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Capítulo 8
Mi amor por ti


Fuyuki lo iba a esperar hasta que terminara su trabajo, por eso, le sorprendió que llegara antes a buscarla ¡eso le daba más tiempo para pasar juntos! Y eso ampliaba mucho más sus planes.

—¿Terminaste temprano? Pensé que ibas a demorar más —tanteó el terreno esperando que fuera un sí.

—Sí, los ANBU llegaron antes y… ¿Cómo sabías?

—Revisé tu horario.

—¿En qué…? —Suspiró mientras ella sonreía feliz, como si nada. La dejó sola en su oficina ¡Era obvio que iba a revisar su agenda! Y conociéndola, tenía suerte de que nada hubiese cambiado para adelantar su cita— ¿Dónde quieres que vayamos?

—A almorzar.

—Pero ya casi es hora de la cena —dijo él.

—Pero tú no almorzaste. Y has trabajado todo el día sin descanso.

Casi iba a preguntar cómo sabía, pero recordó que estuvo curioseando todo en su oficina. Era observadora y eso era algo nuevo para él. Kakashi nunca tuvo alguien que esté al pendiente suyo como lo estaba ella, como para saber si comía o descansaba adecuadamente. Lo que él sí tenía seguro es que se había acostumbrado a ello. No sólo a no comer o descansar lo mínimo: a estar solo. Todo eso era parte de la vida de un ninja y debía adaptarse a eso, quisiera o no porque había cosas mucho más importantes en juego que un almuerzo o una hora más de sueño.

Finalmente, asintió y fueron a un restaurante. Fuyuki lo tomó del brazo y caminó a su lado muy cómoda con él. Para Kakashi eso también era algo nuevo: jamás estuvo así de cerca con una mujer y tampoco es que él hubiese buscado estarlo. Aún se convencía de que no merecía nada de ello. Durante gran parte de su vida, se convenció de que ni siquiera era digno de tener amigos y se alejó de todos. Abrirse con alguien más era difícil, pero con Fuyuki, no parecía el caso.

—Quiero saber más de ti —dijo ella apenas se sentaron en una mesa y les dejaron el menú.

Kakashi se quedó pensando en eso ¿Qué tenía él de interesante para que quisiera conocerlo? Era un hombre sencillo, solitario, con pocos pasatiempos debido a que siempre se dedicó de lleno a la aldea. Al principio como ninja, ahora como Hokage. Además de sus lecturas y los paseos que solía dar para terminar en la piedra de los héroes, pocas cosas encontraba en su persona dignas de ser contadas.

—No creo que haya mucho para saber —respondió él restándole importancia.

—Eres el Hokage, estuviste en la cuarta guerra ninja luchando contra Kaguya y eres tan sexy como un dios.

Él se sonrojó poniéndose nervioso. Nunca había pensado en ser atractivo y menos de esa manera. Mucho menos que ella supiera de su participación en la guerra. Fuyuki no dejaba de sorprenderlos todos los aspectos, tanto por lo que sabía cómo por sus gustos y su manera de decirlo. Para él todo era demasiado nuevo.

—Kakashi-kun.

—Dime.

—¿Piensas comer con eso puesto? ¿Nunca te lo quitas?

—No tengo una razón para hacerlo —respondió sincero. Además, estaba cómodo con su máscara como para pensar en quitársela y era una buena forma de jugar con sus alumnos, como ninguno conocía su rostro, era fácil para él molestarlos con su otra identidad: Sukea.

—¿No te parece una razón suficiente estar en una cita con tu novia? —preguntó ella estirándose sobre la mesa para acercarse a él cuando llegó la comida y no tuvo más remedio que volver a sentarse frustrada de no haber conseguido bajarle la máscara.

—Sobre eso…

Kakashi creía que era un buen momento para hablar de su noviazgo cuando la escuchó hablar de lo bien que se veía la comida y el hambre que tenía. Como él, Fuyuki tampoco almorzó. Estaba tan emocionada de estar con él y después, por su cita, que la comida pasó a segundo plano. Así, el tema de su noviazgo impuesto por ella iba quedando en segundo plano. Ver a Fuyuki tan contenta por la comida y al ver su salteado de berenjenas y miso, ya ni pensó en el tema.
—Kakashi… —dijo ella y sintió una voz más fuerte que tapó la suya.

Fuyuki miró hacia el lado y vio a un hombre vestido de verde con su alumno que iba con una copia exacta de su ropa y su peinado. Él se acercó a su mesa emocionado, con una sonrisa radiante y una actitud que derrochaba confianza.
—Me sorprende verte aquí. ¿Estás libre para uno de nuestros retos?

—¡No! —interrumpió Fuyuki— es nuestra cita —con las manos en la mesa poniéndose de pie. Nadie iba a arruinar su cita, más cuando todo iba tan bien para ellos dos.

Kakashi era sólo un espectador en ese momento, aprovechando para comer sin preocupaciones, que esos dos juntos no auguraban nada bueno a futuro.

