así, el hombre
temeroso de lo que aquella joven armada pudiera hacer, le dio las llaves entre
sus manos temblorosas. Él sólo había ido a dormir allí, no tenía intenciones de
batallar con nadie, así que apenas la vio partir a los calabozos, él corrió
fuera de allí. Cuantos menos problemas, mejor.
A ella no le
importó. Uno menos con quien pelear. Más, fue rápidamente a buscarlo. Estaba
oscuro y se arrepintió de no llevar una vela allí, hasta que vio un atisbo de
luz entrar por una rendija en la pared. Allí, en medio de sangre seca y trapo
sucio, estaba durmiendo Robert. Se contuvo de llorar al verlo en esas
condiciones, perdiendo las llaves y teniendo que agacharse a tantear el piso
para encontrarlas.
—¡Qué rápido
decidieron regresar! ¿Vienen a prepararme para esta tarde? —balbuceó Robert sin
perder la sonrisa en los labios.

Lizzy se
sintió mucho peor.
—Robert,
Robert. Soy yo —y con la mano en la cerradura, sintió el clic que hizo que se
abriera y pudiera ingresar allí.
Él se había
sentado con esfuerzo cambiando su expresión al reconocer la voz de ella. Se
puso de cuclillas a su lado, tomando su brazo y pasándolo por su cuello para
que se pusieran de pie ambos, pero él forcejeó soltándose.
—Debes
dejarme.      
—¡No! —su voz
tembló. Tan sólo escucharlo decir eso la puso mal ¡peor de lo que estaba! No
iba a dejarlo. Nunca. No podía. No podía. Lo quería fuera y con bien y en esa
celda, no podía —nos vamos— insistió tomando su mano y él la rechazó.
—Te harán daño
si sigues así. Estaré mejor muerto.
Y sin poder
contenerse, le dio una fuerte bofetada. Ya no podía controlar más las lágrimas.
No pudo contenerse y se mostró una vez más, débil ante él.
—No puedo
dejarte. Yo… te amo. Dejarte aquí… sería también morir yo. Nos vamos. Por
favor, vámonos.
Él acarició su
mejilla y acabó abrazándola antes de aceptar salir de allí. Se puso de pie con
su ayuda y comenzaron a andar fuera de la prisión. Y no supo lo bien que le hizo a ella, que en ese tiempo, había tomado una decisión, aun con el cuerpo temblándole y dudosa de la locura, la segunda locura que iba a cometer. Todo por un sólo hombre.
—¿Cuál es tu
plan? Huelo pólvora —preguntó mientras iban por el pasillo. Sentían en sonido
del galope de los caballos. Los estarían esperando fuera.
—¿Sientes el
bulto en mi cuerpo? Esa es la fase dos —ella estaba convencida de que iba a
funcionar, al menos, así lo esperaba. Tomó la mano de él y le dio la pistola,
así, ella podría efectuar mejor todo el resto de su actuación.

 

******
 

Al salir, al
primero que vio fue a su padre, con restos de sangre en su cabeza y una venda
puesta rápidamente en la misma. Lo veía mal y se sentía mal por ello, pero, ya
había tomado una decisión y no había marcha atrás ya.
Sus soldados
tenían armas de fuego, apuntándolos a ellos listos para acribillarlos en
cualquier momento. Lizzy respiró profundo y se armó de valor. Debían
enfrentarlos.

