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¡Hola, hola, mis amores!¿Cómo están? ¡Feliz día de la escritora! A todas mis queridas lectoras que se dedican a este hermoso labor, les deseo un muy feliz día ¿Y qué mejor manera de celebrarlo que escribiendo?

Yo voy atrasada, así que quizás, haga otro más el día de hoy (todo sea por la escritura), así veo de ir poniéndome un poco más al corriente con el reto.Espero, lo disfruten.
Día doce: Dragón
Dragón
La puerta rechinó de tal manera que retumbó en todo el edificio. Los pasos rápidos retumbaron en ambos pisos delatando que acababa de entrar. Jarkko estaba nervioso y por eso mismo, hizo algo que no acostumbraba a hacer: visitar a Marko.

Su esposa trabajaba con él. era un clásico científico loco en apariencia: desarreglado, siempre con ojeras como si no hubiese pegado el ojo más de media hora y con suerte, la bata blanca y a veces, rota o manchada, dependiendo de qué es lo que hubiese estado haciendo.

En el momento en que Jarkko entró, hubo una explosión, pensando lo peor, se refugió debajo del descansillo de las escaleras de entrada hasta que el humo azul entró a la habitación. Olía a cebolla y huevos podridos.

—¡Jarkko! —gritó saliendo de aquella pantalla de humo sacudiéndose el cabello desarreglado y de él, cayó una especie de polvo oscuro que se conjugó con el humo. El científico intentó disipar esto con los brazos moviéndolos aleatoriamente sin conseguir demasiado— ¿Qué te trae por aquí? —preguntó sonriente acomodandose los anteojos protectores y apenas los tocó, se rompieron, quedando sólo con la carcasa puesta.

Él se sintió ridículo, había ido a pedirle ayuda a la persona menos confiable que podía. Jarkko se preguntó si estaba aún más loco que el científico al recurrir a tal acto desesperado, pero era precisamente por esa razón que estaba ahí: era su último recurso.

—Suvi, ella no ha vuelto y ahora… no puedo quedarme de brazos cruzados. Las rutas están cerradas, pero puedo ir por aire.

El terremoto había sido fuerte, aunque el laboratorio estaba hecho de modo subterráneo, por lo que Marko apenas se debía haber dado cuenta de lo que pasó y considerando lo que vivía con sus inventos y experimentos, era muy difícil que relacionara lo que sucedía fuera con algo propio de la naturaleza y no por su causa. Así, se vio también en la tarea de explicarle a él qué es lo que había pasado y apurarlo a que le diera una forma de salir de ahí.

—Tengo justo lo que necesitas. No sólo una hermosa avioneta: dos —dijo alzando las cejas y haciendo el gesto con los dedos. Lo guio hacia otra habitación, aunque primero, pasaron por un largo pasillo en el que las luces tintineaban. El piso rechinó al llegar al umbral de la puerta, tanteó en la pared y encendió el interruptor mostrando sus grandes creaciones.

Jarkko fue directo a la avioneta, no quería seguir perdiendo el tiempo. Apuró a Marko a que le explicara cómo sacarlo de ahí, considerando que no veía una puerta y estaban bajo tierra. Él, con la misma expresión simpática con la que lo recibió, buscó en un cajón lleno de cachivaches tirando varias cosas al suelo que según él, no servían hasta que encontró un pequeño control remoto, el cual, presionó y esperó con las manos en el bolsillo de la chaqueta viendo como el techo comenzaba a moverse y… a caer un poco de tierra dentro.

El proceso fue sumamente molesto, irritante por el sonido de los engranajes oxidados, como si no lo hubiese abierto desde hacía años y ni un poco de aceite le hubiese echado. Apenas consiguió ver la luz del exterior, Jarkko subió a la aeronave y encendió todos los controles.

—Combustible, necesito combustible —dijo nervioso al ver que los tanques estaban vacíos.

Marko se golpeó la frente.

—Sabía qué debía hacer algo. Prueba la otra —señaló precisamente la que no quería volar: aquella avioneta que tenía forma de dragón. No se confiaba que semejante diseño fuera aerodinámico, y con dudas, miró a su compañero quien lo ignoró y se fue silbando a buscar algo entre los estantes de los armarios polvorientos.

No teniendo más opción, se arriesgó a ello. Para su fortuna, estaba en buen estado y al parecer, todos los controles funcionaban de manera perfecta… salvo por su apariencia peculiar, nada parecía estar mal.

—¡Espera, espera! —gritó Marko corriendo con una caja en manos y estirando su mano libre— iré contigo.

—¿Por qué? ¿Quieres ver a Suvi? —preguntó al verlo sentarse en el asiento del copiloto.

Él dejó la caja en el suelo y se acomodó en el asiento.

—También, pero si tiene un desperfecto, necesitarás quién lo arregle ¡será su primer vuelo! Y quiero estar presente.

Nada de eso le daba confianza. Aún no entendía cómo su esposa podía trabajar para él y confiar en que todos sus inventos un día, tendrían fama mundial.

Miró los tableros y con todas las dudas encima, rezó antes de hacer nada. Necesitaba toda la ayuda con la que pudiera contar y para hacer volar al dragón, la divina no podía faltar. Preparó todo y a los pocos minutos de examinarlo, vio que todo estaba en orden y entonces, Marko levantó la rampa con el mismo control con el que había quitado el techo. Tras unos tediosos y largos minutos, la avioneta despegó y los dejó mucho más aliviados y con esperanzas renovadas. Ahora, sólo debían volar y encontrarla.



NieveIndiceCeniza

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8 Comments

  1. El Demiurgo de Hurlingham 14 octubre, 2019 at 10:35 am

    Muy bien usado el estereotipo de científico extravagante. Un científico extravagante que quiere a ayudar, en la búsqueda de esa mujer. No sólo con el avión, sino como acompañante.
    Ambos se merecen encontrarla y que ella esté a salvo.

    Besos.

    Reply
    1. Roxanabr 28 octubre, 2019 at 7:54 pm

      Gracias,me encantan este tipo de personajes, son de lo más divertidos e interesantes.
      ¡Besos!

      Reply
  2. Cath.Hartfiel 15 octubre, 2019 at 10:23 am

    ¡Hola guapa!
    Felicidades para ti también. ¡Que mejor forma de celebrarlo que así!
    Me ha encantado el reto. ¡Que pareja más adorable! Yo personalmente no podría trabajar con mi marido, principalmente porque estaríamos las 24 horas del día juntos y quizás eso es demasiado… aunque si es un trabajo divertido quizás me encantaría. Verlo ahí con su cara de trabajo. No sé.
    ¡Me gustó mucho! Ojalá traigas más veces a ésta pareja.
    Un besito

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    1. Roxanabr 28 octubre, 2019 at 7:56 pm

      Quiza, sea un poco duro trabajar con la misma persona que ves en casa xD extrañarse es fundamental, creo yo.
      Quizá, lo haga más adelante. Gracias por comentar.
      ¡Besito!

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  3. Citu 17 octubre, 2019 at 12:08 am

    Uy te quedo genial me sorprendiste. Te mando un beso

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    1. Roxanabr 28 octubre, 2019 at 7:56 pm

      Me alegra haber logrado eso.
      ¡Un abrazo!

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  4. Albadados 17 octubre, 2019 at 5:30 am

    Te ha quedado un personaje extremado y realista sin embargo.

    Muy bueno

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    1. Roxanabr 28 octubre, 2019 at 7:57 pm

      Muchas gracias, me alegro que lo hayas disfrutado.
      Un abrazo!

      Reply

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