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El sabor del pastel
Fuera de las reuniones con el Hokage y el consejo de la aldea, al señor feudal le gustaban las grandes reuniones dónde los ninjas fueran con su familia y pudiera verlos interactuar de manera más normal. Era bastante cotilla y enterarse de las cosas que pasaban en la aldea por esas reuniones informales en las que sólo importaba divertirse, comer bien y beber, eran las mejores para él. Así se mantenía informado de mejor manera que cuando tenía sus reuniones informativas. Y por supuesto, la pasaba mucho mejor ahí, más allá de que sus consejeros siempre intentaban convencerlo de que dejara esas tonterías, jamás les prestaba atención pues, consideraba una sana diversión aquello. Y ahora, tenía otra intención: había escuchado que el Hokage, el sexto Hokage, tenía novia y quería conocerla.

La noche llegó. El salón estaba decorado con mesas fuera y dentro. El clima era perfecto y aprovecharon para extender la reunión en el exterior. Había muchas personas disfrutando la comida, bebidas y charlas con amigos y compañeros.

El Hokage estaba al pendiente de todo, saludando a cada uno que veía, intentando ser amable con todos. Fuyuki estuvo a su lado hasta que Ino la separó de él, hablando de cosas de chicas. Kakashi quedó sólo un momento hasta que Gai lo interceptó.

—Te notó aburrido.

—Sabes que todo esto no es lo mío.

Gai rodeó el cuello del sexto con su brazo diciéndole que debía animarse y disfrutar de esos momentos de paz y diversión, más ahora que le quedaban pocos meses para que su vida diera un vuelco cuando llegaran sus hijos al mundo.

—Fuyuki está feliz —dijo Gai— deberías contagiarte de su espíritu.

Él la observó comer mientras las chicas le hablaban. Juraba que Fuyuki le prestaba más atención a su comida que a Ino, Sakura o Tenten. Kakashi no pensaba ponerse así durante la fiesta, sin importar cuánto Gai lo molestará para eso.

Se quedó un rato conversando con Kakashi proponiéndole un viaje a las termas antes de que fuera padre. Además de relajarlo de su trabajo, sería una buena oportunidad para salir antes de que llegara el bebé y de tener sus retos. Estaba seguro de que Fuyuki estaría encantada con la idea y estando a media hora de la capital, no interferiría con su trabajo.

Gai se fue diciéndole que le avisará cuando y vio a Fuyuki regresar. Kakashi volvió a observar el plato de su mujer lleno. Fuyuki no se contuvo en cenar nada aquel día.

—Gai nos invitó a las termas.

Tal y como lo habían esperado, la mujer brincó de felicidad al saber que podrían estar un tiempo fuera de la oficina. Aunque Kakashi insistía en que se quedará en casa a descansar, ella aún no dejaba su trabajo de secretaria y él, estaba seguro de que seguiría ahí hasta el final. Por eso mismo, buscaba a alguien que lo ayudara en la oficina. Luego vería como lidiar con los celos de su novia, que no faltarían escenas por ello, por ahora, quería que se tomará su embarazo con calma y cuidarla todo lo que pudiera.

—Podremos pasar más tiempo juntos sin tanto trabajo de por medio.

—Normalmente, eres tú quien me retrasa —dijo él encogiéndose de hombros pensando cuando ella se le sentaba encima y no lo dejaba continuar con su labor o cuando pedía un descanso en medio de algo y él, se lo concedía. De sobrado sabía él que no lo hacía con malas intenciones, simplemente, quería aprovechar tiempo a su lado. Además, Fuyuki era muy eficiente como secretaria, que con ella organizando su tiempo, se liberaba más rápido de sus obligaciones.

—Es tu culpa por descuidarme —dijo ella señalándolo con el tenedor. Y fue cuando hizo algo que no se esperó: se bajó la máscara y comió el bocado del tenedor.


—¿Eh? —quedó perpleja Fuyuki— ni siquiera te gusta el dulce.

—Me lo ofrecías —dijo tranquilo él volviendo a tapar su cara.

—Claro que no.

—¿Quién pone comida delante de alguien sin esperar que lo coma? —respondió con calma— además, es tu tercera porción.

—Pero está delicioso —dijo dándole un nuevo bocado al postre mientras él suspiraba.

Lejos de que la discusión de la pareja fuera el centro de atención, todos se centraron en que Kakashi se bajó la máscara para comer ¡Y en público! Algo que nadie esperaba en la reunión.

—¡¿Cómo que Kakashi-sensei se quitó la máscara?! —el equipo 7 corrió dentro después del gritó de Naruto sin llegar a presenciarlo.

—Eres lento —dijo Shikamaru.

Los tres quedaron frustrados ¿Cómo era posible que se hubiesen perdido semejante escena solo por salir y tomar aire?

Kakashi que se dio cuenta de que todas las miradas estaban sobre ellos, tomó a Fuyuki de la mano y la llevo fuera, así tomarían un poco de aire y se alejaría del bullicio del salón. Él no estaba hecho para las reuniones sociales.
—¡Espera, espera! Quiero otra porción —lo detuvo su novia mostrándole el plato vacío.

