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Capítulo 7
Echando raíces

La oficina estaba bastante bulliciosa desde su llegada. Kakashi consiguió buenas propuestas con tres aldeas que podían beneficiar a qué Konoha volviera a sus épocas de gloria. El trabajo era bastante, pero Kakashi se creía más que capaz de llevar a Konoha a lo mejor. Por ahora, había llevado la mejor tecnología a los hospitales que es donde se vio el mayor impacto tras la guerra. Ahora, su intención estaba en restaurar tratados comerciales y conseguir algunos nuevos.

Si bien, la aldea de la hoja contaba con tecnología de avanzada, la aldea de la niebla los superó después de la guerra, siendo una de las aldeas más modernas. Y Kakashi consiguió un acuerdo para llevar esa tecnología a Konoha, lo que iba a hacer mucho más prospera su relación.

El sexto estaba bastante satisfecho con sus últimas visitas de negocios, pues, todas habían salido mucho más que bien y pronto, verían esos grandes cambios en la aldea. De a poco.

—Sexto, tengo el informe que pidió —Shikamaru entró a su oficina con una carpeta y se la entregó— los ANBU llegarán esta tarde con un informe más actualizado.

Sólo dos de ellos habían vuelto a la aldea después de que Kakashi les asignará su misión con un informe preliminar. Le preocupaba el incidente que le contó Fuyuki en La aldea de la niebla. Aunque todo parecía quedar en los tiempos de revolución de la aldea, cuando intentaron derrocar al tercer Mizukage. Y hasta ahí nomás llegaba su informe. No sé conocía a los miembros, precisamente por lo delicado de la situación de la aldea, pero sí conocían parte de sus planes de golpe de estado. Y le preocupaba que con Chojuro aún siguieran en pie.

Le agradeció y guardó el informe. Esperaría a que llegarán los demás, pues, debían tener algo de información extra para quedarse más tiempo. O eso pensaba.

Mientras él hablaba con Shikamaru, la ventana estaba abierta, siendo la entrada a la oficina de Fuyuki, que apenas lo vio, se le arrojó encima, cayendo él al suelo con ella encima.

Shikamaru se asomó por encima del escritorio viendo que el Hokage estuviera bien, viéndolo muy acaramelado con la mujer encima suyo.

—Te estás volviendo descuidado —le dijo Fuyuki abrazándolo aún en el suelo.

Él, la tomó de la cintura, la quitó de encima suyo y se sentó en el suelo mientras le preguntaba qué hacía ahí, Fuyuki lo volvió a abrazar, pegando su mejilla contra el pecho del Hokage.

El ninja suspiró pesadamente, al igual que Shikamaru, que al ver aquella escena, prefirió dejarlos. Salió cerrando la puerta con una sonrisa burlona. Liberarse de aquella mujer no iba a ser fácil para él.

—¿Qué haces aquí? ¿Cómo entras a la aldea sin que nadie lo sepa? —preguntó extrañado. No era la primera vez que ningún sensor la notaba. Si bien, no era alguien peligrosa, Kakashi no entendía cómo lograba burlar la seguridad de la aldea. Eso era algo que ni el mismo Itachi había logrado y ella, estaba ahí como si nada.

—Un buen mago jamás revela sus trucos, Kakashi-kun —dijo ella sonriéndole de manera infantil— ¿No me extrañaste? Que pones esa cara…

—No. Digo, sí. Ah ¿Qué quieres hoy?

Él estaba nervioso. No entendía porqué ella lo ponía de esa manera. Quizá, por su nula concepción del espacio personal, porque lo había declarado su novio o porque aún estaba encima de él con esa ropa tan sugerente que dejaba tan poco a la imaginación.

Se puso de pie y le tendió la mano a ella. Luego, levantó la silla y acomodó las cosas en el escritorio antes de volver a sentarse. Y ahí estaba ella sentándose en sus piernas, como si nada. Kakashi enrojeció mientras ella se acomodaba de lado y le sonreía como si fuera la actitud más normal del mundo.

—Yo quería verte ¿Tú no? Además, vengo a cobrar mi beso. Y tus obligaciones como novio.

