El sacrificio de Isaac — Parte II

¡Hola, hola, mis amores! ¿Cómo están? Como prometí ¡estoy de nuevo! Un día tarde,  pero más vale tarde que nunca >.< (?) ¡Finalmente! Después de tanta entrega, tanta intriga y tanto todo ¡tengo la continuación de este cuento! Y tendrá una tercera parte, que me ha quedado larguito, así que ahora sí, sin falta y con menos espera, (ya lo subiré mañana), dejaré la continuación <3

De momento, los dejo con la historia 🙂

La cerradura
había sido fácil de abrir. A pesar de que había obras valiosas en el lugar, no tenían
ningún tipo de alarma que delatara su presencia. Entraron los cuatro, en esta
ocasión, Maya se quedó cerca de Ciro para evitar que hiciera alguna tontería.
Myrddin iba
más cómodo en el bolso con Maya hacia el pasillo clausurado. Se detuvieron ahí
y Maya iluminó la habitación haciendo aparecer una bola de fuego en su mano
pudiendo ver a la perfección el lugar. 
—¿Lo sientes
de nuevo? —Le preguntó a Ciro quien negó con la cabeza sin decir nada más.
—Afortunadamente,
vinimos preparados —dijo Francis poniéndose de cuclillas en el suelo y sacando
sus herramientas de trabajo. Si había algo ahí, lo iban a encontrar con un buen
hechizo.
Hizo un
dibujo en el suelo con tiza amarilla, formó un circulo con una espiral en su
interior y líneas oblicuas a su alrededor, al lado de cada una de ellas, fue
dibujando una runa hasta que terminó el dibujo completando la primera parte del
hechizo. 
Mientras
Francis trabajaba,  Ciro se fue por el
pasillo y Maya lo siguió deteniéndolo de la manga de su abrigo.
—Oye, dijiste
que no actuarías solo de nuevo.
—Está por
aquí, se mueve —le dijo señalándole el final del pasillo. Maya sabía lo
sensorial que era Ciro y si decía que aquello que buscaban estaba en ese lugar,
le creería sin dudarlo, pero quería avisarles a sus hermanos, sin embargo, el
fénix estaba decidido a encontrarlo en ese momento, teniendo que dejar ese
pequeño detalle para después.
Maya forzó la
entrada de tesorería y buscaron en la pequeña habitación. Ciro se paró frente
al escritorio con el ceño fruncido a causa de su fallo una vez más. Se  frotó la frente y miró a su alrededor y acabó
enfocando la vista en el techo encontrando la misma pintura del pasillo en el
techo.
—Maya, Ciro,
salgan de aquí ahora —dijo Myrddin desde el bolso. Ambos lo miraron sin
entenderlo— Ahora —insistió. Maya asintió dirigiéndose hacia la puerta cuando
ésta se cerró y se bloqueó, impidiéndoles salir de allí.
Forcejeó un
instante, el fénix la ayudó sin éxito mientras la habitación se comenzaba a
llenar de un humo de blanco impoluto, cubriéndolo  hasta las rodillas en escasos segundos hasta
que finalmente, cubrió toda la habitación dejándolos sin punto de visión.
El fénix
tanteó el aire y tomó la mano de la mujer y la atrajo hacia él, ambos sabían
que en ese momento, debían permanecer juntos y buscar la forma de escapar. 
La
visibilidad fue haciéndose mayor con el pasar de unos minutos y pronto pudieron
darse cuenta de que habían desaparecido de la tesorería y estaban en un
ambiente al aire libre. No había muebles ni puertas ni paredes, era como si
hubiesen sido transportados fuera por causa de aquella niebla que los había
envuelto en tan pocos segundos.
Un viento
frío que helaba los huesos soplaba en medio de la nada. Había unos cuantos
abedules alrededor de ellos, pero no más signos de que hubiese vida a varios
kilómetros a la redonda. A lo lejos, algunos edificios relucían imponentes, sin
embargo, llegar hasta allí no parecía ser algo sencillo, caminando,
posiblemente les tomará todo el día y un poco más por la lejanía de la urbanización.
Maya se dio
cuenta de que aún seguía abrazada a Ciro y se separó de él ligeramente
sonrojada mientras que el fénix la veía sin entender nada de lo que sucedió,
pensando que era raro verla con ese tono en sus mejillas, palpó su frente
preguntándole si estaba bien.
—Los humanos
no tienen ese color natural ¿no es así? —preguntó y ella sólo sintió sus
mejillas arder mientras corría el rostro y se lo tapaba con las manos.
Sonrojarse en frente del fénix no era una de las cosas más fáciles de llevar