Gai examinó a la mujer de arriba abajo con seriedad y de pronto, brincó de alegría abrazándola fuerte mientras sonreía y exclamaba lo feliz que estaba por Kakashi. Se presentó con Fuyuki como el mejor amigo y eterno rival de Kakashi y una vez lo hizo, les deseó que pasaran una agradable velada para irse con su pupilo a cenar. Pero, con la promesa de volver para conocer más a la novia del Hokage. El sexto, por su lado veía como la noticia de que él tenía novia se extendía tan rápido como la mecha de una bomba que acababa de encender. Todavía no entendía porque el que tuviera una cita era algo que importaba tanto a todo el mundo. Miraba a su pareja y tampoco lo entendía. Fuyuki era joven y muy bonita, era única realmente. Se concentró en cómo acomodaba unos mechones de su cabello verde tras su oreja antes de volver a su comida. Seguía siendo un misterio como alguien como ella podría fijarse en él. Y por mucho que le buscará la vuelta, no había explicación posible y eso que él era considerado un prodigio de su generación, una respuesta así se le escapaba.

—Kakashi-kun ¿Me llevarás a conocer la aldea?

—¿Realmente piensas quedarte? —Ella asintió feliz sin pensarlo un instante. Kakashi se daba cuenta de lo serio que era todo con ella y que no era para tomarla a broma cuando se proponía algo.

—Tú vives aquí, así que yo también. Pasaré más tiempo contigo y te ayudaré con tu trabajo. Apenas comes y seguro que apenas duermes y eso no es sano.

Él quería decir que estaba bien así, pero no lo hizo. Desde que su padre se suicidó, Kakashi nunca volvió a tener a alguien que se preocupe por él, por el contrario, era él quien se preocupaba por otros y se hacía cargo de todo a su manera. Siempre se dijo que estaba cómodo hasta que ella apareció y se lo hizo notar. Era normal en su vida y resultaba extraño que alguien se quisiera inmiscuir en ella sin más.

—¿Y no pensabas preguntarme?

—¿Acaso me vas a rechazar? —preguntó ella confundida ante aquella reacción. Sabía que no iba a saltar en una pata al escuchar la noticia, pero esperaba que Kakashi estuviera un poco más emocionado al contar con ella en la aldea. Se sintió frustrada y no dudó en demostrarlo.

Él dudó. Lo cierto es que Fuyuki no le desagradaba. No compartías sus modos que sí podían llegar a ponerlo incómodo, pero no estaba en condiciones de decir: prefiero que te alejes. Aunque lo pensó, pero no dijo nada, dándole la razón a ella con su silencio. Era otro pequeño triunfo para Oshiro Fuyuki.

Comieron, aunque ella no tuvo oportunidad de ver su rostro. Fue por más té y al volver, Kakashi había terminado su comida ¡Fuyuki se frustró! Pero no iba a rendirse, que todavía tenía muchas oportunidades para eso.

Salieron y fueron directo a la piedra de los héroes. Fuyuki quería saber cuál era su lugar favorito y era precisamente, el que más visitaba, así que le pareció apropiado llevarla ahí. De paso, en el camino le iba mostrando diferentes partes de la aldea. Hasta ahora, era una bonita cita y salvando alguna pregunta indiscreta de ella, todo iba demasiado bien. Hasta que llegó un ANBU y los interceptó.

—Los ninjas que reportamos están muy cerca de la aldea. Dos son los que detallamos en el informe. Hay uno más que lleva máscara y se ve un tatuaje de dragón en su espalda —le dijo al Hokage.

—¿Un tatuaje de dragón? —preguntó Fuyuki interesada. El ninja solo asintió y espero instrucciones de Kakashi.
—Llama a Ibiki y manda a un escuadrón que los intercepten —ordenó. Fuyuki lo vio marcharse y tomó una decisión.
—Sé que dije que no lo haría, pero luego me lo agradecerás —dijo ella con una sonrisa en frente de él. Iba a irse, pero rápido se arrepintió y se arrojó encima de él robándole un beso por encima de la máscara. Fuyuki era demasiado apasionada e impulsiva y Kakashi no sabía lidiar con ello. Ahí estaba, semi encorvado, sin saber que hacer al suave toque de sus labios— esto es por la cita ¡Volveré pronto por otra más! —dijo saltando sobre la rama de un árbol.


—¡Espera! —le gritó él dispuesto a detenerla, pero Gai se adelantó.

—¡Lee el diario! —dijo Fuyuki antes de desaparecer de la vista de Kakashi.

—¡Iré por ella! No te preocupes, la cuidaré —le anunció Gai siguiéndole el paso.

Kakashi sabía que ante una posible amenaza, debía quedarse en la aldea y defenderla desde el interior. Ellos se encargarían de proteger la entrada a la Aldea de la Hoja. Por ahora, se dirigió a la oficina, buscando el diario que ella le dio. Si tenía una pista sobre los ninjas invasores, iba a poder darle una ventaja a su equipo. De esa forma, también se olvidaría del beso que le había sacudido el corazón.



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2 Comments

  1. Citu 13 noviembre, 2020 at 10:18 pm

    Adoro a esa pareja.

    Reply
    1. Roxanabr 21 noviembre, 2020 at 5:13 pm

      ¡Qué genial que te guste! Gracias por pasar <3

      ¡Un abrazo!

      Reply

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