Como una luz o como un grito — Capítulo 10

¡Hola, hola mis amores! ¿Qué tal los ha tratado el día? Hoy tuve un buen día salvando la lluvia :,D ¡me hice hasta una cuenta en Patreon! Voy diversificando mis redes sociales, aunque llegará el momento que actualice poco y nada, que por temporadas me voy acordando de todas y sería que hasta se me olvidaría alguna si no fuera porque las veo en el blog aquí al ladito —que tengo un poco abandonado el Twitter también ¡jo!—.

Capítulo 10
La habitación
estaba tal como su yo de hace diecisiete años la había dejado. Hasta podía
jurar que era el mismo polvo el que estaba entre sus cosas, las mismas sábanas,
la misma pintura descascarada, como si el tiempo se hubiese detenido para ese cuarto
y para él. 
Se sentó en la
cama y el teléfono sonó repetidas veces, ignorando el molesto tono de llamada,
lo apagó evitando ver la pantalla. En realidad, sabía quién era sin necesidad
de mirarlo. Milan se había empeñado en llamarlo y averiguar qué había sido de
él desde hacía una semana y él se había empeñado en ignorarla mientras
estuviera ahí. Había hablado con su jefe antes y se tomaría unas cortas
vacaciones, tal y como le había propuesto antes, ahora, le venían de
maravillas. Todo por ella y su familia.
Se echó en la
cama y la puerta se abrió incorporándose una vez más para encontrarse con
Chiara frente a él. Había soñado tantas veces de encontrarla de esa manera y
ahora, todo sucedía en frente de él y no era nada parecido a sus sueños. Por el
contrario, un fuerte impulso para salir corriendo lo envolvía a una velocidad increíble.
Pero él siempre pensaba todo cuidadosamente como para sucumbir al deseo que
surgía en un momento como ése, aunque ella lo tentara de formas que nunca
esperó.
—¿Te sientes
cómodo? —Preguntó sentándose sobre sus piernas, rodeando su cuello con sus brazos
en una actitud coqueta y juguetona.
Battista la
tomó de la cintura con suavidad quitándola de encima y sentándola en la cama,
poniéndose de pie al siguiente instante, pero Chiara no era una mujer que
aceptara rechazos de él, por el contrario, su genuina insistencia había llevado
a que él hiciera muchas cosas, entre ellas, hacerle frente a su padre una vez.
Y ahora, estaba siendo guiado por ella de nuevo, sujetándolo de la camisa para
tenerlo a su altura, mostrando esa expresión de niña buena, mordiéndose el
labio inferior antes de concretar sus planes y terminar de guiarlo a sus
labios. Y Battista no se negó. Sus sentimientos por Chiara habían quedado
sellados el día que murió y verla viva de nuevo había sido la llave para
liberarlos. Sin embargo, no pudo seguir al pensar en Milan, dejándola recostada
en la cama mientras él se sentaba con la cabeza entre sus manos. Ni si quiera
estaba seguro de sentir algo por ella, pero en cuanto sintió la mano de Chiara,
no pudo espantar de sus pensamientos a Milan. Y negó todo a pesar de ello.
—No puedo. Lo
siento —se excusó y se levantó para salir y tomar aire y ella lo detuvo tomando
su mano.
—No lo
sientas. Me tienes aquí después de tanto ¿Y vas a dejarme así?
—Sí —dijo él
soltándose y saliendo de la habitación hacia el jardín. 
Necesitaba
tiempo para pensar, para aclararse. Las cosas se habían complicado y no había
una forma de que asimilara todo de manera sencilla. Cada vez que volvía su
vista a la realidad, encontraba algo que le complicaba la vida aún más ¡y no
sabía qué diablos hacer! Si hubiese seguido con sus planes como acostumbraba,
ahora estaría aprendiendo otro oficio, llevando su vida con otro nombre y en
otro lugar, sin que Battista volviera a existir, sería otro. Pero estaba
contrariado, nervioso, lleno de dudas y pensamientos que no podía sacar de su
cabeza sin importar cuanto lo intentase.
Ahora no
estaba seguro de qué es lo que estaba haciendo. Había huido tantos años que
quedarse y hacerle frente a las cosas parecía una tarea totalmente imposible para
hacerle frente a la realidad. Pero se lo había prometido a Milan, le había
prometido a Lunetta también ser de ayuda para salvar a su hijo. Battista había
hecho muchas promesas, más de las que había hecho en años, y ahora que estaba
