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¡Hola, hola, mis queridos soñadores! ¿Cómo están? Espero que de maravillas. Sigo avanzando, un poquito lenta con este reto. Espero terminarlo antes de que empiece el de este año. Por ahora, le dejo el día diez. Y aunque sé que me propuse hacerlo microrrelatos, con algunos, me excedí.
Espero lo disfruten.
Día diez: Fluido
Fluido
Miró el reloj y volvió la vista a su escritorio. 13:24. Leyó todo el archivo y lo firmó, creyendo que había pasado ya bastante tiempo y tan sólo, eran unos pocos minutos, apenas eran las 13:29. Miró la pila de legajos que debía revisar y golpeó varias veces sus dedos contra el escritorio con impaciencia.

Fuyuki entró dándole un nuevo horario y lo vio mirando con recelo el reloj.

—¿Ansioso?

—No sé de qué hablas —dijo haciéndose el tonto tomando la carpeta que ella traía consigo y fingiendo leerla. Al fin y al cabo, levantaba la vista entre renglón y renglón para ver la hora.

—Estás preocupado por los gemelos.

—¿Crees que estén en problemas? ¿Y si voy a verlos?

Ella se rio y apoyando las manos en los hombros del Hokage, hizo que se volviera a sentar y ella se sentó en su regazo, enlazando sus manos con las suyas. Así evitaría que luciera como esos padres que no pueden soportar estar lejos de sus hijos y volviera a molestar a Iruka preguntando por ellos.

—¿Cómo puedes estar tan tranquila?

—Son dos diablitos. Quién me preocuparía, es el profesor.

Kakashi tragó saliva y pensó en los gastos que debería cubrir si los vaticinios de su esposa eran ciertos. Miró el reloj y rogó que el tiempo fuera más fluido o moriría de los nervios.

—Es apenas su primer día en la academia. Debería haberme quedado —sentenció él. Y si no hubiese sido por Fuyuki, posiblemente, lo habría hecho, que quería quedarse a vigilar la clase y así, procurar que sus hijos tuvieran el mejor inicio en la academia.

Él había vivido muchas experiencias traumáticas y si dependía de sí mismo, iba a procurar que su familia no pasara por lo mismo y si era necesario, se iba a encargar hasta del mínimo detalle.

—Kakashi-kun —susurró su esposa apretando sus mejillas— respira profundo, cierra los ojos y tómate un segundo. Estarán bien, así que ahora, ponte a trabajar —le ordenó poniéndose de pie.

Él, no tuvo más opción que aceptar. Debía dejar de preocuparse que sus hijos habían demostrado ser muy habilidosos antes, por lo que en clases, no debía ser diferente ¿no? Estarían bien, después de todo, eran Hatake.

—Sexto —entró Shikamaru y con voz cansada y rascándose la cabeza, se quedó frente a su escritorio— lo solicitan en la academia.

—¿Qué sucedió? ¿Anzu y Kazuki están bien? —preguntó rápidamente poniéndose de pie y mirando a su esposa, intercambiando miradas de preocupación.

Shikamaru dudó.

—Será mejor que vaya.

Eso no los hizo sentir mejor a ninguno de los dos, saliendo de la oficina más rápidos que el Rayo amarillo de Konoha. Nunca les tocó atravesar las calles de manera tan a prisa como en ese momento, pensando lo peor mientras apuraban su andar, llegaron a la academia agitados y no supieron qué decir al ver lo que había sucedido.

—Fuyuki-chan… —pronunció Kakashi sin poder apartar la vista del frente.

—Lo sé, lo sé —sacudió la cabeza y al sentir los gritos de Iruka, fueron directo hacia allá, encontrando a los niños siendo regañados por él.

Iruka se remangó el pantalón en el jardín y aún tenía a los dos niños que eran los causantes de todo quienes mantenían gacha la cabeza y de cuando en cuando, se encogían de hombros cuando la voz de su maestro se volvía más aguda y molesta. Kakashi miró el suelo o bueno, lo que quedaba de él, más bien era un barrial, casi un lago por algunas zonas donde la tierra era mucho más profunda y los desniveles se notaban más.

—¡Papi! ¡Mami! —gritaron los gemelos al unísono con las manos extendidas sobre su cabeza, a punto de salir corriendo hacia ellos.

—¡¿A dónde creen que van?! —Se adelantó Iruka gritando mucho más fuerte que antes sintiendo su cabeza a explotar.
Los dos niños, presas del pavor que les infundía aquel hombre enojado, quedaron congelados en la misma postura en la que recibieron el grito. Fuyuki cerró los ojos apenada y Kakashi sólo se tapó los ojos con su mano. No quería saber qué es lo que ocurrió ahí.

—Hokage-sama —pronunció su título y se acercó a ellos dos— Fuyuki-san —dijo a la mujer haciéndole una reverencia— diría que me alegra verlos, pero no es una de esas situaciones sociales.