—Robert,
apúntalos —le dijo seria mientras tanteaba en su bolsillo y sacaba una caja de
cerrillos abriendo su chaqueta antes de que sacara uno de ellos. Sonrió con
picardía— nos dejaran ir o volaremos todos en este preciso momento —dijo
dejando ver la mecha del pack de dinamita que llevaba alrededor del cuerpo. No
sólo ellos morirían, con la cantidad de pólvora que llevaba encima, parte de la
prisión iba a volar también.
Ninguno se
creía la jugada de ella, incluso, hasta el rostro inexpresivo del criminal mostró
sorpresa para luego, sonreír.
Ninguno se
movió un milimétrico y hasta, sus respiraciones fueron mucho más bajas en ese
momento. El miedo se apoderó del lugar, sin saber qué hacer ante una niña que
había decidido ir en contra de las reglas de los hombres.
—Quiero un
caballo. Y no nos seguirán. O volaremos todo —aseguró ella lista para frotar el
cerrillo y seguir con su plan. Aunque, una parte fundamental de él había sido
su padre. Si él no hubiese estado ahí, estaba casi segura de que no
funcionaría.
Dudó unos
momentos hasta que ella gritó nuevamente y acabó por ceder. No pudo contra
ella.
—¡Denle el
caballo y bajen las armas! —ordenó a todos y aunque alguno quiso rebatirle,
acabó por mirar seriamente a todos para que no hubiera queja alguna.
Lizzy sonrió
triunfal. Le acercaron el caballo y ella, ayudó a Robert a montarlo para luego,
subir ella. Apenas estuvieron ambos arriba, emprendieron marcha a todo galope.
Se irían lo más lejos que pudieran.
Una vez
estuvieron en la entrada del pueblo, Lizzy se quitó su faja de pólvora y la
encendió, golpeando con las espuelas al caballo para que fuera más rápido.

—¡Sujétate que
viene la fase tres! —le susurró abrazándolo fuerte  sintiendo la explosión al instante y el
viento que había generado. Eso, debía servir para plantar ante todos, la muerte
de ambos fugitivos. O al menos, eso creía. Su vida, podría continuar tranquila
luego, mientras procuraban ir lo más rápido posible para que la onda expansiva
no los alcanzase.
******
Detuvieron su
marchar al anochecer, dejando al caballo descansar. Lizzy estaba preocupada por
él y por Robert. Había sido demasiado por un solo día. Tenía algunas cosas
consigo. Ahora, tenían para su viaje comida, medicinas y un par de cosas extras
en su bolso. Sin contar, la carga que tenía el caballo.
 

Hizo una
fogata y con su luz y el botiquín, se dispuso a curar a Robert. Aunque sabía
que necesitarían encontrar un refugio por un tiempo. Podrían volver a la casa
que habían habitado al reencontrarse. Sí, eso les iba a servir bien para
comenzar una nueva vida.
Apenas ella
terminó de curarlo, él la abrazó y la mantuvo contra su pecho. No le importó el
dolor, ni que estuvieran en medio de la nada por otra de sus locuras, tan sólo,
la quería a ella. No supo en qué momento se había vuelto tan dependiente de
ella, más, sabía a ciencia cierta que no iba a soltarla de nuevo. Quería sentir
su calidez y su fragancia cerca, por todo ese tiempo que habían pasado
alejados.
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Espero les haya gustado <3
¡Se cuidan!
Bye!

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6 Comments

  1. Kath Hartfiel 27 octubre, 2016 at 9:24 am

    Oii que cuquis. Si es que están destinado a estar juntos.
    Me encanta la nueva imagen del blog. ¿De que serie es?
    Un besote

    Reply
  2. Mia Lozano 27 octubre, 2016 at 9:45 am

    Me gusta mucho el nuevo tema del blog. Es muy… Relajado. 🙂

    Y la historia me ha gustado,aunque me tengo que leer los anteriores 😛

    Un saludo

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 28 octubre, 2016 at 2:27 am

      ¡Gracias! Me alegra que te haya gustado <3

      Pronto actulizaré.

      ¡Un abrazo!

      Reply
  3. Sakuya Aikawa 27 octubre, 2016 at 5:47 pm

    (。◕ ‿ ◕。)/ Holaaa!!!
    que lindo el diseño del blog los colores estan muy sobrios y cómodos!!! este capitulo ha estado genial aunque me he saltado algunos XD

    穛 S4Ku SEK4i®

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 28 octubre, 2016 at 2:30 am

      ¡Gracias! Fue probar algo diferente esta vez <3 Me alegra que te guste y hayas leído el capítulo <3

      ¡Un abrazo!

      Reply

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