considerando que no quería explicarle exactamente por qué había ocurrido.
—Estoy bien,
ya se me pasará —advirtió comenzando a caminar por el sitio— ¿no te suena
familiar este sitio? —Volteó a verlo intentando recordar por qué el sitio le
resultaba tan familiar.
El fénix
enseguida comenzó a seguirla mirando el cielo rojizo, los colores no cambiaban
como naturalmente pasaría al anochecer, sino que seguía el mismo cielo rojizo
como si fuera consumido por el fuego, algo extraño, hasta las nubes que cubrían
el firmamento parecían transmitir esa misma sensación: todo combustionaría
pronto.
—¿No se
parece a la pintura? Salvo por el cielo —dijo Ciro con las
manos en el bolsillo. Maya giró sobre sus talones dándose cuenta de la
similitud cuando vio a alguien acercarse por detrás de él.
Gritó
advirtiéndole elevando su mano lista para atacar al hombre que llegaba con unas
cuerdas y un hacha en su mano y se dio cuenta de que no podía usar su magia ni
sus conjuros ni invocar el fuego para ello.
—¡Agáchate! —gritó
corriendo hacia él, sin embargo, el fénix la sorprendió tomando al hombre del
brazo, dándole un golpe en el plexo solar y echándolo al suelo con tan
facilidad que dejó a la mujer anonadada. ¿En qué momento había aprendido eso?
El fénix parecía ser una caja de sorpresas y no se daba cuenta de todo lo que
era capaz de hacer y por eso mismo y su falta de memoria, tampoco podía
decirles exactamente todo lo que sabía de él.
Maya se
acercó y vio al hombre yacer en el suelo hasta desvanecerse como la misma neblina
que los había llevado hasta allá. Miraron los restos de la neblina que se
desvanecía en el aire e intercambiaron miradas entre ellos.
—Hay que
salir de aquí cuanto antes —aseveró Maya tragando saliva tomando la mano de
Ciro y alejándolo de aquel lugar. No podían darse el lujo de separarse un poco
si quiera, de usar sus poderes al menos— ¿puedes usar tus poderes? —preguntó
mientras andaban.
Él extendió
su mano e intentó cubrirla por el fuego sin éxito alguno, dándoles a entender
que lo mismo que los había llevado hasta allí, los estaba privando de sus
habilidades y seguramente, no era por algo bueno. Tendrían que ser cuidadosos
en ese momento.
—Myrddin —llamó
al libro dentro de su bolso, sacándolo del mismo sin conseguir una respuesta de
él.
—Posiblemente,
su magia sea muy débil para poder usarla aquí dentro —asumió el fénix al ver
que el libro era sólo un libro. 
La expresión
de tristeza de Maya no se redujo por saber eso, sabiendo que necesitaban salir
de ahí cuanto antes ¿Myrddin estaría bien tanto tiempo sin magia? No quería
averiguar cuáles eran las posibles consecuencias de eso, por lo que se apresuró
en su camino junto con su compañero: perder tiempo no estaba entre sus
opciones.
Avanzó unos
pasos cuando Ciro la detuvo señalándole su lugar a la derecha y viendo a sus
hermanos del otro lado, como si hubiera una pared invisible que los separaba. Se
acercaron hacia ellos y notaron que todo ‘su mundo’ terminaba ahí como estuviera
cortado.
—Realmente
estamos dentro de la pintura —murmuró despacio poniendo su mano en la pared
notando que tanto Johann como Francis podían verlos apresurándose a intentar
sacarlos de allí, sin éxito. La pintura era sólo una pintura y a menos que
encontraran la forma de sacarlos de ahí, estarían perdidos.
—Quédense ahí,
buscaremos la forma de traerlos de nuevo —dijo Francis sabiendo que la invocación
que estaban haciendo con anterioridad no serviría de nada.
Ambos asintieron,
no tenían mucho más qué hacer que esperar, que si estaban en lo cierto, la
pintura tenía un espacio delimitado y no tendrían mucho para donde moverse. Sin
embargo, la neblina que los había llevado hasta ahí de nuevo, volvió a hacer de
las suyas, cubriendo todo a su alrededor. Maya tanteó la mano del fénix, sin éxito
cuando sintió que algo la tomaba de la cintura y la golpeaba en la espalda. Cayó
al suelo adolorida, intentando incorporarse para combatir aunque no tenía visibilidad
más allá de su nariz.
Pronto cayó
inconsciente con el nuevo golpe que recibió en su cabeza. Lo último que escuchó
fue la voz de Ciro y sus hermanos, preocupados por su destino y lo que verían
al disiparse la neblina.