todo dicho, no podía echarse para atrás en lo absoluto. Había decidido forjar
lazos, dejar que alguien entrara en su vida una vez más, había dado ese paso y
para eso, para eso, él debía recuperar el valor para poder conseguir cumplir
con su palabra. Aunque nada lo ayudara estando solo ahí, sólo se sentía más
desorientado.
—Battista
—escuchó una voz aguda en el patio volteando a ver sin encontrar a nadie—
Battista —volvió a repetir su nombre sin encontrar a nadie a su alrededor.
Battista estaba
preocupado ¿estaría tan estresado que ya se imaginaba una voz llamando su
nombre? Se frotó los ojos y los mantuvo cerrados unos instantes cuando sintió
algo frotándose en su pierna, bajando la mirada y encontrándose a un gato
negro, de mullido pelaje y ojos verdes, ronroneó en su pierna y abrió sus
fauces. Lo que nunca esperó Battista fue escuchar su nombre del hocico del
gato.
Lo miró, se
puso de cuclillas.
—Estoy loco
—le dijo al gato al ver que este se sentaba y movía la cola con total
parsimonia y elegancia. Lo tomó entre sus brazos y el felino contestó:
—No, no lo
estás.
Su reacción no
fue de la mejor, que casi tira al felino asustado. Realmente, estaba loco, como
si necesitara un problema más que sumarse a todos los que ya tenía ¡escuchaba a
los animales hablar! Pegó media vuelta listo para entrar en la casa cuando el
felino le saltó a la espalda clavando sus uñas sobre sus hombros, haciéndolo
estremecer.
—¡Oye!
Arruinas mis uñas de esa manera —se quejó el felino en su espalda mientras él
se repetía que los gatos no hablaban— tienes razón, los gatos no hablan. Pero
yo no soy un gato.
Él se detuvo
de repente y quitó al felino de encima, quedándose con él frente a frente. La
expresión austera del gato era como la de cualquier animal. No importaba cómo
lo mirase, era un gato y no podía estar teniendo una conversación con uno de
ellos.
—Sólo estoy
cansado —se dijo más para sí que para alguien más.
—No, bueno,
quizás sí. Hace días que no te veo —y aprovechando esa cercanía frotó su cabeza
contra su cuello mimosa— soy Milan ¿ya ni te acuerdas de mí? No me respondes
desde hace días, tuve que recurrir a esto para poder verte de nuevo.
Sonaba molesta
y entre la sorpresa, Battista casi vuelve a tirarla, siendo que ella había
clavado sus garras en su camisa evitando volver a caer al suelo por los nervios
de aquel hombre que parecían estar a flor de piel con ella ahí.
Lo negó varias
veces, sacudió su cabeza inquieto antes de volver a mirar a la gata que tenía
entre sus brazos ¿Milan? ¿En serio? ¿Era una broma de mal gusto?
—¿Cómo? —Fue
lo único que pudo decir mientras ella lo veía con sus orbes grandes y
radiantes.
—Puedo
traspasar mi alma al cuerpo de los animales. Podría hacerlo al de las personas,
pero suele ser más complicado. Los animales suelen ser más dóciles —le explicó
retrayendo las garras ahora que él volvía a tenerla más cómoda entre sus brazos—
aunque aun así, no puedo distinguirte, pude reconocer tu olor —y volvió a
frotar su cabeza contra su pecho más que contenta por volverlo a ver. 
Él, por su
lado, no sabía cómo debía actuar en una situación como esa. Tenía a Milan en
sus brazos, bueno, prácticamente, un gato, aunque era ella. ¿Por qué no sabía
de eso? Se detuvo a pensarlo, aunque jamás había sido tan abierto con ella y
hasta ahora, nunca había salido alguna cosa como esa a colación. ¿Podría ser
que simplemente necesitara dormir un poco más? Se rasó la punta de la nariz
cuando ella puso su pata en su mentón, justo en su chibita.
—¿Por qué
desapareciste así? — Preguntó bajando las orejas apenada.
Battista iba a
responderle cuando vio a su padre salir a buscarlo. Milan supo enseguida que
tenía que mantenerse callada, soltando sólo un maullido al ver al hombre
acercarse y pedir que lo acompañara.
—Quédate aquí
y no hagas travesuras —le pidió dejándola en una silla del jardín. No iba a
llevarla con él con lo riesgoso que era estar con un hombre así.
Él apenas miró
al animal con desprecio, antes de seguir su camino por el pasillo que los conduciría
a una habitación en la que Battista nunca había entrado y en la que encontraría
uno de los mayores secretos de su padre.

