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Capítulo 6
Un cambio en el plan
El polvillo se estaba dispersando. Luego, tendrían que remodelar aquel pasillo y reconstruir las zonas que habían sido afectadas por el ataque, sin embargo, cumplían con su misión que era no dejar pasar a nadie hasta su jefe. El ninja que lo enfrentó, guardó sus armas con una sonrisa socarrona y la sensación de victoria recorriéndole cada fibra de su cuerpo.

Ahora, lo único que tocaba era mandar a arreglar ese sitio y quitar el cuerpo de ahí y deshacerse de él. Lo que él no contó fue que los escombros se movieran levantándose por completo. Mochizuki había quitado todo, cubriendo al Barón con su cuerpo, haciendo que el impacto para ella fuera mínimo. Aún así, había sido suficiente para abrir la herida de Fuyuki.

—Hay que irnos —dijo Mochizuki tomándola del brazo y ayudándola a levantarse.

—No, aún no.

Ella de negaba a irse. Tenía un plan y no iba a parar hasta llegar al final o no iba a poder cumplir con el objetivo que su padre dejó inconcluso ni iba a hallar a su asesino y ese, era su primer paso.

—No tienes opción —negó con la cabeza al tocar su espalda y sentirla húmeda por la sangre. Sin dudarlo, uso un jutsu de niebla y desapareció con ella de ahí.

Tomó el camino hacia el puerto, era la mejor forma de escapar rápido. La neblina y el agua serian de gran ayuda para cubrir sus pasos.

Mochizuki fue rápido y ya, cerca del puerto, buscó un sitio para tratar a Fuyuki. Aprovechó la soledad del lugar para ver si herida mientras ella descansaba. Después del impacto y la perdida de sangre, había dejado de pelear con él al caer inconsciente.

—Así no será suficiente —escuchó que le dijo alguien por encima de su hombro y al voltear con el kunai encima, se dio cuenta de que era Kakashi, a quien Fuyuki proclamó ser su futuro esposo… y no era la mejor situación para que se encontrarán, no sólo porque estaba mal también por mantener su identidad secreta.

Más, se dio cuenta de que era tarde para pensar en ello cuando su vida peligraba.

Kakashi sacó su kit médico y la atendió. No era un ninja médico, pero sabía lo básico para atender sus heridas en batalla y continuar con su misión para así, no necesitar a nadie más. Aunque ahora que viajaba como Hokage, pensaba en lo inútil que era considerando la cantidad de ninjas experimentados que estaban con él, se negaba a salir sin un plan B. Ahora más que nunca que se estaba encargando de ejecutar todos los planes posibles para mantener la aldea a salvo y productiva, la aldea de la niebla era la última en su lista de naciones con las qué negociar. Y no esperó encontrarse con esa sorpresa.

Después de un rato y asegurarse que estaba bien, Mochizuki desapareció dejando a Fuyuki sola con Kakashi una vez más. Tenía la esperanza de que cambiará de opinión con el sexto cerca.

******

El aire frío la hizo temblar. La sábana había caído al suelo y dejado descubierta, despertándose sólo por eso. Aún estando herida, Fuyuki era muy mal dormida. Se sentó en la cama y sintió el dolor de su herida y algún que otro moratón que vio en su brazo derecho. Examinó la habitación y al primero que buscó fue a Mochizuki, levantándose de la cama y acercándose a la ventana.

—No deberías estar de pie.

Ella se estremeció en cuanto escuchó su voz. Su corazón palpitaba de alegría en cuanto lo veía, aunque ahora era diferente: no se suponía que fuera así.

—Kakashi-kun. Yo…


—Lo sospeché desde que nos vimos la última vez. Nunca olvido el perfume de alguien.

El sexto dejó un bento en la mesa que estaba al lado de la cama y recogió la sábana del suelo acomodándola. Era demasiado perfeccionista como para dejar pasar las cosas. Ella se acercó a él y se sentó a su lado, lo miró a los ojos y le sonrió como si nada hubiera pasado.

Kakashi se sentía confundido ante esa reacción. No entendía a la mujer y desconocía cuáles eran sus planes y cuan peligrosos podrían ser.

