Estúpido entrenamiento — Parte I

¡Hola, hola, mis queridos soñadores! ¿Cómo están? ¡Les traigo el reo del mes de Sueños de tinta! Y ¿cómo no? Traje a los personajes de Mientras duerme el sol para que protagonicen el reto.

Escribir una historia detectivesca basándose en una escena y un objeto

La historia, esta vez sucede en un tiempo antes de la novela, así que puede haber algunas cosillas de los personajes que posiblemente les suene raro, como que hablen de su vida normal (???) Aclarado esto, los dejo con la historia.
¡Oh! Me faltó decir que los objetos y la escena era elegido al azar (por un sorteo) y a mi me tocó:
Estúpido entrenamiento

El agua cristalina le permitió ver a la perfección el cuerpo de la hermosa mujer que flotaba en el agua. Sus ojos azules hacían juego con el fondo del lago y su expresión tranquila casi hacía pensar que estaba nadando a no ser por el hecho de que había llegado siendo arrastrada por las aguas. Johann suspendió la pesca y llamó a sus hermanos para que lo ayudaran con eso.

—Pobre muchacha —dijo Francis poniéndose de cuclillas para cerrarle los ojos y ponerse de acuerdo sobre qué hacer con ella— Maya, busca la manta que está en mi mochila. La sacaremos y luego, haremos el reporte en la policía.

—¿No averiguaremos qué le sucedió? —preguntó ella mirando el cuerpo de la mujer.

—No es uno de nuestros casos. Probablemente haya sido

 un crimen pasional o un suicidio.

—Pero…

—Lo siento. Sabes que estamos aquí por algo más grande que esta mujer.

Maya no tuvo más que aceptar aquello y fue a cumplir con lo pedido mientras que Johann y su hermano mayor se encargaban de sacar el cuerpo del agua antes de que volviera a ser arrastrado y no lo encontraran de nuevo.

Su familia intentaba involucrarse lo menos posible en los asuntos de los humanos. Todo lo que tuviera que ver con sus crímenes, quedaba en manos de la policía, ellos sí podían hacerse cargo de una chica desaparecida o muerta, difícilmente, tuvieran armas para hacerlo así con un vampiro, una súcubo o algún otro ser que los simples mortales consideraban ficticios.

Así, tan sólo debían encargarse de lo que su abuelo los había mandado hacer. Estaban ahí precisamente, por un entrenamiento que su abuelo les encargó o más bien, los obligó a hacer. Los llevó a los tres al lago Escondido y los dejó ahí diciéndoles que tenían un trabajito que resolver. Sin más detalles, los hermanos tenían que averiguar por su cuenta qué es lo que su abuelo quería que hicieran. Normalmente, eso jamás terminaba en nada bueno ni pacifico, sí muy peligroso y quizás, hasta con algunos huesos rotos en el proceso.

—Fran, no sé por qué el abuelo nos quiera aquí, pero no encuentro nada de nuestros habituales símbolos —dijo Johann luego de revisar los alrededores sin hallar ningún tipo de marca o algún tipo de presencia a su alrededor. Aun no desarrollaba bien ese sexto sentido del que su abuelo siempre hablaba y creía que eso podría fallarle al no tener ninguna pista que los llevara a algún ser sobrenatural.

—Entonces…

Maya quiso intervenir, pero Francis la detuvo interrumpiendo cualquier idea que ella tuviera. Estaban ahí por otras cuestiones y no podían irse hasta resolver eso. Tuvo que explicarle que no era por sonar insensible, pero había situaciones y casos que a ellos no les correspondía.

Se disponían a llamar a la policía para que se llevase el cuerpo a la morgue cuando Johann vi algo extraño en el cuello de la muchacha. Se pudo de cuclillas y con cuidado, acercó su mano a ella.

—¿Es una aguja?

—Mas bien, parece la espina de un cactus —dijo Maya— y está… cambiando de color.

La espina se fue tornando morada al contacto de los dedos y de pronto, el cuerpo de la muchacha comenzó a envolverse de un incipiente fuego de tonos lavandas.

Intentaron por todos los medios apagarlo, pero nada sirvió en ese caso, incluso nada quedó del cuerpo una vez el fuego se extinguió, sólo la marca en el suelo de que las llamas ardieron sobre él.
—Parece que sí es uno de nuestros casos —dijo Francis recogiéndose el cabello— tenemos que irnos. La policía llegará pronto y creerán que le jugamos una broma.

******

—Entonces ¿Qué mas tenemos? —preguntó Maya ya dentro del coche, lo mejor que podían hacer por ese momento, era analizar sus opciones en el camino y pensar en lo que relacionaba todo. Aunque, realmente, si era un ente sobrenatural, nunca se habían enfrentado a nada similar y su abuelo no les había dejado más pistas que las que tenían y ciertamente, no era mucho con lo que contaban.

