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¡Hola a todos, mis amores! ¿Cómo están? Espero que de las mil maravillas. Me toca seguir con esta historia, así que aquí me ven, atrasada, que debo mucho, pero voy intentando subir todo >.< que mi problema es que me entusiasmo y me olvido y queda en el tintero hasta nuevo aviso, así que sigo en esta lucha continua que tengo de ser constante — lo más que pueda—.

Lo bueno es que a esta historia no pretendo hacerla demasiado larga, así que no va a tener muchos capítulos, por lo que voy a esforzarme en acabarla pronto >.< —y comenzar nuevos fics (?)—.

Capítulo 7
En la penumbra del corazón
A pesar de que abrió sus ojos, la oscuridad persistió durante unos instantes hasta que sus ojos se acostumbraron a ella. Intentó mover sus manos, dándose cuenta de que estaba atado. Miró por sobre su hombro y confirmó estar con Sayo. El roce de su espalda con la suya le había dado alguna pista pero no fue hasta ese momento que se sintió seguro de verla cerca, después de todo, el enemigo los tenía en sus manos y poco podían hacer atados.

Intentó soltarse de las amarras haciendo que ella despertara y comenzara a preguntar por lo ocurrido. Ninguno de los dos podía decir mucho sobre ello al quedar dormidos, pero tenía la idea de que si, habían dado con ellos es porque les habían seguido el paso a Shougo desde el primer momento.

—¿Puedes moverte?— Le preguntó Sanosuke.

—Un poco.

—Perfecto. Cúbreme por si alguien viene— le pidió aprovechando a cubrirse con la espalda de ella, que le avisara sobre cualquier cosa extraña que viera para poder hacer un tipo de flexión que no había hecho en su vida y dudaba de que pudiera repetirlo: pasó sus manos de su espalda al frente y desató a Sayo, de esa manera, ella pudo soltarlo más rápidamente.

Los pasos que retumbaban en la cueva les indicaron que no estaban solos, así que usaron las amarras a modo de que pareciera que aun no se habían movido de su lugar, llegado el momento, serian ellos los que los emboscaran.

Sanosuke se sentía tenso, debía proteger a Sayo a como diera el lugar, por lo que todos sus esfuerzos iban destinados a ello.

Fue cuando lo vieron que pudieron respirar con tranquilidad: no eran ellos, sino Shouzo. Sanosuke se levantó de un brinco y le dio la mano a Sayo, ayudándola a ponerse de pie de esa manera. No era la primera vez que estaban en un lugar oscuro a punto de ser atacados por algo peor.

—Hay que irnos pronto. Estaban llegando hacia aquí— les contó él —en total, son trece, no podremos con todos si no nos apresuramos—.

Sanosuke y Sayo asintieron y se dispusieron a salir de allí. Sayo estaba cansada, débil. Su enfermedad la debilitaba cada vez más y ahora, con lo que estaba pasando, los nervios y la mala alimentación, todo iba de mal en peor. El ex Zanza lo notó y se ofreció a cargarla en su espalda en lo que lograban escapar.

Había una grieta en el techo por la que saldrían, tendrían que seguir por los desniveles de la pared de la manera más sigilosa que pudieran para llegar a salvo, pero tenían el tiempo en su contra y cuando escucharon el grito de los guerreros avisando de su escape, no les quedó otra más que apresurarse.

Shouzo iba delante, llegaría primero a la cima para poder ayudarlos a subir mientras Sanosuke cargaba con Sayo en su espalda. Fue cuando la luz de una llama los iluminó y los hizo visible a los ojos del enemigo. El silbido de las flechas rompió el silencio llegando a darle una en la pierna al guerrero, haciéndolo caer, llegando a sujetarse sólo por la soga que Shouzo les tiró.

Ella se sintió mal por lo que estaba sucediendo. Estaba enferma, al límite con su cuerpo, su salud y su mente y aun así, seguía trayéndoles problema por cosas así. Pensó que al menos, él podría salvarse, que estaba estorbándole ahora y si no hacían algo, una de sus personas más importantes iba a perder la vida por su culpa.

—Cuídate— susurró en su oído y se soltó de él.

Ambos hombres se espantaron al ver a la mujer caer al vacío ¡y peor aún! Con sus enemigos. Sanosuke se dejó caer hasta el último tramo de cuerda llegando a sujetarla de la muñeca. La mano le ardió por la fricción, pero no importaba, habían llegado juntos y juntos se iban a ir.

—¡Mujer, deja de hacer estupideces!

