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¡Hola, hola, mis queridos soñadores! ¿Cómo están? Este año me he prometido llevar este reto al día ¡A ver cómo me va!

Este día toca una palabra un tanto… peculiar. La verdad, intenté pensar en una historia que no fuera de terror… pero me fue imposible, que todos los caminos me conducían a lo mismo. Así que espero mañana traer alguna de un género diferente, que sino, me entusiasmo y quién sabe qué salga.
Día dos:Descerebrado
El siguiente contenido presenta material explícitico, apto para mayores de 18 años.
Descerebrado
Cuando las luces se apagaron luego de la cena, los pasajeros se acomodaron en sus asientos para descansar. Otros, encendieron su luz individual para continuar haciendo sus cosas, leer, trabajar en la computadora, etc., sin alterar la paz que reinaba. Por eso mismo, a todos tomó por sorpresa el grito que movilizó a algunos miembros de la tripulación y a los pasajeros.

Las azafatas se hicieron paso entre los pasajeros que estaban cerca, quienes ya se habían movilizado curiosos a ver qué pasaba. Otros, miraban por encima de sus asientos, sin animarse a acercarse a ver qué sucedía, y otros, ni siquiera se habían enterado qué es lo que sucedía al estar profundamente dormidos o metidos en sus celulares y computadoras, quizás, escuchando música para no sentir ningún sonido exterior.

Con el correr del segundero, se iban expandiendo los gritos, el miedo, la repulsión como si se hubiese desencadenado un efecto dominó. Y no era para menos cuando uno de los pasajeros estaba muerto y no de cualquier manera: la parte superior de su cabeza —por delimitar un rango, desde su frente hacia arriba— había sido arrancada tan rápido que apenas había sentido algo el sujeto en cuestión y por eso mismo, su compañera de asiento no tuvo tiempo a reaccionar hasta que se vio cubierta de sangre.

Y no era eso lo único. Aunque inusual, lo peor fue ver el cerebro del hombre flotar sobre éste hasta desaparecer, como si alguien lo hubiese engullido y eso, desató el pánico. Ya ni siquiera importaba quién era el hombre que acababa de ser descerebrado, no, lo que importaba es que a bordo había algo que ponía en peligro sus vidas. Saltaron los asientos, corrieron por los estrechos pasillos del avión intentando refugiarse y una de las azafatas acabó siendo atrapada por el brazo por aquella fuerza invisible. Intentó liberarse entre gritos y forcejeos que resultaron inútiles. Al siguiente segundo, se escuchó el crujir de los huesos del brazo: no hay sonido más espantoso que ese, afianzando el terror que corría por la sangre de cada uno de los que estaba a bordo.

Y así, como sucedió con la primera víctima, la parte superior de la cabeza de la mujer fue arrancada con tan facilidad que parecía que sacaba la tapa de un frasco, arrancando de cuajo su cerebro y devorándolo. En cuanto hizo esto, el cuerpo no tuvo más utilidad y fue deshecho buscando la siguiente víctima.

Algunos llegaron a refugiarse en los baños. Apretados por el estrecho espacio de los mismos. Otros, corrieron hacia las cabinas, poniendo en alerta a los pilotos del caos que se producía en el avión. No era propio del protocolo tomar esas medidas de buenas a primeras, pero el escándalo producido fuera no podía significar nada bueno y al salir fuera de la cabina, lo que vio fue dantesco. Las muertes se producían una tras otra con la misma secuencia, quizás, con mayor alevosía ante la resistencia inútil de sus víctimas, pero todo el que era atrapado por aquella fuerza invisible, corría con la misma suerte.

Contra cualquier acto ético o humano, cerró la puerta bloqueándola desde el interior de la cabina. Aunque, de todas formas, desde fuera no podría abrirse… pero con lo que acababa de ver, no estaba seguro de nada. No dijo nada a su compañero, el miedo estaba escrito en su cara como para que hiciera falta explicar más nada y él también lo sentía.


—Aterrizaje de emergencia —logró decir por radio. No pudo articular una palabra más, creía que su cerebro había quedado congelado luego de que sus ojos presenciaran aquella masacre, que sintieran los golpes tras la puerta y la muerte avecinándose tan cerca. Hasta sentían que podían oler la sangre desde el otro lado.

Cerraron los ojos un momento y volvieron a mirar hacia el frente. La visibilidad se había vuelto nula, al igual que ellos, que no sabían cómo proceder.

Los gritos cesaron y de alguna forma, la sangre se coló por la parte superior de la puerta, chorreando lentamente dejando figuras extrañas marcadas. Sabía que ahora eso iría por ellos.

Tres días más tarde, encontraron los restos del avión hundido a la mitad. No había un solo sobreviviente, solos los restos de los cuerpos mutilados flotando en el agua.



AnilloIndiceCebo

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8 Comments

  1. Campirela_ 2 octubre, 2019 at 6:56 am

    Dios que masacre tan brutal ..desde luego conseguiste tenerme en tensión hasta el final ,la fuerza maligna no tuvo ninguna piedad ..
    Un buen texto de terror .,
    Un fuerte abrazo Roxana ..muakk.

    Reply
    1. Roxanabr 7 octubre, 2019 at 7:48 pm

      De verdad, que sí, imagínate ver esos pasillos.
      Muchas gracias <3
      ¡Un abrazo!

      Reply
  2. Citu 2 octubre, 2019 at 10:01 pm

    Uy buen relato hasta me dio miedito. Te mando un beso

    Reply
    1. Roxanabr 7 octubre, 2019 at 7:49 pm

      ¡Gracias! Que gusto que lo hayas disfrutado.
      ¡Un besito!

      Reply
  3. Gisela "Bleiÿ" Brito 4 octubre, 2019 at 1:04 am

    Oh, wow, ¡me ha encantado! No esperaba algo así para el segundo día, jaja. Te ha quedado estupendo el relato. Tremendo escalofrío imaginar toda la situación y la desesperación de los pilotos. Pero algo me dice que la criatura no murió en la caída (ewe) o esa sensación me ha dado el final.

    Solo un detallito a arreglar, se te ha repetido un fragmento: “que hiciera falta explicar más nada y él también lo sentía.”

    Que tengas una linda noche~

    ¡Saludos!

    Reply
    1. Roxanabr 7 octubre, 2019 at 7:40 pm

      ¡Gracias! La verdad, es que tenía ganas de que no muriera el bicho, después de todo, no pueden verlo, imaginé que menos podrían detenerlo.
      ¡Gracias por la correción! Ya lo he quitado<3
      ¡Un abrazo!

      Reply
  4. El Demiurgo de Hurlingham 5 octubre, 2019 at 12:29 pm

    Todo un cuento de terror.}
    Creo que el verdadero terror empieza con la violenta muerte de la azafata. A quien las películas, videoclips, muestra como mujeres seductoras, bellas como modelos. Objetos de deseo de los pasajeros, algunos con fines oscuros. Pero para el atacante invisible, esa azafata fue sólo una presa para devorar. Ni siquiera la deseó con violencia, la devoró.
    Y sospecho que eso traumó al piloto, más que la muerte de los pasajeros,.
    Algo inquietante es que puede no haber terminado

    Reply
    1. Roxanabr 13 octubre, 2019 at 6:42 pm

      Eso mismo, fue algo repentino y que no tuvo más razón que alimentar a la bestia. Y sí, puede dar para algo más.
      ¡Besos!

      Reply

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