Más, la suerte o la mala suerte, les iba a dejar una nueva en el camino. En lo que tomaron una bifurcación para evitar encontrarse con el patrullero en el camino, desviaron y fueron por la parte posterior del lado, donde se podía ver una serie de peñascos algunos más elevados o endebles que otros. Y ahí, uno llamaba la atención por sobre todos: había un sofá en él.

Sin pensarlo dos veces, aparcaron el coche y fueron a investigar, lo que no les resultó nada sencillo debido a lo endeble que resultaba llegar hasta ahí arriba y por si fuera poco, no iban a poder subir los tres. Así que después de hacer piedra, papel o tijeras, Francis acabó escalando hasta la cima. La sorpresa que se llevó no fue poca: otra muchacha muerta, sentada en el sillón y con la espina incrustada en el cuello.

—¿Qué hay ahí arriba? —preguntó Johann en un grito para que lo escuchara.

—Creo que una nueva pista para sacar el patrón de nuestro asesino —les dijo a los dos.

Iba a ser una larga noche de investigación y esta vez, no cometerían el error de quemar las evidencias por accidente.

Parte II>>

¡Un abrazo!

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14 Comments

  1. El Demiurgo de Hurlingham 14 septiembre, 2018 at 1:19 pm

    Me gustan mucho estos personajes, las historias de este trío de investigadores de lo paranormal.
    Que intrigante este caso.
    Podría tratarse de un asesino de mujeres no humanas, que se disuelven luego de morir. Por una clase especial de espina.
    O podría no haber asesinatos sino una especie de premoniciones de asesinatos. Con simulacros que se parecen a mujeres que serán asesinadas, sino descubren al asesino, a tiempo.

    Claro que tu continuación podría revelar algo distinto.
    Besos.

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 22 septiembre, 2018 at 7:37 pm

      Me gusta tu manera de pensar, es un poco así y un poco que no. Hoy subiré la continuación así resuelven dudas 🙂
      ¡Muchos besos!

      Reply
  2. Yessy kan 14 septiembre, 2018 at 5:20 pm

    Parece que un asesino en serie anda haciendo de las suyas. Qué misterio esconde el abuelo,
    Después de todo Francis tiene razón, es un caso que les va de perlas. Me ha impactado ese final, muy bien con la intriga y el suspenso.
    Abrazo!

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 22 septiembre, 2018 at 7:38 pm

      El abuelo esconde muchísimos y no va a resolver ni la mitad aquí XD es un viejo mañoso.
      ¡Un abrazo!

      Reply
  3. J.P. Alexander 15 septiembre, 2018 at 2:55 am

    Uy me quede con ganas de saber si atrapan al asesino. Te mando un beso

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 22 septiembre, 2018 at 7:39 pm

      No sólo si lo atrapan, también queda resolver qué es el asesino 😉
      ¡Besos!

      Reply
  4. Cath Hartfiel 16 septiembre, 2018 at 5:25 pm

    ¡Oy oy oy! ¡Que maravilla! Me mataste, me encanta como has usado a un simple cactus como un arma. Ahora que digo cáctus me acordé de un chiste malvado que mi madre me contó hace años, que es así "Este es un puercoespin chiquitito que iba por el desierto solito, en una de esas la arena se le mete en los ojitos y se choca contra un cáctus y dijo ¿mami?" ¡Ay que cruel!
    Menos mal que hay segunda parte, espero leerla pronto.
    ¡Un besito guapisima!

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    1. Roxana B Rodriguez 23 septiembre, 2018 at 8:50 am

      Me alegra que te gustara, fue un reto usar un cactus para esto, que mira que no ha sido sencillo XD
      Me encantó el chiste, un poquito cruel, pero que va, así está perfecto xD
      ¡Un beso!

      Reply
  5. sakkarah 20 septiembre, 2018 at 11:40 pm

    Muy interesante el relato.

    Me ha gustado mucho.

    Montón de besos.

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  6. Gisela Bleiÿ Brito 21 septiembre, 2018 at 11:38 am

    Wow, que genial comienzo. Realmente me sorprende y da mucha curiosidad cómo has usado el cactus, no me lo esperaba. Ya quiero leer la continuación (>.<). ¡Abrazotes!

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    1. Roxana B Rodriguez 23 septiembre, 2018 at 8:52 am

      Debo decir que no ha sido fácil de llevar a cabo ¡pero está que es lo que importa!
      ¡Un abrazo!

      Reply

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