—Quería verte, aunque no creía que fuera tan pronto —dijo ella arrimándose a él. Fuyuki no perdía ninguna oportunidad.

—Creo que hay cosas de las que hablar —la detuvo sosteniéndola de los hombros— y debes descansar. Esa herida es sería.

—¿Finalmente me invitaras a una cita? —El entusiasmo brotó en su mirada. Kakashi no sabía si ese cambio de tema era intencional o no. Veía a Fuyuki sincera, aunque no la conocía demasiado para asegurarlo, parecía que sí iba en serio cuando hablaba de hacerlo su novio sin importar cuánto fuera lo que tardase.

Él negó con la cabeza.

—¿Prefieres que yo te invite a salir? —Arqueó una ceja con una mirada sugestiva, acercándose a él.

Kakashi tragó duro y la sostuvo de los brazos. Respiró hondo y fue cuando habló de sus razones para estar ahí, su herida y lo que le había dicho su compañero. No entendía muchas cosas y quería hacerlo. Por alguna razón, quería saber que la motivaba a hacer las cosas. Se decía que era por su cercanía o por sus actitudes tan descaradas para con él de “hacerlo suyo”. No recordaba haber tenido interés amoroso en alguien nunca y después de Rin, había preferido ignorar a cualquiera.

Pero Fuyuki no era fácil de ignorar. Incluso ahora en su condición actual, era complejo hacerlo.

—Te lo diré si me das un beso.

El Hokage sintió toda la sangre del cuerpo irse a su rostro. No sólo le pedía un beso, la tenía a escasos centímetros suyos, casi viendo al detalle su rostro. Se hizo para atrás, pero estaba casi contra la pared, por lo que apenas podía moverse y esos ojos brillantes lo miraban expectantes, ansiosos y sinceros. Por sobre todo, sinceros. No veía rastros de que eso no fuera real. Y eso lo ponía mucho más nervioso.

—Fuyuki-chan…

La tomó de los brazos de nuevo y la sentó. Ella se quedó viendo las manos de él y luego, alzó la vista.

—No es nada que un novio no haría.

—Pero no acepté ser tu novio —le reclamó él.

—Yo sé que vas a aceptarlo cuando te enamores de mí —dijo confiada. No había duda en su mirar ni en su voz: ella estaba segura de conseguirlo y él no sabía qué hacer ante ello.

No vivió ninguna experiencia romántica y tampoco había llegado a ese momento de que una mujer tuviera semejante actitud. Ni siquiera en sus novelas recordaba algo así. Las mujeres no solían ser así, por lo general, era el hombre el que avanzaba, por lo que seguía tan nulo como antes.

Un beso y obtendría respuestas. Era sencillo y parecía más costoso que una misión A. Kakashi volvió a tragar saliva y se frotó los ojos. Miró a Fuyuki una vez más y le dio un beso en la mejilla quedando con el rubor encima de él. Jamás había hecho algo así por información.

—Mojigato —agregó ella tomándolo por sorpresa.

Ella se cruzó de piernas sobre la cama y le sonrió con la promesa de enseñarle a dar un beso después de eso.

Él quedó nulo.

—Antes vivía aquí. Nací en esta aldea y me fui casi a los días de que mi padre muriera. Él dejó una bitácora. Buscaba algo y lo estaba siguiendo como el Barón —le explicó con calma— yo quiero saber qué fue lo que lo llevó a ello. Estuvo dispuesto a llevar esta vida y murió sin conseguirlo. Y no me gusta quedarme con la duda —dijo ella— además, gracias a eso, te conocí —sonrió alegre acercándose a él una vez más. Se sentó a su lado y apoyó la cabeza en su hombro.

—¿No te estás arriesgando demasiado sólo para salvar tus dudas?

—¿No lo harías tú? ¿No quisieras entender porqué alguien que creías conocer tenía un secreto que lo hizo cambiar y arriesgarse a todo? Conozco a mi padre. Él no se habría arriesgado por algo insignificante: debía ser enorme.
Todavía no sé mucho, pero voy en camino a reunir pistas.

Se la veía decidida a llegar hasta el final sin importar nada. Fuyuki estaba segura y se veía optimista al respecto. No tenía nada qué perder y mucho qué ganar, por lo que quería llegar hasta las últimas consecuencias al respecto.

