No te soñé – Capítulo 4

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Aprovecho mis ganas para ponerme al corriente y continuar algunas historias y retos. He tenido una semana bastante productiva así que me siento muy satisfecha. Aunque a decir verdad, la semana se me ha pasado volando xD El año va muy rápido :,D Y éste no ha sido uno de mis mejores días, pero qué se le va a hacer. Hay que escribir a pesar de todo ;D
Capítulo 4
Kayla
Llevo una semana viajando con él. Me siento
un poco egoísta, casi lo he obligado a quedarse conmigo. Pero realmente, me
sentía aterrada y después de esa noche, no ha vuelto a suceder nada parecido.
Parece que se ha resignado a que estemos juntos. Sigue siendo escueto para
hablar como de costumbre. Aunque, ya he podido averiguar cómo se llama: Fei.
Creo que es todo lo que puedo decir con certeza de él. Viaja mucho y no nos
mantenemos estables en ningún sitio. Tampoco nos hemos encontrado con nadie que
parezca conocerlo. Nuestros encuentros con las personas son bastante casuales y
él es bastante frío para hacer sus cosas. Me imagino que está solo desde hace
mucho tiempo ¿Le molestaré? No se queja de mí y a pesar de todo, me cuida.
Aún sigo creyendo que es muy solitario, pero
me gustaría pensar que puede verme como una amiga aunque no nos entendamos.
Más, me detenía a pensar cosas como esas y
jamás fui consciente de que en este mundo, hay problemas mucho mayores a los
que me afectan a mí. Son esas lecciones que aprendes de la peor manera posible,
quizás, una de esas trampas del destino para forzarte a no olvidar nada a
futuro. Nunca entendí nada, sólo sé que debía aprender mucho todavía.
Fei me dejó al lado del caballo mientras él
buscaba leña para hacer una fogata. Nunca había pensado que me iba a
acostumbrar a dormir a la intemperie, pero lo llevaba bastante bien, aunque no
iba a negar que extrañaba estar en mi cómoda cama, calentita y sin preocuparme
de que una bestia salvaje podría aparecer en la noche y quién sabe qué podría
hacernos. Sentir los ruidos, el frío y el canto de los coyuyos era algo
extraño. Pero podía con eso.
El caballo se puso intranquilo ¡y no era para
menos! Cuando sujeté la correa, vi lo que él estaba viendo: una bestia de increíble
tamaño iba acompañando a un hombre. Nunca había pensado nada similar de un
animal, pero estaba segura de que podía ver la muerte en los ojos de aquella
criatura. Intenté montar al caballo y salir de allí, pero el extraño me sujetó
y retuvo al caballo también. Me sonreía tan lascivamente que sentía que iba a
pasar lo peor. Más, creo que aquello no fue nada hasta que vi al monstruo a su
lado, sus dientes afilados brillaban aunque su aliento pestilente no era de los
mejores. Sabía que había otras cosas de las qué preocuparme, pero no pude hacer
mucho. Mientras más tiempo estaba cerca de él más débil me sentía hasta…
¿Dónde estoy? Está oscuro, pero estoy segura
que cerca de la entrada está el caballo ¿Verdad? Me pongo de pie. Con suerte,
voy a poder montarlo e irme lejos de aquí, donde esté Fei. Más, veo que aquel
animal horrible salta sobre el caballo y tras un grito desgarrador, veo la
sangre salpicar. 
No podía ver. Mis piernas flaquearon y caí al
suelo entre los gemidos del caballo y los gruñidos de la bestia. Sentía su
cuerpo desgarrarse, la sangre y aunque cerraba los ojos y me tapaba los oídos,
la imagen seguía llegando a mi mente. Quería irme. Quería irme lejos de todo. Lejos.
Fue entonces que llegó el hombre que
anteriormente, me capturado. Sentir su mano en la espalda me dio un escalofrío
terrible. No entendía nada de lo que decía, pero ver las mandíbulas llenas de
sangre de su mascota no me dijo nada bueno.
Lo golpeé. No sé de dónde saqué fuerzas y salí
corriendo, casi a punto de tropezar y caer pero me di fuerza para seguir, hasta
que él gritó algo que hizo que su mascota me acorralara. Ver su rostro teñido
de sangre tan cerca de mí hizo que la piel se me helara por completo. ¿Hasta
aquí había llegado? ¿Era todo?
Cerré los ojos. El hedor a sangre, el miedo
me tenía demasiado mal. Apreté los ojos con fuerza y me ovillé esperando lo
peor.
Pero no llegó. Abrí los ojos con miedo. Ya no
estaba ahí. No lo vi de frente pero pude reconocer aquella espalda cubierta por
su cabellera larga y oscura como la noche misma: era Fei. Sonreí feliz, pero vi
que algo había cambiado en él. Estaba casi segura de ello. Vi que había formado
una esfera de luz con sus manos matando al fin a la bestia, pero, estaba casi
segura de que sus dedos se habían convertido en ¿garras? Estaba segura de ello.
Aunque estaba lejos para confirmarlo, podía ver su silueta, su forma. ¿O sería
cosa de mi imaginación? No estaba segura de nada, sólo sé que me levanté y corrí
hacia él y lo abracé. Quería saber muchas cosas, quería preguntar muchas otras,
quería decir tanto, más, sólo me limité a llorar en sus brazos.

Espero les haya gustado ¡Se cuidan!

Bye!

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6 Comments

  1. Kath Hartfiel 21 abril, 2016 at 7:42 pm

    ¡Oh! Que cuco (tierno) me ha parecido muy bonito.
    Bueno, aunque Fei sea un poco soso parece tener un corazoncito en algún rincón de su pecho.
    ¡Seguiré leyendo impaciente!
    Saludos

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 22 abril, 2016 at 2:21 am

      Sí, poquito a poquito se va ablandando el muchacho <3

      ¡Gracias por leer!

      ¡Cuidate!

      Bye!

      Reply
  2. El Demiurgo de Hurlingham 4 septiembre, 2016 at 2:04 pm

    Lo noté lo del primer comentario. Pero me intriga que es el lugar al que fue a parar Kayla.
    Un abrazo.

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 14 enero, 2017 at 2:54 am

      Pues, sí. Fei es algo soso, pero tiene su encanto.

      ¡Un abrazo!

      Reply
  3. J.P. Alexander 12 enero, 2017 at 3:02 am

    Uy yo me ando enamorando de Fei veamos como sigue

    Reply

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