El brillo de los copos de nieve: Capítulo 9 — Sentimientos

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Retomo un
poquitito esta historia ya para ir cerrándola. No será el último
capítulo, pero está dentro de los últimos. Había pensado que sean diez,
pero tuve una iluminación (?) así que quizás me extienda uno o dos más.
No estoy segura todavía de ello, pero no creo que la estire más a la
historia ya.

Les reecomiendo visiten la entrada de Año nuevo, que ahí hay varios datos que se usan en el capítulo mejor explicado.s

Espero les guste el capítulo

Capítulo 9
Sentimientos
La posada se sintió sumamente
cálida al entrar. De llegar con el aire frío del invierno a ese cómodo recinto
había sido uno de los mayores lujos que habían podido darse. Más, a pesar del
frío y de que ya estaban cerca del final del año, no había mucha gente
hospedada allí. Además de ello, había una pareja y una familia de cuatro
personas, nada más, así que iban a gozar de mucha tranquilidad en sus
vacaciones de final de año.
Hiromu llevó las cosas hacia la
habitación. Nadeshiko charlaba con la mujer que los había recibido, pidiéndole
que cualquier cosa que necesitaran, se acercaran a ella que les proporcionaría
lo que hiciera falta, sin contar que les había dicho de las aguas termales que
había en la casa, para que pudieran pasar a usarlas en cuanto quisieran.
—¡Qué bonito qué es todo esto!—
Dijo ella sentándose en el suelo, al lado de sus cosas luego de que la dueña se
fuera. 
—Te entusiasmas por muy poco—
añadió él con una sonrisa, cerrando la puerta.
—Es que nunca había estado en un
lugar así. Cuando salía con mamá y papá era a sitios caros y elegantes, de esos
donde sólo ves gente estirada y mayordomos por todos lados. Me aburría mucho
siempre—
—¿Y qué te hace pensar que no te aburrirás?—
—Vine contigo— sonrió más
entusiasta todavía —¿podremos salir por la nieve? Está todo cubierto—
—Sería peligroso. Y tú eres un imán
para los problemas—
—Entonces ¿podemos ir a las termas?—
preguntó poniéndose de pie —te ayudará a relajarte después de tantas cosas que
pasaron—
Y buscó sus cosas, sacando dos
yukata de su bolso, para llevarlo al baño. Eran mixtas, así que después de
darse una ducha, se colocaron la bata de baño y se metieron en las termas.
Hiromu no dijo nada al ver la
determinación de ella por entrar juntos ¿estaría bien? En términos lógicos, lo
estaba, ya estaban casados, los baños eran mixtos y podría decirse que no había
nada que no conociera de su mujer. Pero eso no era así. Su relación iba
creciendo sobre la marcha y aun le faltaba mucho por saber el uno del otro,
incluso, aquella bata contenía secretos que ni el ni ella habían descubierto
todavía ¿estaría bien?
—¿Estás segura de bañarnos juntos?—
preguntó finalmente al verla sumergirse en el agua y ver que la tela iba
tomando aquel cuerpo como suyo, adaptándose a las curvas de su mujer, que no
eran pocas, pero que aun, no había explorado totalmente.
—Eres mi esposo ¿por qué estaría
mal ello?— Estaba confundida, se notaba en su mirada y en su tono de voz,
pensando que quizás, habías hecho algo mal con ello. 
Hiro cerró los ojos y negó con la
cabeza con una leve sonrisa en los labios. No iba a poder cambiar a esa mujer,
más ahora, que mientras más la conocía, más embobado por ella se sentía.
Se metió en el agua caliente y se
quedó apoyado contra la pared, a una distancia considerable de ella.
Nadeshiko lo miró curvando sus
labios y se acercó a su lado. Ella había tomado en serio uno de los consejos de
Mizuki y aquellas vacaciones, aunque fueran cortas, la iban a ayudar a
acercarse a su esposo como fuera. Aunque la falta de experiencia le jugaban en
contra a ella, el no saber cómo actuar le había traído cosas buenas a pesar de
todo.
—Hiro-kun— lo llamó —¿tuviste otras
novias antes de mí?— Preguntó algo sonrojada por decir ello ¿contra qué es lo
que tenía qué competir? Se lo preguntaba y aunque se echaba ánimos, habia
cierta duda en ella por ese mundo desconocido que tenía en frente, más, tenía
ansias de tirarse a él de cabeza.
—¿A qué viene esa pregunta?— Y la
miró —¿No me digas que…— No termino la frase, pero soltó una carcajada,
acariciando la cabeza de ella, que se sumergía en el agua para que no viera su
sonrojo —no tienes que preocuparte de mí pasado—
—Pero yo quiero ser una buena
esposa para ti—
—Y lo serás siendo la mejor versión
de ti misma. No intentes compararte o ser igual a las demás. Así estás perfecta—
Y los colores le subieron más al
rostro a Nadeshiko, hundiéndose en el agua por completo que ya no le importaba
mojar su cabello sino, bajar sus calores.    
  