—Ahora sí te enseñaré a besar —le dijo entusiasta tirándose encima de él.

Kakashi quedó con la espalda contra el colchón y ella encima suyo con el corazón latiendo a mil por hora y los nervios a punto de estallarle. Sin pensarlo, dio vuelta los papeles y quedó él encima de ella.

—Veo que te gusta ir arriba. Te lo permitiré está vez —bromeó ella y lo dejó de todos los colores, levantándose de la cama con rapidez y alejándose de ella o iba a estallar de la vergüenza. Esas cosas no estaban hechas para él.
Fuyuki se sentó en la cama de nuevo y se quedó mirando su espalda. Kakashi se rascaba la nuca nervioso y aturdido por sus avances sobre él.

—¿Y qué harás si descubres ese secreto?

—Lo sabré cuando llegue a eso. Improvisar se me da bien —aseguró ella. No tenía un plan en concreto al final de todo. Sabía bien qué hacer antes y durante, pero se adelantaba demasiado si pensaba en qué hacer al descubrirlo. Se lo planteó muchas veces, sin embargo, no lo sabía. Fuyuki creía que sólo al descubrirlo sabría cómo actuar al respecto, que podría dejarla indiferente como podría no hacerlo. Pero cruzaría ese puente cuando llegara a él.
Un poco más tranquilo, Kakashi le dijo que compró el bento para ella. Fuyuki lo agradeció y mientras la miraba comer, estuvo pensando en algo. Si algo entendía bien era aquel sentimiento. Hasta que no pasó por una situación similar y hubo alguien que lo ayudara a recapacitar, no fue capaz de entender el sacrificio que hizo su padre ni qué lo llevó a tomar la decisión que tomó. Kakashi prefirió no entenderlo durante mucho tiempo. Podía entender por qué Fuyuki necesitaba hacerlo, pero era demasiado peligroso. Hasta su bestia de invocación estaba preocupado por ella.

Mientras ella comía, no le dio importancia a nada más. Y él, después de meditarlo, se acercó, agachándose y apoyando sus manos en la cama, a los lados de ella. Fuyuki se lo quedó viendo sin entender nada.

—¿Ahora sí me darás mi beso? —preguntó ella con total naturalidad comiendo un pimiento.

A Kakashi le costaba aquello, pero lo haría.

—Dejalo. No no ganarás nada al final.

—Claro que sí. Mi padre perseguía grandes tesoros. Y algo muy importante debía estar al final de todo.

—¿Te interesa el dinero? —preguntó sorprendido. No le daba esa sensación de ser una cazafortunas.

—No. Pero me interesa saber qué era capaz de hacerlo arriesgar su vida así ¿No te da curiosidad? —ella dejó los palillos en el bento y puso sus manos en las mejillas de Kakashi— así como tengo curiosidad de ver qué hay detrás de esta máscara —y se echó de espaldas en la cama, llevándolo consigo.

Kakashi estaba encima suyo y toda la determinación que tenía antes, desapareció.

Apenas comenzaba y ya se imaginaba que iba a tener una larga estancia con Fuyuki. Le pidió que descansara. Él tenía una reunión con el mizukage y no podía faltar. Al volver, charlarían de las cosas que quedaron en el tintero.
Más, cuando Kakashi regresó a la habitación, sólo encontró una nota, agradeciéndole y recordándole que le debía un beso para la próxima vez que se vieran.




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4 Comments

  1. Citu 22 julio, 2020 at 10:11 pm

    Uy extrañaba esa historia y adoro a Fuyuki, veamos que pasa te mando un beso

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  2. El Demiurgo de Hurlingham 23 julio, 2020 at 10:27 am

    Me gusta que haya vuelto esta historia, con esta otra faceta de Fuyuki, más heroica.
    Y mostrando su personalidad desafiante, ser la mujer que toma la iniciativa.

    Reply
  3. Campirela_ 23 julio, 2020 at 12:10 pm

    Como siempre nos sorprendes y en esta ocasión es como que a la mujer le has dado un importante papel .Un abrazo Roxana.

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