—¿Obligaciones?

—Sí, me debes una cita —reclamó ella.

Él, si bien, nunca había tenido novia, no era ajeno a las costumbres de las parejas. Pero no es como si su relación autoproclamada pudiera tomarse como tal. Aunque tampoco es que estuviera en posición de negociar, casi literalmente. Ella estaba encima suyo, rodeándolo con sus brazos por el cuello, con esos labios rosas brillantes pronunciando su nombre y sus ojos ámbar ardiendo como el fuego al encontrarse con sus ojos. Sus piernas estaban encima del apoyabrazos de la silla y con la falda corta y las botas, podía ver a la perfección sus muslos y su piel blanquecina.

Era una pésima posición para negociar.

—Tengo trabajo hoy. No puedo.

—Te ayudaré y tendremos esa cita —dijo ella animada mirando el escritorio y viendo el reporte ANBU— ¿Estás investigando la aldea? —preguntó curiosa.

—Sí. No. Bueno…

Ella se rio y acarició su mejilla cerrando la carpeta del escritorio.

—No te preocupes, no es como si fuera a divulgar algo así. Tampoco vivo ahí como para preocuparme de esas cosas. Me ocuparé sólo de ti —alegó más que feliz. Entonces, él le preguntó si sabía algo que él no. Fuyuki quedó pensativa un momento— era pequeña cuando esas cosas sucedieron, así que no sé mucho al respecto, sólo lo que oía por ahí.
Kakashi quedó un momento en silencio procesando la información hasta que al fin le dio una respuesta. Diecinueve años. Hasta sus alumnos tenían más edad que ella ¡Diecinueve! Él, había pensado equivocarse y quizá por su estatura y lo bien que las mujeres cuidaban de su apariencia, tenía más edad de lo que aparentaba… pero, no. Estaba con alguien que era de otra aldea y él le sacaba más de una década. Si era problemático tener una relación antes, ahora era peor. Se preguntaba y se preguntaría porqué no buscaba a alguien de su edad con quién tendría más cosas en común que como un viejo como él.

—Mira, quizá te sirva —Fuyuki abrió el bolso que llevaba en bandolera y sacó un cuaderno. Era la bitácora de su padre— esto dejó escrito mi padre al respecto. Esto se lee bien, pero esto —le señaló la hoja siguiente— está en código. No sé qué clase de código sea. Me he roto la cabeza pensando en ello sin dar con un patrón —se quejó ella y acomodó su cabeza en el hombro de Kakashi— puedes quedártelo.

—¿Eh? ¿No es importante para ti? —dijo sorprendido.

—¿No querías que lo dejara antes de que fuera tarde? —dijo muy cómoda encima suyo.

—Sí, pero… no creía que fuera tan sencillo.

Si se hubiese imaginado que convencerla era tan fácil, no se hubiese esforzado tanto en pensar en algo más cuando volviera a verla, que tenía un plan B para poner en marcha. Pero ahí estaba, con su sonrisa y su actitud despreocupada lista para declarársele una vez más. Aunque no tenía tiempo para eso. Le agradeció por la bitácora y la levantó de encima suyo tomándola de la cintura y girando con ella encima, para dejarla sentada en su silla y él quedar de pie.

—Tengo una reunión —y ya voy tarde, le faltó decir que no se había dado cuenta de la hora por causa de ella, aunque tampoco es que fuera una costumbre suya ser puntual— puedes quedarte aquí. Sólo no causes problemas. Ni interrumpas la reunión para pedirme una cita o un beso o algo similar —enumeró todo lo que se le ocurrió apoyando sus manos en el apoyabrazos de la silla mientras le hablaba.

—Pero sí me darás mi cita ¿No?

Él inhaló profundo y cerró los ojos. Sentía que era igual que hablarle a un muro. Asintió con la esperanza de que eso le facilitara el trabajo luego y se fue, no sin volver a darle una advertencia de que se quedara quieta. Kakashi nunca tuvo una relación, pero se daba una idea de todo lo que se había ahorrado antes, que tener pareja y más, a alguien como Fuyuki tras él no era nada sencillo. Era más fácil liderar la aldea que pasar media hora con ella. Era impredecible, descarada y tenaz, tres cualidades con las qué era difícil llevar bien conjunto a sus obligaciones.