 

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¡Un abrazo!

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12 Comments

  1. Campirela_ 27 enero, 2018 at 11:11 am

    Buenos días Roxana , no me extraña que se te olviden las cosas y estés un poco atareada por no decir que mucho no paras … tomate tiempo para ti …Roma no se hizo en un día ajjajaj así pues tranquila pq todo lo que subes es muy bueno y eso tienes que conservarlo pero tan bien debes descansar así pues ya te eche la reprimenda jaaj pero eso sí con todo mi afecto y queriendo lo mejor para ti .
    Un fuerte abrazo y cuídate y descansa muakk.

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 30 enero, 2018 at 3:53 am

      ¡Muchas gracias, Campi! seguiré tus consejos e iré poco a poco, pero soy entusiasta, com ya veras XD y por ahí, me atareo demasiado.

      Gracias por tus palabras, eres un encanto <3

      ¡Un abrazo!

      Reply
  2. El Demiurgo de Hurlingham 27 enero, 2018 at 1:08 pm

    Recuerdo algo de esta saga, que el padre era manipulador, que era algo de familia.
    Interesante el poder de Milan.

    ¿Que tal es patreon? Tengo entendido que algunos que tienen Deviantart se han ido pasando a Patreon.

    Besos.

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 30 enero, 2018 at 3:57 am

      Sí, sí, justo esa es. Espero seguirla sin tanto tiempo de por medio.

      Pues, hasta ahora, no he visto mucho, pero es bastante bueno, aunque he visto que hay que estar bastante activos con eso de las recompensas a los auspiciantes y todo eso. Pero promete, a ver qué tal me va.

      ¡Un abrazo!

      Reply
  3. Sakuya Aikawa 27 enero, 2018 at 4:38 pm

    (。◕ ‿ ◕。)/ Holaaa!!!
    No me acuerdo mucho del capítulo anterior XDDD pero este ha estado bueno, me gusto mucho la imagen con la que has terminado quedo preciosa.

    Espero puedas pasarte que estés bien!

    穛 S4Ku SEK4i®

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 30 enero, 2018 at 3:58 am

      Ajajajaja, suele pasar, la he tenido abandonada a esta historia XD Muchas gracias <3

      ¡Un abrazo!

      Reply
  4. Yessy kan 27 enero, 2018 at 7:36 pm

    Battista se encuentra aun en una encrucijada por Milan y Chiara. Milan me gusta mas de pareja que Chia, total aunque este viva de nuevo ya murio. Wow, me encanto esa transformación de Milan en una gata, me parece una ternura! Nos dejas en suspenso, que descubrirá en esa habitacion? Espero averiguarlo pronto! El dibujo esta precioso. =0)
    Abrazo!

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 30 enero, 2018 at 3:59 am

      Me gusta más Chiara también, tuvo su oportunidad, ahora, debe cederle el puesto a Milan.

      Se ve muy tierna de gatita, espero hacer algún dibujo de ella luego así <3

      ¡Un abrazo!

      Reply
  5. J.P. Alexander 28 enero, 2018 at 1:03 am

    Veamos que pasá con Battista y cual es su decisión es bueno que retomaras esta historia . Buen fin de semana

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 30 enero, 2018 at 4:00 am

      Gracias, espero seguir a buen ritmo. Una buena semana para ti también <3

      ¡Un abrazo!

      Reply
    1. Roxana B Rodriguez 30 enero, 2018 at 4:01 am

      ¡Gracias por avisar! Siempre tan atento <3 me paso enseguida a verlo.

      ¡Besos!

      Reply

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