Inspirándome con un elemento – Preparados, listos ¡al mundo!

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que muy bien <3 ¡Tengo cuento nuevo de Si perdemos el control! Voy a ser sincera: no tenía planeado este cuento en lo que es la lista de cuentos que tengo de los personajes. Pero cuando vi la imagen de esta semana, se me ocurrió hacerlo. Aunque hablé alguna vez en alguno de los capítulos de esto de Morgan, no había pensado explotarlo en una historia, pero creo que puede salir algo interesante de todo. Así que a ver qué sale.

Aquí para ver la iniciativa completa.

Preparados, listos
¡al mundo!
Despertar cada
mañana y recordarse lo que había sucedido hacia una semana era algo que todavía
no lograba asimilar. Jack estaba con él. Ya le habían avisado que no podía
volver al ejército debido a su actual condición: era un hombre incompleto para
servir a su país. Así que tenía los trámites por delante para abandonar el
regimiento en cumplimiento de su labor. Jack lo había seguido, aunque las cosas
se le habían presentado un poco más difíciles para él pues, estaba sano y en
perfecto estado para seguir con su carrera en la milicia. Pero él no había
querido después de lo de su amigo. Y aunque nada podía hacer para remediar las
cosas, podía acompañarlo, eso era seguro.
En el
hospital, se habían encargado de contactar con un especialista que le ayudaría
a conseguir la prótesis para su pierna. Morgan ya había sido muy claro que no
iba a pasarse su vida con el trasero postrado en una silla de ruedas teniendo
la oportunidad de caminar. Le habían arrebatado una pierna, no su dignidad.
Aunque estaba bastante cabizbajo para sus peleas habituales, sólo asentía y
hablaba poco. Hasta su sentido del sarcasmo había quedado dormido tras su
amputación.
Le darían de
alta en un par de días en donde podría empezar con un grupo terapéutico para
asimilar la pérdida de su miembro además, otro para aprender a caminar con su
prótesis, pues, según los doctores, le llevaría un tiempo adaptarse a ello,
incluso, si había que adaptar la pierna a él.
Morgan se
rehusaba a ello. Tenía demasiado con todos sus problemas como para ir a llorar
a un grupo de apoyo sobre sus penas ¡ni pagándole! Y aunque Jack insistía, no
había ninguna reacción positiva de su parte. Él iba a salir del hospital y no
iba a volver a él. Era terco, como mula y estaba decidido, no de la mejor forma
pero una vez que había tomado una decisión no había forma de quitárselo de la
cabeza.
Aunque su amigo
pensaba que cuanto más rápido asimilase todo, más rápido podría empezar la
verdadera parte de su recuperación, pues, Morgan debía verse ante el espejo y
de alguna forma, aceptar lo que estaba viendo. Fue lo primero que le dijo el
médico: cuánto más pronto se viera de cuerpo entero en el espejo, podría
empezar a asumir que su pierna faltaba y no volvería a estar. Pero esto fue lo
único que no hizo. Sólo se quejaba de que le dolía la cirugía a pesar de los analgésicos
y eso lo ponía más gruñón de lo que ya era.
Jack pensó que
lo mejor era que saliera a dar un paseo. No le daban de alta todavía, pero en
el hospital, había una cancha donde algunos pacientes jugaban en silla de
ruedas al baloncesto. Tomar aire le haría bien y socializar un poco con alguien
que no fuera él iría mucho mejor. Él le perdonaba muchas cosas, pero al tener
que tratar con otras personas, iba a suponer un poco más de ejercicio para
Morgan.
Lo dejó a un
lado de la cancha y se sentó en una de las bancas. Morgan intentó volver al
interior pero Jack se lo impidió, amenazándolo con mandar a llamar a seguridad
para que no volviera al interior con tal de que jugara un rato. 
Vencido, su
amigo resopló y volteó a ver a los demás. Cuatro hombres y dos mujeres estaban
allí.
—¿Vas a
mirar?— le dijo uno de los muchachos con el balón, lanzándoselo a Morgan.