Él la sacó del agua, diciéndole que se iba a marear por el agua caliente.
La dejó en el suelo y la invitó a cenar. 
El día siguiente nevó así que las
posibilidades de salir se fueron haciendo cada vez más nulas. Nadeshiko miraba
por la ventana la nieve caer. 
—Con Satomi-san organizaran una
pequeña celebración aquí con los huéspedes debido a la nieve. Ayudaré con la
comida ¿por qué no vas y la ayudas con el decorado? ¿No es lo que querías?— 
Su esposa se puso de pie como si el
alma le hubiese vuelto al cuerpo y salieron hacia la sala, donde estaban dos
niños con ella.
Satomi era una mujer de edad
avanzada aunque no lo daba a parecer. Tenía muy ánimo y una jovialidad que era
digna de envidiarse. Desde la muerte de su esposo, había quedado ella
haciéndose cargo de la posada,  y lo
hacía bastante bien, aunque no sabía por cuánto más podría tenerla que iban
pocos visitantes a pesar de que la isla era bastante famosa. Aun así, lo hacía con
alegría.
Nadeshiko se sentó a trenzar el
papel tal y como la señora le había explicado mientras los niños intentaban
hacer un adorno con las cañas, para hacer el kadomatsu.
Hiromu se encargaría de la comida y
del mochi mientras Satomi los ayudaba en lo que hacía falta, especialmente,
cuidando a los niños que habían insistido en ayudarla apenas la vieron
trabajar, a pesar de los regaños de sus padres. Afortunadamente, ella era buena
tratando con los niños, así que no vio mayor problema en dejarlos participar de
las actividades.
—Traje un poco de té— dijo Hiro
apareciendo con una bandeja y unos dulces. Los niños no tardaron en servirse
los dulces mientras él había dejado un momento la cocina, con el arroz remojándose
aún para hacer la pasta de arroz. 
—No tenías qué molestarte, ya estás
haciendo mucho encargándote de la cocina tú solo— le dijo la mujer queriendo
regañarlo, pero había una sonrisa en su rostro que hacía que Hiro no se lo
tomara en serio.
—Me gusta encargarme de estas cosas—
—Es verde, Hiro-kun es un gran
cocinero— asintió su esposa orgullosa de eso. Y pudo ver las mejillas de él
teñirse de un color rosado, poco propio de él, que siempre estaba tan sereno.
—Lo imagino, de pequeño sólo
hablaba de eso— y se inclinó hacia Nadeshiko —¿sabes? Cuando venía aquí se
colaba en la cocina a ayudarme. Su madre siempre se enojaba por ello, así que
venía a hurtadillas— se rio.
—¿Usted le enseñó a cocinar?—
preguntó con sorpresa.
—Poco, sólo venían para esta época—
Hiro se excusó volviendo a la
cocina, mientras ella lo veía irse con una sonrisa de oreja a oreja. Se sentía
un poco más cercana a él conociendo todas esas cosas que hacía de pequeño y
hasta a la mujer que le había enseñado parte de aquel gusto por la cocina.
En la noche, todos se reunieron en
la sala principal a disfrutar de la cena y a beber hasta tarde. Hiro tuvo que
detener a Nadeshiko apenas probar la primera copa de sake que ya se le habían
subido los calores al rostro, ni hablar cuando dio lugar a la segunda. No tardó
en sentir los efectos del alcohol a causa de eso. Su resistencia era nula, así
que la terminó llevando a la habitación temprano a causa de ello.
Nadeshiko se rio cuando la dejó
sobre el futon, tomándolo del cuello de su haori y besándolo efusivamente. No era
esa la celebración de año nuevo que habían tenido en mente, pero no se veía a
la muchacha disgustada por ello.
—Te dije que no debías tomar—
—Pero estaba todo tan rico y tú estás
tan calentito— dijo acomodándose sobre su regazo, haciéndose un ovillo prácticamente
hasta caer dormida profundamente.
Él sonrió y la tapó, dejándola cómoda
en el futon, quedándose a su lado al darse cuenta de que ella había quedado
prendida de su manga. No dijo nada y se quedó durmiendo a su lado. Al día siguiente
podrían disfrutar juntos de la nieve y el año que estaba comenzando.
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Espero les haya gustado. Se cuidan, pasan una hermosa noche y un hermoso día <3
Bye!

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4 Comments

  1. Yessy kan 11 enero, 2017 at 4:34 pm

    Muy bonito el romanticismo de este capítulo. Me gusto mucho el diálogo donde ella se sumerge al agua. Debo leer los anteriores capítulos para comprender mejor el argumento. Que tengas un bello dia!
    Bso

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 12 enero, 2017 at 1:56 am

      ¡Gracias! Quizás, sea la historia más romántica que lleve hasta ahora XD

      Me alegra que te gustara <3

      ¡Un abrazo!

      Reply
  2. J.P. Alexander 1 febrero, 2017 at 3:24 am

    Me encanta como cuentas las tradiciones y las unes a tu novela

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 2 febrero, 2017 at 4:13 am

      ¡Gracias! Me alegra que te resulte ameno <3

      ¡Un abrazo!

      Reply

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