Lo que más solía sacarlo de sí es que a ella no parecía afectarle en lo absoluto. Siempre se jactó de su serenidad y de su arduo análisis de la situación, por eso mismo, era tan bueno en sus misiones. Kakashi era perfeccionista y meticuloso y eso era algo que no podía aplicar con ella si se la pasaba improvisando cada vez que lo veía.
Entró a la sala de reunión donde ya lo estaban esperando y decidió pensar en ello y nada más.
Una vez al mes debía ver al consejo de ancianos y darle un informe detallado de la aldea, era largo, cansado y aburrido, por sobre todo, era prolijo y preciso, por eso es que más nervioso se sentía de que ella no le hiciera caso e hiciera una de las suyas.

******


Estaba aburriéndose mientras esperaba a Kakashi. Fuyuki ya había curioseado toda la oficina y volvió a caer en la silla, tomando el haori del Hokage y mirándolo con detalle. Tenía que encontrar alguna forma de hacerse tiempo extra con él. Apenas llegaba y él ya la dejaba por el trabajo. Y había revisado el horario de su escritorio y sólo se frustraba más. Trabajo. Trabajo. ¡Trabajo! ¿En qué momento descansaba?

Fuyuki suspiró llena de frustración y dejó caer su cabeza en el escritorio. Entonces, sintió la puerta abrirse y se puso de pie emocionada.

—¡Kakashi-kun! —gritó feliz sosteniendo aún la ropa con ella. Para hacer su desilusión aun más grande, vio a una mujer ingresar— ¿Quién eres tú? —preguntó alzando una ceja.

Fuyuki examinó de pies a cabeza a Sakura que la veía de manera extraña.

—Lo mismo iba a preguntar. ¿Por qué tienes eso? —señaló el haori de Kakashi.

—Soy Oshiro Fuyuki, la novia de Kakashi-kun.

La expresión de Sakura quedó desencantada. Podía creer en muchas cosas, pero no en que el sexto tuviera novia y mucho menos, que ella no lo supiera. Sabía de sobrado que él no se fijaba más que en sus libros y… nada más. Tampoco dejaba ver su rostro y ella veía como un gran obstáculo eso en una relación.

—Kakashi-sensei no tiene novia.

—Claro que sí. Te lo dije: soy yo —dijo llena de confianza. La puerta seguía abierta y fue cuando vio regresar al sexto a su oficina y sin pensarlo, saltó el escritorio y acabó a su lado, colgándose del brazo de él— Kakashi-kun, dile que soy tu novia.

Él se sonrojó no sólo por la situación, sino que su brazo estaba justo entre sus pechos, como si ella lo hubiese hecho a propósito, aunque actuaba como que no se daba cuenta, sólo viendo a Sakura de mala manera.

—Es una larga historia —dijo él finalmente aclarándose la garganta antes de tomar las manos de Fuyuki y soltarse— ¿No te pedí que te quedarás quieta? —la miró y ella sonrió antes de abrazarlo.

—Estuve aquí todo el tiempo. Hasta que ella llegó —agregó mirando con desdén a Sakura. El sólo hecho de que entrara así a su oficina y que la pusiera en duda era más que suficiente como para que no le cayera nada bien aquella mujer.

El sexto se veía un poco más complicado que antes, estaba seguro de que iba a tener un largo día con ella merodeándolo así. Volvió a exhalar el aire con pesadez y le preguntó a su ex alumna qué es lo que necesitaba, volviendo a quitar de encima a Fuyuki con delicadeza y a dirigirse a su escritorio.

—La quinta me dio esto —dijo entregándole unos legajos— dijo que es el presupuesto que ella necesita en el hospital y que no aceptará un no como respuesta.

—Pero es demasiado. Puedo arreglar la mitad —dijo desencantado al ver la cifra y todos los equipos que Tsunade pedía para equipar el hospital. Contaban con lo mejor, pero no era suficiente para la quinta.