—Por supuesto,
es más emocionante ver el juego en ruedas— bufó devolviéndole la pelota —me
quedaré por aquí—
—Jugará— intervino
Jack redirigiéndole la silla hacia la cancha, recibiendo una mirada asesina de
su amigo a lo cual, sólo devolvió una sonrisa.
Sin que
pudiera hacer nada más, se sumó al equipo en que lo pusieron y comenzó a jugar
de mala gana, pero mientras el partido iba sucediéndose y apenas empezaron a
ganar, su actitud fue cambiando. Se estaba divirtiendo y por ese tiempo, había
olvidado que estaba en una silla de ruedas, se había olvidado de su pierna y
había disfrutado de algo desde que había ingresado al hospital.
Jack veía todo
desde su lugar y sonrió al notar a su amigo feliz. Sabía que meterlo en algo que
le gustara haría que se despejara un momento, aunque aún debían preocuparse por
su salida. Morgan no hablaba de su familia y hasta donde sabía, estaba solo. Nadie
había ido a verlo tampoco, así que suponía que o no estaban al tanto o no había
relación cercana para él, por lo que su amigo había tomado la decisión de
apoyarlo y quedarse el tiempo que hiciera falta con él.
Terminaron el
partido con Morgan regodeándose de su victoria con una de las mujeres que además,
era una de las doctoras encargadas de la rehabilitación y del grupo de apoyo. El
equipo de Morgan había ganado y como era de esperarse de él, alardeaba de su
victoria hasta el cansancio.
—¿Lo ves? Puedes
divertirte incluso estando así—
—Pero yo no
quiero estar así— respondió Morgan un poco más serio.
—Nadie lo
quiere, pero deben aprender a aceptarlo. La silla de ruedas no es tan mala
después de todo— añadió ella y le sonrió —¿Vamos a la cafetería?— le preguntó a
todos y lo miró a él quién no había dicho nada hasta ese momento.
—Yo volveré a
caminar. No sé qué mal te aqueje pero tengo la posibilidad de ponerme de pie,
no me iré a lo cómodo y me quedaré en esta postura por siempre. Quizás haya
dejado el ejército por esto, pero no mi vida ¿no se supone que debes
motivarnos?—
—Pero tú no
quieres motivación—
—¡Claro que
no! Quiero volver a caminar, pero si no lo quisiera, me habría quedado en esta
hermosa silla por seguir sus consejos— respondió un tanto molesto. Lo que había
conseguido antes se había esfumado con un simple comentario. Y es que si quería
usar psicología inversa con él, iba por mal camino. 
Así, se
adelantó y Jack terminó por llevarlo a su habitación luego.
Con eso,
estuvo completamente decidido a que saldría de allí y recuperaría su vida como
fuera. Aun no sabía qué haría, pero tenía dinero ahorrado y aun cobraría por su
aporte al país. Se sentó en la cama y se cubrió con la frazada y una sonrisa
ladina cubrió sus labios, acariciándose el mentón: tenía una idea.
—¿Te apetece
un viaje?
—¿A dónde?—
preguntó su compañero sentándose al lado de su cama.
—Adonde sea. Trae
un mapa, una moneda y nos iremos en cuanto salga.
Tiempo tenían,
dinero también y nada en el horizonte que pudiera movilizarlos, así que habría
que buscar un nuevo camino que seguir y uno al azar era una buena idea para empezar.
¡Y hasta aquí llegó! Me demoré en hacerlo pero es que Morgan no se decidía a hacer nada hasta ahora XD Espero les haya gustado <3
¡Se cuidan!
Bye!

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2 Comments

  1. Kath Hartfiel 5 mayo, 2016 at 9:55 am

    Adoro a Morgan, pero ésta faceta tierna de Jack me ha llegado a la patata… awww que dilema.
    Me ha encantado, si si, me ha encantado. Espero leer más de los dos 😀
    cuídate

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 6 mayo, 2016 at 4:17 am

      Jack es un amor <3 Para el próximo elemento, tengo otra historia de ellos dos, así que tendrás para entretenerte.

      ¡Cuidate!

      Bye!

      Reply

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