—Estás herido y yo…

—No me importa si pierdo ambas piernas, no te voy a soltar. Si tú caes, yo caigo— le gritó. Estaba furioso por lo que había intentado hacer.

Su mirada se volvió cristalina, Sayo sintió sus ojos llenos de lágrimas contenidas, siendo jalados hacia arriba finalmente, lejos de las armas, pero no iban a tardar mucho en alcanzarles el paso. O eso pensaron al sentir el choque de espadas. Los tres miraron por el hueco y vieron a Shougo batiéndose a duelo con ellos: el Hitten Mitsurigi Ryu había vuelto a la acción. El corazón de los tres dio un vuelco al verlo, en especial, el de Sayo que había estado preocupada por él y por sus heridas, pero Shougo se movía como si nunca le hubiese sucedido nada: era como un milagro. O quizás, precisamente era aquello que los había metido en todo eso.

—¡¿Qué esperan?! ¿Invitación? ¡Váyanse!— les gritó dirigiendo una rápida mirada hacia el techo.

No dijeron nada y se pusieron de pie. No podían aportar nada en la batalla, salvo Shouzo, sin embargo, sabía que debía quedarse con ellos, que su señor iba a poder arreglárselas solo hasta que volvieran a verse.

—¿Podrás llegar con esa herida?— Preguntó Sayo mirando su pierna.

—Esto no es nada, deberías haberme visto cuando peleé con lo secuaces de Shshio— argumentó orgulloso Sanosuke, pensando que eso iba a aliviarla, pero acabo aferrándose a s espalda, apoyando su frente en ella, sujetando su abrigo entre sus manos.

—Idiota— susurró y él tomó su mano con una sonrisa, aceptando aquel insulto de su parte.

Un poco de esperanzas regresaba a sus vidas mientras se alejaban de aquel lugar en donde la oscuridad casi los abrazaba.



Capítulo 6IndiceCapítulo 8

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14 Comments

    1. Roxana B Rodriguez 1 mayo, 2017 at 6:04 am

      ¡Gracias! Y es una de las cosas que más me cuesta XD siento que debo pulirlas un poco.

      ¡Un abrazo!

      Reply
  1. El Demiurgo de Hurlingham 30 abril, 2017 at 11:14 pm

    Encontré un canal en youtube, sobre dibujo.
    Como sé que dibujas personajes, pensé que podía interesarte.
    Saludos

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 1 mayo, 2017 at 6:05 am

      ¡Gracias! Pues, cuando puedas, pasame el link y lo estaré mirando. Gracias por el detalle <3

      ¡Un abrazo!

      Reply
    1. Roxana B Rodriguez 1 mayo, 2017 at 6:05 am

      ¡Gracias! Con suerte, actualizaré un poco más temprano >.<

      ¡Un abrazo!

      Reply
    1. Roxana B Rodriguez 2 mayo, 2017 at 4:20 am

      ¡Muchísimas gracias! Me voy a pasar a verlos ahorita <3

      ¡Un abrazo!

      Reply
  2. Cath Hartfiel 2 mayo, 2017 at 12:23 pm

    Oiiiii vaya por dios! Quiero mas!
    Un becibraci

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 4 mayo, 2017 at 2:53 am

      Espero ponerme al corriente un poco y subir la conti <3

      ¡Un abrazo!

      Reply
  3. Sakuya Aikawa 2 mayo, 2017 at 4:01 pm

    (。◕ ‿ ◕。)/ Holaaa!!!
    Que genial historiaaaaa me ha encantado sobre todo porque aparece Sanosuke es un personaje que en lo personal me gusta muchisimo, lo que si a la chica no la recuerdo XDDDDDD pero bueno muy bien relatada la historia me ha parecido genial!

    espero puedas pasar a visitarme un abrazo!

    穛 S4Ku SEK4i®

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 4 mayo, 2017 at 2:53 am

      ¡Gracias! Me alegro que te guste <3 Sayo es un personaje del relleno del anime xD quizás, por eso no la recuerdes.

      ¡Un abrazo!

      Reply
  4. Yessy kan 3 mayo, 2017 at 11:15 pm

    Me encanto este capitulo, me introducistes de lleno a esta aventura. Que valentia la de Sayo, querer sacrificarse. Pero que bien que Sanosuke estuvo presto a rescatarla. Encantadora pareja.
    Abrazo

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 4 mayo, 2017 at 3:07 am

      ¡Gracias! Me alegro haber conseguido eso <3 Sayo es uno de mis personajes favoritos, me gusta mucho su determinación.

      ¡Un abrazo!

      Reply

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