Fuyuki estaba curioseando en la espalda de Kakashi, no sólo por su trabajo, también por sus reacciones. Ella era muy detallista con todo y veía que se ponía tenso al hablar del presupuesto.

—Puedo conseguirlo —dijo Fuyuki tranquila.

—Bueno, es una opción —respondió Kakashi ensimismado— ¡No! —exclamó repentinamente volteando a verla algo pálido. Que ella consiguiera ese dinero no era precisamente por buenos métodos y prefería que quedarán endeudados a que Fuyuki anduviera robando para pagar sus gastos— yo me encargaré de eso.

—Mojigato —suspiró apoyándose en el respaldo de la silla de él. Aunque parecía despreocupada respecto a Sakura, no perdía un solo movimiento de ella.

—¿Por qué no vas pensando en nuestra cita? Terminaré esto y haremos lo que quieras.

La mujer saltó de la emoción mientras Sakura miraba sorprendida aquello. No es que fuera común que su sensei solo preocupado por sus libros estuviera hablando de tener una cita con una mujer ¡Y una como ella! Fuyuki saltó de la emoción, rodeándolo por el cuello mientras preguntaba si era en serio. Él, por supuesto, pensaba cumplir con lo que prometió de salir con ella, sin embargo, tenía segundas intenciones con lo que acababa de decir pues, necesitaba un poco de paz y ella realmente lo ponía nervioso. Tenerla tan cerca y que su fragancia llegará hasta él no le permitía concentrarse y antes de que se le ocurriera alguna idea con la que no pudiera lidiar, prefería que se mantuviera ocupada con algo más. Y la cita parecía ser perfecta.

Ella se fue saliendo por la ventana de la oficina, prometiendo volver apenas estuviera lista.

Kakashi respiró tranquilo sentándose en la silla y volviendo a revisar la carpeta que le dio Sakura.

—¿Por qué no vino ella? Podría hablar mejor de esto.

—Dijo que tenía un evento de suma importancia.

Y si se trataba de la quinta, uno de esos eventos seguro era alguna apuesta. Últimamente jugaba mucho Mah Jong porque apostaban muy bien en el juego. Y bebían de lo mejor en el bar de Tetsuya. Y era suficiente razón para no perder la partida por una discusión sobre presupuesto con el Hokage.

—Pero eso no quita de que tenga novia, Kakashi-sensei ¿Por qué no nos lo dijo? —preguntó intentado averiguar algo de Fuyuki. Ella sabía que Kakashi era reservado, pero ¿Al punto de no decir nada de su pareja? Era ridículo. Aunque… más allá de lo que había compartido con su maestro, Sakura y ningún miembro del equipo siete sabía nada de Kakashi. Ni sobre sus padres, su equipo, ni siquiera el Sharingan que poseyó un tiempo.

—No es la gran cosa —dijo restándole importancia sin levantar la vista del presupuesto mientras hacía números. Iba a presentarle su contrapropuesta a Tsunade, quisiera o no— sólo sucedió.

—¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Cómo la conoció?

Él siguió un momento haciendo números y luego, los guardó en la carpeta y se la entregó a Sakura. Ignoró sus preguntas y luego de sonreír, salió de la oficina a otra de sus reuniones antes de que llegarán los ANBU de su misión. Así, su ex alumna quedó con las ganas de saber más, pero no iba a quedarse con la curiosidad.

******


Eran casi las seis de la tarde cuando se desocupó. Estaba en la sala de descanso, tomándose unos minutos para respirar cuando Shikamaru entró a la habitación con la noticia de que si novia estaba en el jardín, contándole además que se estaba llevando muy bien con Ibiki. El sexto se levantó con rapidez. Al no verla de nuevo, creyó que iba a demorar mucho más en llegar y darle un momento de descanso, pero Fuyuki era más puntual de lo que imaginaba.
—No puedes tener un gato y no ponerle nombre —escuchó decir a Fuyuki sosteniendo un gato blanco con una mancha café en el ojo con forma oval.

Ibiki se frotó la frente.

—No puedes ponerle sensei a un gato.

—¿Por qué no? Nyanko-sensei suena tan lindo —y acarició la cabeza del gato que parecía muy complacido con los mimos que recibía.

