¡Escribe con K!: Burocracia

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que de las mil maravillas ¡Regreso con el reto de Kath! Lo tenía un poquito abandonado a decir verdad, pero es que tampoco encontraba algo que me inspirase angustia como para ponerme a escribir y sacarle alguna congoja (?) Si quieren ver el reto, pueden pasar por aquí, que además, podrán leer el cuento de Kath <3

Les cuento que además, voy llevando un buen conteo en el NaNo. Yo sé que lo mío es que me tengan con el látigo para llegar al objetivo (?) ¡Ya llegué a las once mil palabras! Dos logros del NaNo y espero que no sea sólo la motivación inicial y llegar a fin de mes con un ritmo tan bueno como hasta ahora XD

 Y ahora sí, vamos con el reto:

Normas:  
Escribe pensando como te sentirías con ese sentimiento.
—Puedes basarte en experiencias propias o en otras.
—Disfruta mientras lo haces.

Nivel 1: Escribe un reto basándote en la sensación de Angustia.

Burocracia
No había sido
una buena persona. Según las normas cristianas, ello lo llevaría al tan temido
infierno el día de su muerte. Mientras la iba se le iba en unos pocos minutos
que el dolor hizo que parecieran más que horas, días, su mente fue pensando en
ello. El infierno, el fuego, el diablo con tridentes, saberse torturado cada
uno de sus días de su vida… corrección, de su muerte. O su vida inmortal. Todos
sabemos que los pocos afortunados que poseen un alma, la tienen por toda la
eternidad: el cuerpo es perenne, el alma no. Esto lo llevó a pensar, mientras
escuchaba a las enfermeras gritar por un destino inútil de evitarse a esas
alturas, que posiblemente, haya vivido más experiencias de las que se había
imaginado. Y que también, probablemente, se había encamado con su familia
muchas veces de las que se había imaginado. Si había un número limitado de
almas, algunas, conseguían el cielo, otras el infierno, otras volvían a la tierra
¿Cuántas veces habría estado emparentado con las mismas personas? Quizás, las
almas se atraían, efectivamente. Pero eso era según los cristianos. Los budistas
reencarnaban. Y mientras estaba en la sala de operaciones, le pareció una idea
maravillosa convertirse al budismo. Le hubiese gustado saber un poco más de eso
para no tener que estar preocupándose por el después. Tenía miedo de morir, no
porque no iba a ver a su familia. Y ese miedo lo hacía pensar en tonterías
mientras escuchaba una voz que decía ‘se nos va, se nos va’. 
—¡El problema
es a dónde me voy!— tenía ganas de gritarles a todos ellos, pero no podía
moverse. Su cuerpo estaba entumecido por la falta de sangre, de oxígeno y que
de nada, sus órganos se habían visto atrofiados de tal forma que lo habían dejado
en estado lamentable. 
Pero quería
que aquel dolor siguiera un poco más, tan sólo un poco porque necesita pensar
sobre ello, hacerse una idea por incorrecta que fuera de lo que le estaba
esperando ¡susto fue que se vio a él mismo en la camilla! Y el chirrido molesto
e incesante. 
Maldijo,
maldijo e intentó hacer una rabieta pero otra cosa que descubriría ¡las almas
no pueden patear cosas! Al menos, las nuevas como la suya no podían hacerlo, necesitaría
práctica. Más, lo que ahora venía a su mente, ya lejos del incesto místico del
universo y sus condenas brutales, cual salchicha en parrillada, se armó de
valor para averiguarlo.
Cruzó la
puerta con tanta seguridad que se sintió ridículo cuando entró corriendo de
nuevo a la habitación. Era muy pronto ¡era muy pronto! Probablemente, merecía
el fuego eterno y mucho más ¡pero carajo! Que no tenía los pantalones para
aceptarlo. Y efectivamente, no llevaba pantalones, sólo la ridícula bata de
hospital que le hizo recordar que había muerto sin ropa interior. Maldijo al hospital
por semejante vergüenza. Podrían haberlo dejado en traje y verlo más galante.
Lo que sabía
es que no podía esconderse por mucho. La situación en la estaba era delicada y
al darse cuenta, no estaba en un hospital, sino en una sala de espera. Le habían
dado un pantalón y un número: 348. Iban en el 15 ¿Cuántas personas podían morir
en un solo día? Y es que ni en la muerte el azar lo beneficiaba.
A regañadientes
se tiró en un sillón, el único que quedaba disponible y lo averiguó en cuanto
se sentó: el resorte se te incrustaba en el trasero al sentarte, levantándose con
disgusto. Trescientos y tantos números y tener que esperar parado.
Le llevó tres
días llegar a ventanilla. O bien, lo que creyó que eran tres días, pues, el sol
y la luna no se veían por la ventana, pero el soso reloj negro de pared, con el
péndulo, le había hecho recordar que seguía perdiendo el tiempo. En términos económicos,
habría perdido su fortuna en ese tiempo en que estuvo tan improductivo.
Pero cantaron
el 348 y se acercó con emoción y un nudo en la boca del estómago que casi hace
que pida un número a alguien más para no acercarse y salir corriendo una vez
más. El no saber lo mataba, pero el saber ¿podría ser peor? Confirmaría o
cambiaria alguna de sus teorías, no importaba cuál fuera, todo se veía
demasiado trágico para él en ese momento.
Pero tragando
saliva y con el temblor en sus dedos, entregó el papel en ventanilla.
—¡Felipe! ¿Qué
haces aquí?— le preguntó el administrativo —¡creí que ibas a vivir mucho más!—
—El negocio
fue duro. Me acribillaron hace unos días— se lamentó él pero se sintió mucho
más relajado de ver a alguien conocido allá. Nunca pensó que el sistema fuera
tan parecido a la tierra.
Vio su archivo
mientras enumeraba todas las cosas malas que había hecho: robo, fraude,
contrabando de drogas, armas. Y seguía.
—¿Sabes qué?—
se inclinó hacia delante y le habló bajo. 
Él prestó el
oído rápidamente.
—Llena esto. Te
lo sellan en tesorería arriba. Diles que vas de mi parte. Y ya no te debo nada—
aseguró entregándole un certificado de buena conducta y un par de monedas de
color rojo que rápidamente tomó y cumplió con ello.
El sentimiento
que había tenido antes, se fue desvaneciendo a medida que subía las escaleras y
llegar, le firmaran todo y le dieran a elegir un futuro era algo fascinante. ¿Quién
hubiese pensado que una hojita de papel pudiera hacer tanto? Y por supuesto,
tener cuña ayudaba muchísimo.
Vio en total
las cinco opciones que le daban, aun no era lo suficientemente afortunado para
tener más para elegir. El guardia le explicó que algunos más nobles, pueden
tener hasta cien, pero es algo que se ve cada lluvia de estrellas.
Él miró hacia
abajo. El vacío lo esperaba. Y quería saltar y aventurarse a una nueva vida en
la tierra.
Y la verdad, había pensado mucho en la angustia y no sé si salió bien. Felipe me ha resultado un personaje jocoso. Espero les haya gustado <3
¡Se cuidan!
Bye!