Él volvió a inhalar sonora mente y tomó el plato volviendo a entrar. De no ser porque estaba embarazada, le habría reclamado el comer tanto. Fuyuki tenía buen apetito y en los últimos días, a veces le costaba encontrar qué comer por lo mismo, así que cuando encontraba que era ese antojo, no paraba hasta estar satisfecha.

Volvió con ella y se sentó en una silla y su novia no tardó en quedar entre sus piernas disfrutando de la comida.
—Vas a engordar —le dijo Kakashi quitándole el plato de la mano.

—Pero…

Suspiró por enésima vez y le devolvió la comida. No quería admitir algo tan tonto, pero su novia le prestaba más atención a eso que a él ese día.

—¿Sucede algo? Te noto raro ¿Estás cansado? —dijo ella dejando el plato sobre sus piernas y acariciando la mejilla de Kakashi.

Él sonrió y negó con la cabeza, diciéndole que estaba perfecto. Ella no le creyó, que lo escuchó suspirar toda la noche y sabía que eso no era por nada. Lo conocía bien para saber que algo le molestaba.

—Kakashi-kun ¿Quieres que nos vayamos?

—Soy el Hokage. No puedo irme primero —dijo él apoyando su cabeza en el hombro de ella.

—Pero tienes a tu novia, que está embarazada y es excelente actriz. Déjamelo a mí —le dijo con orgullo de su talento para actuar y se puso de pie, no sin antes dar un último bocado a la comida— tú sólo sígueme —le ordenó tomándolo de la mano.

Caminaron un poco, Fuyuki le iba hablando de tonterías mientras caminaban cuando dejó caer el plato y apretó su vientre doblándose, haciendo una nueva de dolor. Kakashi, de vio igual de sorprendido que todos, entendiendo cuál era su plan para sacarlo de ahí.

Ella aseguró estar bien, que era algo con lo que podía lidiar. Más, Kakashi insistió en que fueran al hospital y luego, a casa a descansar.

El sexto se disculpó por tener que marcharse de esa manera, pero todos entendían que era por causas de fuerza mayor, incluso, el señor feudal que quería conocer un poco más a la muchacha.

El ninja desapareció de ahí con su novia en brazos. Llegaron hasta su casa sin que él tuviera ánimos de bajarla, aunque sabía que era todo actuado.

—¿Te sientes mejor? —le preguntó ella rodeándolo por el cuello, dándole un beso en la mejilla.

—Estoy contigo.

Nada podía salir mal entonces. Al fin, tenía a Fuyuki sólo para él. No se había dado cuenta en qué momento ella pasó a ser tan importante para él y a sentirse tan infantil con ella. Pensamientos como el que tenía esa noche nunca habían cruzado por su cabeza, pero quería más de ella.

—Kakashi-kun. Ya puedes bajarme —le dijo mientras él seguía caminando con ella encima. De quitó los zapatos y la dejó a ella en la cama, acostándose a su lado. Fuyuki no tardó en acurrucarse encima de él. Le dio un beso una vez le sacó la máscara y volvió a acomodarse encima suyo, más que feliz y relajada.

Él acarició la espalda de su novia y vio que apenas se acomodó, quedó dormida sobre su pecho. Le dio un beso en la frente y se quedó largo rato observándola viendo que tenía un par de migajas en los labios, se las quitó y la besó. Sus labios aún tenían el sabor de la crema del pastel. Sonrió. Sería la única vez que apreciaría el sabor del pastel.




Índice

¡Mis queridos soñadores! ¡Hola! ¿Cómo están? Sé que los tengo abandonados y que llevo tiempo diciéndome “hoy me siento y actualizo el blog” y así, lo voy pateando días y días. Pero ya hoy tenía clarísimo que no podía seguir de esta manera.

Sigo con el reto autoimpuesto de terminar con los pecados capitales. Hoy le tocaba a la Gula, uno de los que más me costó escribir.

Hemos estado arreglando la casa con mi hermana. Sí, tuvimos toda la cuarentena y recién ahora nos ponemos a ello, somos un caso para eso. Pero con el bebé (que ya cumplió el mes y medio ¡Cómo pasa el tiempo!) todo se ha complicado, vuelto un lío y hay que hacerse tiempo para uno y para el otro. Un caos. Pero para bien.

Teníamos Agosto para arreglar el jardín, que en según los expertos, es tiempo de plantar y que todo crezca… y hemos empezado recién ahora. Con suerte, tendremos un bello jardín para fin de año <3.

¿Qué tal los trata el 2020? Espero que mejor que la primera mitad del año <3

¡Tengan un bello inicio de semana!

¡Un abrazo!

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3 Comments

  1. campirela_ 28 septiembre, 2020 at 5:20 am

    Aunque parezca que nunca va a llegar hay un momento en que te paras a pensar y decides echar esas raíces que marcarán tu destino .
    Un placer volver a leerte eso significa que todo va más o menos bien . Un fuerte abrazo Roxana

    Reply
  2. Citu 28 septiembre, 2020 at 10:07 pm

    Me encanta esa pareja. Se te ha extrañado. Te mando un beso

    Reply

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