Lectores otakus: Uno entre mil

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que de las mil maravillas <3 ¡Estoy de vuelta! No crean que fue por la Navidad, pero mi internet no colaboró nada conmigo en estos días >.< La señal estaba mal y ayer hubo una hermosa tormenta y aquí todo se suspende por lluvia :,D que ni la radio se sintonizaba XD así que vuelvo con pilas recargadas <3

¡Me uní a otra iniciativa! Y es que la vi tan interesante que no me pude contener que ofrece un poco de todo, desde debates, opiniones y reseñas, hasta para escribir sobre el tema elegido ¡completísima!

Pueden sumarse justo por aquí y como ya está la segunda ronda vigente, y como saben, se puede participar haciendo cuentos, yo me decantaré por ello primero y ya de ahí veo si llego a las otras secciones de la iniciativa.
 CUÉNTAME UN CUENTO: Escribe sobre tu viaje en el tiempo

No estoy segura si es un viaje de invención propia o teniéndome a mí de protagonista.No suelo usarme de protagonista y si hay un personaje al que le tengo mucho cariño y que me encanta meterlo en predicamentos como éste, es Morgan de Si perdemos el control, así que será quién se vea liado con todo esto del viaje en el tiempo.

Será un cuento largo, así que lo dividiré en partes para hacer más fácil la lectura del mismo. No será muy largo, con dos o tres partes creo que andará bien, pero para que sepan que no es una entrada única, que desde Apaga la luna que los ángeles nos miran no subo nada tan largo.

Disfruten la historia <3

                                                                                                                                                                                                                                                     
                   Uno entre mil     
 e mil
Estaba sentado cuando oyó su nombre y volteó a ver
quién lo llamaba. La sensación de estar perdido se hizo más intensa, como si hubiese
estado un largo período ausente. Dejó la taza de té en la mesa ¿té? Miró el
saquito y torció los labios ¡Odiaba el té! ¿En qué momento lo había pedido? Lo
dejó de lado sintiéndose revuelto cuando se dio cuenta de que estaba en una
oficina y con traje de general. Vio que tenía tres estrellas en el pecho
¿general de división? ¿En qué momento? No entendía absolutamente nada. Estuvo
jugando a las cartas con Kysa, esperando ganarle para que ella pagara la cena
de esa noche y de un momento a otro, la luz se cortó y al abrir los ojos y ser
consciente de todo, estaba ahí, en una oficina, con un traje muy formal y un
hombre pidiéndole indicaciones de las cuáles, no tenía idea alguna. 
General de división. Realmente, no tenía idea de
la situación que estaban viviendo como para tener que darle algo al soldado.
—¿Dónde está Jack? Él sabrá qué sucede— le dijo al
cabo que lo miró perdido —Jack Moberly—
Y no obtuvo nada del hombre, corriéndolo de la
oficina. Se sentó en el escritorio y tras un instante, se dio cuenta de algo:
su pierna. Palpó su muslo con desconfianza y con mucha más desconfianza, llegó
a la rodilla. No fue hasta ese momento que se dio cuenta. Había estado tanto
tiempo con su prótesis y con los dolores que se había acostumbrado a ello. Y
con duda, sus dedos se deslizaron hasta los borcegos. Se lo quitó y vio su pie enfundado
en la media. Y movió sus dedos a través de ella sintiéndose la persona más
dichosa del planeta. 
Sin importarle nada más, alzó el teléfono y marcó
el número de Jack, donde quiera que estuviera él, lo iba a encontrar. Pero el
número no conectaba y Morgan se estaba molestando. Entendía tan poco de todo
que no sabía a donde debía ir. Aunque como buen detective que era, estaba
dispuesto a averiguarlo. Probablemente, estuviese dormido, pero al golpearse,
le dolió.
—Sólo puede ser un sueño vívido— se convenció intentando
hallarle la lógica a lo que estaba viviendo, después de todo, no podía haber
otra explicación lógica para ello. No existía la posibilidad de que su pierna
hubiese resurgido de nuevo ni de que él pudiera seguir en el ejército. Aunque
era sabido que si no hubiese sido por eso, su carrera militar hubiese seguido
durante muchos años, quién sabe cuántos. No tenía más ambiciones de las que
pudieran darle, así que hubiese sido un buen lugar para morir.
Tomó el
teléfono y llamó a Kysa dándose con la noticia de que tampoco conectaba la
llamada ¿qué diablos sucedía? Salió de la oficina buscando respuestas ¡una
aunque fuera! Buscó a su superior o a Jack, debía estar con él. Estaba seguro
de que no estaría haciendo nada de esto sin él, no iba a hacer algo como volver
al ejército sin su mejor amigo, eso nunca.
Pero hubo otra
sorpresa que tomó desprevenido a Morgan y fue verse en el espejo: lucía        como a su treinta. Lucía joven, como si el
tiempo nunca hubiese pasado para él. Se tocó las mejillas ¡Era él!
—¡Qué
demonios!— bufó con sorpresa y sin entender nada de nada. Las cosas se estaban
complicando demasiado y para ser un sueño vivido, tenía demasiado qué explicar —debo
encontrar a Jack— se dijo a si mismo con la suficiente determinación como para
intentarlo si hiciera falta. Necesitaba que alguien le explicase qué es lo que
estaba sucediendo.
—General
Joussieau— lo detuvo alguien en el pasillo.
No lo conocía,
al menos, no por el momento. Igual, actuó como si nada, lo único que necesitaba
es saber dónde encontrar a Jack.
—Necesito que
presente los informes de su división—
—Sí, señor.
Los llevaré en un momento. Antes ¿puedo saber dónde encontrar a Jack Moberly?
Tengo que hablar con él.
—¿Moberly? ¿Se
encuentra bien, Joussieau?—
 