¿Te gustó la entrada?

Haz clic en los corazones ¡y vota!

Votos / 5. Votos:

6 Comments

  1. El Demiurgo de Hurlingham 6 noviembre, 2016 at 3:06 pm

    Me recordó a El sincope blanco, un cuento de Horacio Quiroga, donde el más allá es burocratico. Pero es más una historia de amor, con una mujer que conoce. Y el protagonista no era como el de tu relato.
    Buen personaje Felipe, me gusta eso de que las influencias también sirvan en esas circunstancias. Y lo del personaje queriendo patear de rabia, muy bueno.

    Ya está el próximo jueves de relatos.

    http://blogdemjmoreno.blogspot.com.ar/2016/11/este-jueves-un-relato-la-ninez.html

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 7 noviembre, 2016 at 4:17 am

      Si he de ser sincera, con Quiroga he tenido poca relación. Alguna vez intenté leer Cuentos de la selva y poco me acuerdo de ello, realmente. Pero me ha sonado interesante lo que me cuentas, así que buscaré el cuento a ver qué tal.

      Me alegra que te gustara <3

      Ya me pasaré a ver la convocatoria. Gracias por avisar <333

      ¡Un abrazo!

      Reply
  2. Mia Lozano 6 noviembre, 2016 at 4:53 pm

    Vaya, has llamado al personaje como mi chico. Me ha gustado el relato. Interesante. 🙂 Un besote guapa

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 7 noviembre, 2016 at 4:18 am

      ¡Oh, casualidades sí las hay! XD Sinceramente, el nombre lo tomé por el gato del vecino que ya es un cotidiano por mi casa XD

      ¡Un abrazo!

      Reply
  3. Kath Hartfiel 8 noviembre, 2016 at 11:16 am

    ¡Oh! Me alegra que hayas seguido con mi reto. Poco a poco y con buen pie.
    Me encantó el relato, me he puesto más nerviosa y tensa xD
    Muy conseguido.
    un besote

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 9 noviembre, 2016 at 2:00 am

      Poquito a poco espero ponerme al corriente con todo así espero a que lo actualices más tranquila XD

      ¡Me alegro que te gustara!

      ¡Un abrazo!

      Reply

Leave A Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *