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Capítulo 11
A esta altura de su vida, se había convencido de que nada de lo que su padre pudiera esconderle podría sorprenderlo. No estaba realmente seguro cuál era el negocio familiar, lo que sí sabía es que era realmente turbio y cuánto menos supiera, era mejor. Hasta ahora, que pensaba en que la única forma de detener a su padre, de establecerse y recuperar su vida era hacerle frente a su pasado, a sus secretos y al legado que le quería dejar.

Tenía miedo, no iba a negarlo ¡estaba aterrado! Ser valiente nunca había sido su fuerte, por esa misma razón su padre siempre fue extremadamente severo con él y jamás obtuvo más resultados que alejar a Battista de casa. Hasta que finalmente, cambió su nombre, su trabajo y desapareció. Sin embargo, jamás fue lo suficientemente bueno para desaparecer por completo de la vigilancia paterna y ahora, se daba cuenta de que quizá, no fuera tan malo si con ello podía finalmente ponerle un punto final a su historia familiar.

El sonido de sus pasos por el pasillo fueron la peor música que escuchó hasta que abrió la puerta. El pecho se le aceleró a tal punto que sentía que sus huesos también iban a sucumbir a la fuerza de sus latidos tan audaces y veloces. Su padre lo invitó a pasar y tragando saliva y con el pulso bailando en sus venas, entró. Al dar los primeros pasos en la habitación, cerró los ojos. Algo en él todavía se negaba a seguir con el plan, quería salir corriendo de ahí de una buena vez y no volver a pisar esa casa. Pero iba a ser imposible si no se quedaba y veía todo lo que tenía que ver.

—Battista —su padre lo llamó y apretando sus párpados, respiró hondo, apretó los puños y vio aquella imagen aterradora frente a él.

Ahora que no había luz en la habitación, se veía con mejor claridad el contenido del tubo. Un tubo gigante que era rodeado de cables que caían del techo y que surgían del suelo, con luces de tono verde amarillento y en su interior, en animación suspendida, había una mujer conectada a los cables. Battista no daba fe de ello, abrió la boca, con el rostro desencajado entre el miedo, el asco y el horror ¿podría ser? Dio un paso atrás y otro y otro hasta que quedó pegado contra la pared. Si lo decía… si pronunciaba su nombre en voz alta…

—N-no… puede ser —dijo entrecortado, dudando y con un tono de voz más agudo, como si sus sentimientos se hubiesen colado en sus cuerdas vocales de golpe y sopetón.

Su padre, que estaba tan tranquilo como de costumbre, giró su rostro hacia él y sonrió entrelazando las manos en la espalda, acercándose a la mujer. La contempló durante largo rato antes de que una de sus manos fuera capaz de tocar el frío vidrio del tubo que hacía de su hogar.

—He esperado mucho tiempo para que la veas de nuevo.

—Pensé que mamá… Estás loco —sentenció Battista.

—Eres el único que puede traer de nuevo a tu madre. Te ha esperado durante muchos años en ese contenedor, es momento de que le des vida.

Y él, aunque fuera su hijo y extrañara a su madre con locura, no podría hacer una cosa semejante. Siempre se había negado a ello. Palmiro, desde que era un niño, quiso enseñarle a dominar sus habilidades. Battista recordaba que pocas veces lo había usado en aquellos tiempos en donde todavía convivía con ese lado suyo sobrenatural, sólo había sido para prolongar aquellas vidas que veía, estaban a punto de extinguirse. Pero… se negaba a hacer algo como eso.

Su padre, estaba decidido a hacerlo. Durante años, había investigado y su más fiel servidor ayudó a esto, sin embargo, seguía sin ser suficiente. Necesitaba a Battista y necesitaba que él heredara el negocio de la familia, aquel que constaba de revivir a los muertos matando a alguien más. Palmiro podía sacar el alma de las personas y devolvérselas a otras, sin embargo, no lograba hacer bien al 100% su trabajo por lo que no duraba mucho tiempo y a los pocos años o en ocasiones, meses, volvían a lo mismo. Y no era rentable siendo que hasta podría sonar sospechoso y ellos, siempre se manejaron entre las sombras como para llamar la atención de alguien.

Battista era la solución, una solución que él se negaría a dar.

—Sácala —ordenó a Palmiro.

—No. Me voy —dijo Battista serio. Sintió por un momento que cobró valor para hacer las cosas— no voy a hacerlo —agregó en un tono más bajo, y si hubiese hablado más bajo, se habría notado claramente su miedo— no voy a ayudarte ni voy a tolerar que intervengas en mi vida nunca más. Quiero vivir tranquilo de una vez por todas. Y contigo, no puedo.

—¿Y conmigo? —la voz de Chiara lo hizo mirar hacia la derecha y vio a la mujer sosteniendo al gato negro en el que se resguardó el alma de Milan.

Él fijó la vista en el animal e intercambió miradas con Chiara. Vio todo lo que había hecho su padre, lo que lo rodeaba. Mientras más permanecía ahí, más se daba cuenta de que hacía años tomó la decisión correcta al alejarse al verse ahora rodeado de la esencia de la muerte en cada rincón de su vida. Convivían con ella y la buscaban y él, lejos de buscarla, quería alejarla. No podría soportar otra perdida.

El gato chilló cuando lo apretó del cuello, arañando el brazo de Chiara. Battista, creó una ventisca fuerte como para alejar a todos, corriendo hacia ellos, atrapando al felino de una de las patas y resguardándolo entre sus brazos. Los vientos que agitó dentro de la habitación fueron tan fuertes y destructivos que hasta el contenedor que mantenía a su madre en animación suspendida estalló, comenzando a mojar el piso con el contenido del tubo. Fue cuando aprovechó todo el ajetreo para salir corriendo de la habitación y una vez más abandonar la casa, esta vez, con una firme decisión: la próxima vez que volviera, sería para acabar con su familia y su lúgubre legado.



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8 Comments

    1. Roxanabr 17 mayo, 2020 at 4:52 am

      ¡Y era hora! A ver si me mantengo más constante.
      ¡Besos!

      Reply
  1. campirela_ 27 enero, 2020 at 8:46 pm

    Me alegro que vuelvas a escribir y ponerte al día con tus escritos ..Ese gato tiene más de siete vidas ….Un fuerte abrazo

    Reply
    1. Roxanabr 17 mayo, 2020 at 4:54 am

      Esperemos que sí, que le harán mucha falta más adelante.
      ¡Un abrazo!

      Reply
  2. Citu 27 enero, 2020 at 10:26 pm

    Extrañaba esa historia. Genial capítulo te mando un beso

    Reply
    1. Roxanabr 17 mayo, 2020 at 4:55 am

      ¡Gracias! Espero pronto subir actualización <3
      ¡Besos!

      Reply
  3. Frodo 28 enero, 2020 at 7:55 pm

    Hola Roxana! Estoy un poco perdido con tus sitios, y éste en particular blogger no me lo deja agregar como “blog que sigo”, no se si es un problema de mi blog o qué.
    Gracias por bancarme y cada tanto dejar comentario.
    En cuanto pueda me pongo al día con todo lo tuyo

    Abrazos!

    Reply
    1. Roxanabr 17 mayo, 2020 at 4:57 am

      Oh, creo que la solución para eso (que hago yo con los que no son de blogger) es agregar el link manualmente a los sitios que sigues, así, sale sin problema en la lista de lectura.
      Gracias por pasar por aquí <3
      ¡Un abrazo!

      Reply

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