—Me sentiré
mejor en cuanto encuentre al idiota de mi amigo— intentó forzar una sonrisa sin
que le durase demasiado.
—Debería
tomarse el día. Moberly murió hace doce años, en una explosión—
—Es imposible.
Yo lo salvé de la explosión y perdí… imposible—
Dijo
palideciendo y apoyándose contra la pared. Su superior lo socorrió pero Morgan
lo rechazó con rapidez yéndose de ahí. Caminó con rapidez y luego, al llegar a
la puerta, salió corriendo como si su alma fuera llevada por el diablo. Su
cuerpo estaba temblando y tenía ganas de gritar y maldecir a todos y a todo.
Jack estaba muerto. Él había salvado su pierna ¡Y a qué precio! Había perdido a
su mejor amigo en el proceso.
—Esto es una
locura. Si es un maldito sueño, quiero despertar ahora— se dijo corriendo unas
lágrimas pero nada sucedió. La sensación de haber perdido todo en tan sólo unos
instantes se iba incrementando. Jack, Kysa ¡Hasta Marissa! Heather, Anna.
Ninguno de ellos iba a estar para él.
Pero no se iba
a quedar así. La desesperación lo iba a volver loco. Desde la muerte de su
padre no había sentido tal desasosiego y no estaba dispuesto a permanecer de
esa manera por mucho más tiempo. Debía investigarlo, él no podía quedarse en
una realidad donde no estuvieran todos ellos.
Y para ello,
debía hacer sólo una cosa: volver al lugar donde había aparecido: la oficina. Ahí
debía haber algún tipo de respuesta para poder encontrar la forma deshacer
todo. En otro momento, hubiese mandado todo por la lógica, pero no había nada
de lógico en todo eso. Había sido cuestión de abrir los ojos y encontrarse en
otra realidad, en otra completamente a la que él estaba viviendo y disfrutando.
Debía ser una
broma de mal gusto, pero ¿Cómo? No entendía nada de nada y aunque no lo
quisiera creer, debía hacer algo para hallar una respuesta a la situación que
estaba viviendo.
Entró y no vio
a nadie allí. El escritorio estaba tan ordenado que le dio repeluz. No se
imaginaba trabajando de esa manera. La taza de té había dejado una aureola en
el escritorio de madera a la que no le dio ningún tipo de importancia y empezó
a rebuscar. Hubiese sido más fácil si supiera como era el lugar antes de que
llegara, así, sabría qué es lo que estaba fuera de lugar, pero se daría maña de
todas maneras. 
Miró los
papeles, los cajones, revolvió el fichero completo y hasta miró debajo del
escritorio, de la silla y de los cuadros y certificados por vaya a saber Dios
que tenía colgados en la pared. No le importaba en lo absoluto nada de ello. Más,
cuando se dejó caer cansado en la silla, vio el brillo de algo debajo del
mueble del fichero. Se acercó y lo movió, dejando las marcas del pesado mobiliario
marcadas en el piso, encontrándose un reloj. Pero no era cualquier reloj, era
un reloj en espiral. Casi creyó que era una broma, pero la manecilla iba moviéndose
por la espiral, como si el dispositivo permitiera que eso sucediera. 
Lo llevó hasta
su escritorio y lo examinó detenidamente: no tenía forma de abrirlo. Era su
primera y única pista y eso, debía servirle para encontrar algo más contundente
que lo llevara a averiguar cómo cambiar todo.
Espero les haya gustado <3
¡Se cuidan!
Bye!

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12 Comments

  1. El Demiurgo de Hurlingham 26 diciembre, 2016 at 1:20 pm

    Me gustan las historias de viajes en el tiempo.

    Nos presentaste un comienzo para atraer nuestra curiosidad.

    Bien planteado.

    Que la inspiración siga siendote propicia.
    Felices fiestas.

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 27 diciembre, 2016 at 3:50 am

      ¡Gracias! Me alegra que te guste <3

      ¡Felices fiestas para ti también!

      ¡Un abrazo!

      Reply
  2. Kath Hartfiel 26 diciembre, 2016 at 4:59 pm

    ¡Feliz Navidad guapa!
    Oh parece interesante la iniciativa… creo que me uniré. Mira que casi no me conecto, pero… la mala sangre me corrompe.
    Ohhh mi adorado Morgan. ¿Alguna vez harás algún dibujito de ÉL? sería bonito verlo <3.
    Un besote

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 27 diciembre, 2016 at 3:51 am

      ¡Genial! Estaré encantada de leerte entonces <3

      Pues, de Morgan, hasta ahora, no tengo nada dibujado, pero puedo ponerme a hacer algo, está entre mis pendientes xD

      ¡Un abrazo!

      ¡Y feliz Navidad!

      Reply
  3. Mia Lozano 26 diciembre, 2016 at 7:14 pm

    Las historias de cambios de tiempo y saltos, me chiflan. ¿Has leído los libros de Rubí, Esmeralda y Zafiro? ¡Te los recomiendo!

    Un besote!

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 27 diciembre, 2016 at 3:53 am

      No la he leído, aunque algunas reseñas me llegaron, pero la saga está entre mis pendientes. Recuerdo haber empezado Rubí y lo dejé para otro momento. En algún momento lo iré a retomar XD

      ¡Un abrazo!

      Reply
  4. J.P. Alexander 27 diciembre, 2016 at 3:30 am

    Me encanta la ficción y los viajes en el tiempo. Me gusto mucho tu historia te mando un beso y te me cuidas mucho y feliz navidad algo atrasada

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 27 diciembre, 2016 at 3:53 am

      ¡Gracias! Me alegra que te haya gustado <3

      ¡Feliz Navidad y próspero año nuevo! <3

      ¡Un abrazo!

      Reply
  5. Anónimo 28 diciembre, 2016 at 1:25 am

    Oh genial, quedo a la expectativa de la siguiente parte.
    Bienvenida a la inicativa
    Ataque Friki

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 28 diciembre, 2016 at 2:49 am

      ¡Gracias! ya está publicada la segunda parte. Me falta subir el desenlace nada más <3

      ¡Un abrazo!

      Reply
  6. Yessy kan 29 diciembre, 2016 at 12:31 am

    Muy interesante, muy poderosa la trama de tu personaje en un bucle que le depara muchas sorpresas. Me fascina la iniciativa, lastima que el tiempo no me lo permite.
    Abrazo

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 29 diciembre, 2016 at 1:52 am

      ¡Muchas gracias! Me alegra que te guste <3 La verdad, la iniciativa es muy buena, y surtida, en algún momento cuando estés más desocupada —que yo espero que siga—, puedes unirte <3

      ¡Un abrazo!

      Reply

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