—¿Qué fue lo que pasó? —preguntó Kakashi y miró por encima del hombro de Iruka— ya pueden moverse, pero quédense quietos —agregó casi en tono de súplica mientras los veía hacer equilibrio por seguir las instrucciones de su maestro: sus hijos eran, literalmente, tremendos.

—Anzu-chan discutió con su hermano si era posible que el agua le ganara al rayo. Los retuve en el receso de que hicieran cualquier cosa, pero… los descuidé siete minutos —viró la mirada enfurecido ante los niños quienes se sintieron temblar, sonriéndoles nerviosos.

—¿Eso quiere decir que Anzu-chan puede usar el elemento agua? ¡Es fantástico! —exclamó Fuyuki muy alegre por aquel descubrimiento. Tan sólo había visto a su hijo hacer uso de sus técnicas, pero que su pequeña también pudiera, era una verdadera alegría.

—Fuyuki-chan, concéntrate —le llamó la atención Kakashi antes de que sus hijos se contagiaran de su entusiasmo, algo que no estaba muy lejos de pasar, que apenas vieron a su madre saltar de la felicidad, los dos estaban a punto de hacer una demostración en vivo y en directo, siendo nuevamente, detenidos por su padre y su maestro.

—Entonces ¿Inundaron la academia? —Siguió averiguando el Hokage.

—El piso superior, el resto es lo que ven aquí.

Kakashi desapareció en una estela de humo, yendo a inspeccionar el estado de la academia y regresando a los pocos minutos. Cada uno de sus temores había sido confirmado y estaba seguro de que se tendría que haber quedado a supervisar la clase tal y como quería. Volvió a aparecer de la misma manera que antes lo había hecho.

—Enviaré a alguien que evalúe los daños y haga las reparaciones pertinentes —sentenció el Hokage— y ustedes—volteó a ver a sus hijos— están castigados. Seguirán las ordenes de Iruka-sensei —añadió severo— y ayudarán a limpiar la academia ¿entendieron?

Fuyuki se acercó y susurró en su oído:

—¿No estás siendo muy severo con ellos? No lo hicieron a propósito.

Al ver a la pareja comenzar a discutir, Iruka los llevó al interior de la academia, donde empezarían a cumplir con su pequeño castigo. Y no tardaron nada en llegar sus padres y ayudarlos con su trabajo.

Kakashi resignado, aceptó ayudar en la limpieza. Estaba seguro de que, si hubiese sido uno de sus alumnos, se habría sentado a leer hasta que aprendiera su lección. Pero era diferente tratándose de sus hijos. En parte, porque Fuyuki lo convenció de que el ejemplo enseñaba y así como habían aprendido el arte ninja de verlo entrenar, aprenderían a reconocer sus errores también. Él confiaba en ellos y cuando los veía, sabía que valía la pena cada disgusto. Se acercó a ellos y les fue dando indicaciones de cómo hacerlo para que terminaran más rápido. En eso, el flash los deslumbró, volteando a ver a Fuyuki con una cámara de fotos.

—¿Qué? Debemos tener un recuerdo de su primer día en la academia —dijo sonriente antes de guardarla y seguir con ellos.

No era un primer día como lo imaginaban, en realidad, nada era como ellos lo habían imaginado, lo superaba y sabía que, sería inolvidable. Después de todo, era un buen primer día.

¡Un abrazo!

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6 Comments

  1. Campirela_ 10 julio, 2019 at 6:29 am

    Como siempre Roxana tus relatos nos llevan a ese mundo donde cualquier cosa puede suceder ..Gracias por ello y por todo lo que nos ofreces de retos a realizar , hay veces que se puede por el tiempo..gracias por ello .
    Un fuerte abrazo ..feliz miércoles.

    Reply
    1. Roxanabr 15 julio, 2019 at 10:00 pm

      Con estos dos, claro, cualquier cosa puede suceder 😉
      ¡Un abrazo!

      Reply
  2. El Demiurgo de Hurlingham 10 julio, 2019 at 10:46 am

    Aun teniendo hijos que comienzan estudios, Fujuki no puede evitar ser la misma alocada que es un peligro en la cocina. También la que tiene un lado heroico como Barón Fantasma (me gustarían más de esas historias). Lo que hace que la pareja conserve su intensidad. También ha demostrado tener su lado sensato, hasta que el orgullo maternal pudo más.

    Besos.

    Reply
    1. Roxanabr 15 julio, 2019 at 9:59 pm

      Fuyuki es Fuyuki sin importar cuántas cosas le pasen y aún teniendo una familia xDDD me gusta mucho eso de ella, que nada la va a hacer cambiar.
      ¡Besos!

      Reply
  3. Yessy 17 julio, 2019 at 5:01 pm

    !Yay, pero que diablillos, y nada menos que en su primer día, esto es una pequeña muestra de los traviesos e inquietos que son! Que vendra despues!!! Me encanto la reacción de los padres, te quedo encantador!
    Un abrazo!

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    1. Roxanabr 23 julio, 2019 at 12:33 am

      ¿Verdad que sí? Tremendos, dignos hijos de una pareja tan peculiar como Kakashi y Fuyuki xD
      ¡Un abrazo!

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