<<Primera parte

¡Un abrazo!

¿Te gustó la entrada?

Haz clic en los corazones ¡y vota!

Votos / 5. Votos:

10 Comments

  1. El Demiurgo de Hurlingham 8 julio, 2018 at 1:10 am

    Anticipaste que iba a ser mejor y cumpliste con tu promesa, es muy bueno.
    Yo diría que el cuadro es más que un cuadro, sea una dimensión de bolsillo o un portal a algo. Pero es algo que revelarás en la siguiente parte.
    Algo o alguien que restringe los poderes de Maya y de Ciro, parece peligroso.

    Me parece que Maya podría ser comparable a Sofía Electra Valentino, quien también se habría preocupado por Myrddin.

    Besos.

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 14 julio, 2018 at 7:05 am

      ¡Qué bueno que te gustó! Quiero terminar un dibujo de Ciro y subiré la última parte del relato, que es la que me falta postear por aquí <3

      Me parece que podría ser esa equivalencia, en todo caso, creo que las dos se llevarían muy bien si se topan alguna vez.

      ¡Muchos besos!

      Reply
  2. Campirela_ 8 julio, 2018 at 11:25 pm

    Impresionante cuento nos dejaste y como siempre lleno de intriga y acción , da gusto leerte y aunque a veces por tus compromisos te retrasas no importa merece la pena esperar .
    Un abrazo y cuidate mucho y que todo te salga a pedir de boca ..
    Feliz semana.

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 14 julio, 2018 at 7:06 am

      Qué gusto que lo disfruten aun con mis largas esperas <3 Gracias, Campi, siempre es un gusto leerte y tenerte por aquí.

      ¡Feliz semana! ¡Besos!

      Reply
  3. J.P. Alexander 9 julio, 2018 at 2:18 am

    Uy lo dejaste super interesante. Quiero saber que pasará . Te mando un beso Extrañaba leerte.

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 14 julio, 2018 at 7:06 am

      También lo extrañaba <3 gracias, se aprecia eso <3

      ¡Un beso!

      Reply
  4. Dafne Sinedie 9 julio, 2018 at 1:10 pm

    Wow, y aún habrá tercera parte *__* Estoy deseando descubrir cómo escapan, y me encanta el personaje del fénix. ¿Te dije que me encanta el nombre de Ciro? ¡Es precioso!
    Un besazo, Roxy

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 14 julio, 2018 at 7:09 am

      ¡Habrá tercera parte! Palabra que sí <3 Me encanta Ciro, suena tan melódico y hecho para el fénix.

      ¡Muchos besos!

      Reply
    1. Roxana B Rodriguez 14 julio, 2018 at 7:09 am

      Como siempre, eres un dulce avisándome <3

      ¡Muchos besos!

      Reply

Leave A Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *