Mientras duerme el sol — Capítulo 14 — El fin de la maldición — Parte II

¡Hola, hola, mis amores! ¿Cómo están? ¡Lo prometido es deuda! Y finalmente, traigo la actualización de esta novela ¡pero antes, novedades! Sí, sí, que hacía mucho que no traía nada nuevito al blog y viendo el blog de Bleiÿ que tiene su sección de blogs amigos, le pedí para robar/usar su idea en el blog, así que a partir de ahora, verán los blogs que recomiendo con una bonita imagen aleatoria en la barra lateral, que serán esos blogs que no se pueden perder :). De paso, les recomiendo entrar al blog de ella, que tiene una bonita iniciativa para recomendar blogs que no se la pueden perder <3
Además, les cuento que con Bleiÿ llevamos a cabo el proyecto Sueños de tinta, el cual comenzó con un servidor de Discord para escritores y que ha crecido tanto que tiene su propio blog, así que sin más, les dejo la invitación para que se sumen tanto al blog como al servidor, que encontraran muchos recursos de escritura, retos y gente muy super genial ahí <3.
Ahora sí ¡a lo nuestro!

Capítulo 14
El fin de la maldición — Parte II

Maya
corrió con la mayor rapidez que su cuerpo le permitía, sin embargo, hacía rato
que había perdido de vista a Ciro, pero la mujer se negaba a darlo por perdido.
Su hermano, por el contrario, corrió tras ella con afán de hacerla entrar en
razón. La atrapó entre sus brazos levantándola del suelo. La mujer pataleó
hasta que se quedó sin fuerzas, cayendo hacia el frente y casi hizo que su
hermano perdiera el equilibrio debido a su brusco movimiento. Las lágrimas se
escaparon de sus ojos y su cabello desmechado cayó sobre su rostro evitando que
parte de sus lágrimas se vieran. Sólo en parte, que la tristeza, la
frustración, el sonido de ese llanto que venía siendo ahogado desde hacía tanto
terminó por romper algo en Johann.

Ambos
cayeron al suelo y se quedaron sin decirse nada un rato, consolados por el
abrazo del otro. No llevaban la cuenta del tiempo que habían pasado lejos de
casa y como aquel regreso había sido devastador al punto en que dio un vuelco
de 180º su vida. Ya ni si quiera podían volver a su ciudad natal o el pedido de
captura que regía sobre sus cabezas los iba a llevar a no poder ayudar a su
madre y a su abuelo de ninguna manera. Pero todo esto se complicaba si a su
hermano le pasaba algo…

—¿Te
sientes mejor? —le preguntó Johann acariciando suavemente la espalda de Maya
cuando se calmó.

—¡Oigan!
Ahora que ya pasaron el momento cursi ¡sáquenme de aquí! —gritó Myrddin desde
el suelo. Al ser botado por Ciro junto con el code, quedó debajo de éste, sin
posibilidad de moverse ¡y el terreno no ayudaba nada!

Maya
se puso de pie y fue a buscar a Myrddin que agradeció que finalmente, se hayan
acordado de él. Miró el Code que había quedado en el suelo y lo tomó
nuevamente. Se quedó mirándolo hasta que su hermano mayor llegó y se lo
arrebató de las manos, apurándola para que volvieran a su hogar y ayudaran a
Francis. Habían perdido mucho tiempo y en la condición del brujo, no sabían qué
tan fatal podría llegar a ser eso.

*****

Francis
respiraba agitado. Apenas tenía fuerza para abrir los ojos y su cuerpo le
quemaba como si las llamas fluyeran en su interior por su torrente sanguíneo.
Se mareó al incorporarse, sosteniéndose de la cabecera de la cama, aferrándose
a él como si la vida se le fuera en ello. Sintió que le costaba mucho más
respirar a hacer un movimiento tan sencillo como ése, más, necesitaba ponerse
en pie y beber algo. La garganta la tenía seca, como si hubiese pasado una
larga temporada en el desierto sin poder llegar a beber una sola gota de agua.
Su frente estaba cubierta de sudor y sentía que hasta el tener la ropa encima
le causaba un dolor inimaginable. Su hermana le había dejado unos calmantes
antes de marchar, justo sobre la mesa de noche, al lado de su cama. Sin
embargo, él no había tenido fuerzas de tomarlos y ahora, tampoco lo tenía,
simplemente, necesitaba beber algo con suma urgencia.

Yendo
casi aferrado a la pared, logró avanzar unos pocos pasos, sintiendo que se le
iba la vida en esos momentos. Los mechones de cabello se iban pegando a su
frente y rostro, sus movimientos se veían cada vez más limitados a causa del
dolor y la falta de fuerzas. Francis hacia un esfuerzo sobrehumano para seguir
estable, lo que en ese momento, era ponerse en pie, le costaba un montón. Era
casi como ver a Bambi querer dar sus primeros pasos sin lograr articular uno
correctamente.
—Deberías
rendirte —dijo Badb apareciendo frente a él, meneando sus caderas y caminando
campante, como si fuera un vil recordatorio de que ella, a pesar de su
condición y que había quedado brutalmente noqueada después de la batalla con
los brujos se había recuperado con mucha facilidad. Aunque no iba a admitir
abiertamente que aún quedaban secuelas de sellos y hechizos que los brujitos
lanzaron sobre ella y que, todavía no estaba en plenas facultades, pero tenía
mucho orgullo como para mostrarse débil ante un brujo convaleciente.

—Deberías
rendirte —respondió Francis en un siseo deteniéndose contra la pared antes de
seguir camino a la cocina.

La
diosa se rio y cruzó uno de sus brazos sobre su pecho mientras que con su otra
mano, posaba su dedo índice sobre su mejilla con suaves golpecitos. Caminó
hasta él y lo rodeó, mirándolo con aires de superioridad. Era una diosa después
de todo y se había rebajado a ser capturada por unos estúpidos niños, ahora,
podía regocijarse de ver a uno de ellos sufriendo por su causa. Tantas veces
metiéndose en su camino y finalmente, una vez consiguió ponerlos en su lugar y
con suerte, iba a tener que preocuparse tan sólo por dos nada más.

—Apenas
me sienta mejor, me encargaré de ti —bufó Francis a la diosa, tomándola del
cuello, pero estaba casi sin fuerzas, que apenas ella se lo quitó de encima y
lo empujó y cayó al suelo, sintiendo como repercutía en cada célula de su
cuerpo el dolor que sentía, multiplicándose por diez o veinte. Ya no sabía cómo
podía aguantar más tiempo sin empezar a sentirse perdido, a punto de caer en la
desesperación.

Como
pudo y aun en un intento de mantenerse entero el tiempo que hiciera falta,
Francis se dirigió a la cocina mientras Badb lo miraba sin mediar más palabras.

Ansiaba
ver el final.

******

—¿Nos
falta mucho? No tenemos mucho tiempo —se inquietó Maya en su asiento mirando
por la ventanilla. Myrddin estaba sobre su regazo y ya estaba a punto de perder
los nervios de tantas veces que había cambiado de postura o de lo mucho que se
movía.

—Todavía
nos queda como una hora de camino, Maya —respondió Johann sin mirarla pues, él
también estaba más nervioso por ella que por otra cosa. Intentaba mantener la
calma, después de todo, iba conduciendo y no había tiempo para una leve
equivocación.

—¿Y
si no llegamos a tiempo? Fran está solo con la diosa…

—Estará
bien. Nunca se ha rendido por nada, no empezará con esto, Maya —aseveró él y
piso un poco más el acelerador. No podía permitirse pensar en algo como eso.

—-Estará
bien. He visto que ustedes son bastante difíciles de matar, peor que el viejo
—se quejó Myrddin moviendo los marcadores de página sobre las manos de Maya
intentando poder permanecer estable, algo que se le dificultaría un poco a ese
paso.

—No
es lo más difícil que hemos tenido que superar —intentó animarla su hermano sin
dejar de mirar al frente.

Maya
quedó perdida un buen rato después de eso. Él no dijo nada y Myrddin
finalmente, pudo sentirse a gusto un instante, al menos, hasta que llegaran a
su hogar.

******

Se
sentó en la mesa del comedor mientras la diosa lo seguía con la vista desde el
umbral de la cocina. Caminó hasta la mesa, sus zapatos de tacón hicieron eco en
la pequeña habitación, observando lo que había sobre la mesa: una frutera con
apenas una manzana y una banana. Tomó la manzana y acarició con la yema de sus
dedos la cascara de la fruta.

—¿Por
qué esa insistencia? Un hombre común ya se habría rendido. No te debe quedar
mucho —Badb giró la fruta en su mano y empezó a pudrirse con rapidez. De un
rojo intenso y brillante que tenía, la fruta se volvió flácida, de un tono
oscuro, marrón y empezó a despedir el olor de la podredumbre en mano de la
diosa.

Francis
frunció el ceño y los labios mientras ella dejaba la fruta podrida en la mesa, viendo
el jugo oscuro de la fruta caer sobre la madera y dispersarse como un pequeño charco
encima. Sus ojos se posaron en ello mientras a diosa se limpiaba la mano con un
gesto de asco y volvía la vista hacia el brujo.

—Apenas
termine contigo, seguirán tus hermanos —auguró con triunfo, colocando una de sus
manos sobre su cintura en un gesto elegante. Sus ojos rojos brillaron con más intensidad,
como si la destrucción y la muerte fuera capaz de embellecer más y más a la diosa.

Él
no iba a permitir algo semejante, por el contrario, estaba dispuesto a todo por
sus hermanos y soportaría eso y cosas aún más fuertes tan sólo por ellos.

Badb
sabía que le había dado justo donde le dolía más y que tenía una posibilidad de
conseguir algo del brujo ahora que conseguía llamar su atención. Sus labios brillaron
con la sonrisa que le dio y su cabello bailó en su espalda como si hubiera una corriente
de aire en la habitación, aunque sólo era su misma energía la que estaba logrando
que sus hebras de cabello oscilaran de esa manera.

—Hagamos
un trato.

—Nunca
—afirmó certero él sin perder la vista de la mujer. Ella posó sus manos en la
mesa, justo al lado de la manzana podrida, se inclinó hacia adelante, su
flequillo se movió y algunos mechones sueltos cayeron sobre sus hombros y su
rostro.

—Nunca
rompo un trato con quien me ayuda. Libérame y te liberaré de mi hechizo.

—Dijiste
que era imposible.

—Mentí
—aseveró ella sentándose en la mesa mientras se miraba las uñas— puedo
liberarte de mí maldición, si tú me liberas a mí.

—¿Dejarás
en paz de mi familia? —lo pensó como quien estaba dispuesto a aceptar lo que
sea por ellos. Francis podía soportar el dolor físico, pero no estaba seguro de
soportar el dolor que le provocaría que algo les sucediera a ellos.

—Necesitaré
algo extra para ello —vi las joyas de su cuerpo destellar con más fuerza. Estaba
cerca de tenerlo y eso, la emocionaba a tal punto que todo en ella mostraba una
reacción.

—Los
dejas fuera y tendrás lo que quieras.

Ella
aceptó.

Cerraron
el trato con un apretón de manos antes de que ella volviera a tener toda su
fuerza. Francis pudo incorporarse como si nada le hubiese sucedido, como si jamás
hubiese estado maldito y a punto de morir.

«Volveré
por ti» fue lo último que escuchó antes de limpiarse las últimas gotas de sudor
de su frente. 

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10 Comments

  1. J.P. Alexander 8 noviembre, 2018 at 2:41 am

    Uy genial capítulo me encanto, aunque el final me dio penita. Te mando un beso

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 11 noviembre, 2018 at 8:32 pm

      Sí, le esperan cosas serias a los hermanos ewe
      ¡Un beso!

      Reply
  2. Campirela_ 8 noviembre, 2018 at 9:41 am

    Bueno es un final abierto ..quedan muchas cosas que resolver así pues esperemos que ese " volveré a por ti " no tarde mucho .
    Un fuerte abrazo estás hecha una artista….

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 11 noviembre, 2018 at 8:33 pm

      ¡Eso mismo! Aún quedan muchos detalles en el tintero que se irán revelando de a poquito, ahora, viene primero Ciro 🙂
      ¡Un abrazo! Y gracias n////n

      Reply
  3. Sakuya Aikawa 8 noviembre, 2018 at 6:46 pm

    Holaaa (。◕ ‿ ◕。)/ Roxana, el capítulo estuvo genial!! lo malo es que no le llevo el hilo >.< lo siento u.u

    Espero puedas pasarte que estés bien!

    穛 S4Ku SEK4i®

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 11 noviembre, 2018 at 8:33 pm

      Cuando quieras, te pones al día, que los capítulos están en el índice para que leas cuando puedas <3
      ¡Un abrazo!

      Reply
  4. El Demiurgo de Hurlingham 9 noviembre, 2018 at 1:58 pm

    Buena idea.
    Me gusto el libro reclamando atención.
    Y me gusto lo de Francis y la diosa. Me pareció ver cierta tension, como si ella adoptara una actitud seductora. Para despreciarlo. O tal,vez no, en los,mitos se da acercamientos entre diosas y mortales. Y la,frase final es toda una promesa.
    Besos

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 11 noviembre, 2018 at 8:59 pm

      ¡Gracias! Es una bonita iniciativa que espero, tengo más repercusión <3
      Me encanta esa escena, creo que Myrddin se ve adorable de esa manera y sí, hay de eso entre los dos, que es algo que me gusta muchísimo, no voy a negarlo. Si llegara a suceder, sería muy interesante de ver.
      ¡Muchos besos!

      Reply
  5. Yessy kan 9 noviembre, 2018 at 2:45 pm

    Me parece excelente esa idea, me encantaria tambien adoptarla. =0)
    En cuanto tenga tiempo pasaré por su blog.

    Me gusta la fortaleza y valentía de Maya, Johann y Myrddin en esa travesía por rescatar a Francis. Badb parece decidida martirizar a Francis, espero se recupere pronto, o que lleguen a tiempo sus hermanos. Pienso que lo ha manipulado, no creo que cumpla el trato, algo se trae entre manos. Me encanto el capitulo, lo dejas en un genial suspenso.
    Un abrazo!

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 11 noviembre, 2018 at 9:06 pm

      Estoy segura de que estará encantada de compartirla <3 luego, compartiré el código que tengo yo en el blog por si alguien quiere usarlo también, pueda manejarlo desde ahí.

      Realmente, Badb se trae algo entre manos que le queda a los brujos descifrar.
      ¡Un abrazo!

      Reply

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