—¿Por qué sensei?

—Tiene la misma mirada que Kakashi-kun. Mira —dijo acercándole al gato a que lo mirara más de cerca mientras Ibiki estallaba con una fuerte carcajada.

Kakashi que veía todo desde la sala que daba al jardín, se sentía incrédulo. No recordaba que alguien hiciera reír tan sinceramente a Ibiki. Incluso, no recordaba que se riera así a menos que salieran a beber. Mucho más le sorprendía que logrará mantenerlo con una conversación tan banal durante tanto tiempo.

—Kakashi, tu novia es interesante —volteó a verlo, haciendo notar que sabía que estaba ahí.

Fuyuki se emocionó al verlo aun sosteniendo al felino. Kakashi no podía decir lo mismo después de haber sido comparado con un gato. Mientras, Ibiki vio el momento para dejarlos solos y estaba a punto de irse cuando Fuyuki lo alcanzó y le entregó al gato en sus brazos.

—Dijiste que ibas a darle de comer —le dijo sonriendo la muchacha.

Ibiki había cuidado a ese gato desde que llegó a la Torre del Hokage. El patio donde estaban era el que daba tanto al jardín de la habitación principal de la primera torre, como a una de las ventanas de la torre que estaba a su lado, del departamento de investigación que era donde desempeñaba su trabajo. Ocasionalmente, el felino se colaba por la ventana y pedía algunos mimos y comida. Y después de un tiempo, acabó instalándose en el jardín, justo en un hueco de la escalera, donde le había dejado un cajón acolchado que era donde dormía. Era un gato duro, fuerte… y ella venía a llamarlo Nyanko. Más que por el gato, había sido un golpe directo a él. Más o menos, llevaba dos años el gato ahí y nadie se había enterado de que él lo cuidaba hasta ahora: el maestro de las torturas con un gatito… era una imagen que no coincidía en lo absoluto. Y con eso, se llevó al gato dentro dejándolos solos.

Tendría que cumplir con su cita, sin imaginarse lo que les esperaba el resto de la tarde.




Capítulo 6IndiceCapítulo 8

Nyanko: (にゃんこ) Nyan es la onomatopeya para el maullido de los gatos (porque los gatos en Japón no hacen “miau, miau” sino “nyan, nyan”. Cosas de los orientales ja, ja, ja). y ko, es una partícula que se usa con los niños o las cosas o animales pequeños. Nyanko se traduciría como “gatito”, que es una forma tierna, cariñosa de llamar a un gato.

Además, es un pequeño guiño a Nyanko-sensei de Natsume Yūjin-Chō, ya que comparte el mismo actor de voz con Kakashi <3.


Sensei: (せんせい) si bien, en el contexto es “profesor”, se utiliza esta palabra para todo el que tiene una especialidad. Es un sufijo de respeto (no sólo para los profesores, enfermeros, doctores, escritores también pueden ser llamados de esta manera).

¡Hola, hola, mis amores! ¿Cómo están? Espero que bien <3 ¡Esta vez no me demoré tanto en actualizar! Ya en el próximo capítulo, habrá una sorpresa ;)

Me voy a ir tomando un tiempo para hacer un dibujo para cada capítulo. Era lo que quería hacer en un principio y al final, siempre con las prisas y con el trabajo, queda ahí, un poco relegado. Pero me he propuesto hacerlo, así de a poco iré subiéndolo así se vea bien bonito <3 y con suerte, iré compartiendo algunas viñetas de ellos que tengo varias (y sólo algunas he subido por Instagram. Ya haré un especial donde los suba <3)

Espero hayan disfrutado del capítulo.

¡Un abrazo!

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4 Comments

  1. Campirela_ 11 agosto, 2020 at 11:45 am

    Roxana espero guapa que estés bien.
    Tu novela nos va dejando esas notas de un amor diferente pero igual de apasionado que los occidentales.
    Un abrazo .

    Reply
  2. Citu 11 agosto, 2020 at 10:15 pm

    Uy extrañe esa novela y me hizo gracia el dibujo. adoro al pesrsonaje de Fuyuki. te mando un beso

    Reply

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