5
(1)
¡Hola, hola, mis amores! ¿Cómo están? Espero que de maravillas. Ya les había contado en la entrada anterior que me sumé a un reto nuevo el año pasado ¡y es momento de estrenarlo! Si quieren ver los retos, pueden pasar por aquí, que encontraran los blogs organizadores y los retos, objetos y un montón de participantes súper interesantes <3

La consigna que yo elegí para empezar —más que nada, porque me surgió la idea así que por otra razón—, es ésta:

Utiliza un cementerio como escenario para un relato.

Además, como este es un relato, hay que agregar dos objetos y yo elegí los siguientes:

Un instrumento musical.
Lápices de colores.

Si tu canción me llama…
No le llevaba flores, llevó una maceta con una Azucena en flor y la dejó en su tumba. Se quedó un largo rato mirándola sin decir nada, con las manos en los bolsillos. Retrocedió unos pasos y la lápida que estaba detrás de él le sirvió de asiento mientras pensaba en ella.

Ella convertida en una pieza fría, dura, sin sentimientos ¿Cómo cabía la vida de alguien en un pedazo de piedra? ¿Cómo diablos podía simbolizar algo eso? Apretó la tela del bolsillo al leer su nombre:

Irma Guzmán.
1960 – 1998
Tu recuerdo siempre vivirá entre nosotros.

Apretó los dientes. Frunció el ceño. Se estrujó su corazón. La garganta parecía que estaba a punto de cerrarse ¿Podía morir por tragarse sus sentimientos? ¿Podría morir de dolor? Había sido tan poco el tiempo que Dios les había concedido juntos… seis años, cuatro meses, una semana y tres días. Y no quería seguir sacando cuentas al recordar lo poco que habían compartido ¿Por qué?

Volvía a mirar la lápida y los sentimientos se le atoraban en los ojos y la tristeza recorría su torrente sanguíneo ¿Así se sentía morir de amor?

Maldijo y se levantó apresurado frotándose la frente, arrugando los ojos y abriendo la boca sin fuerzas para emitir sonido, sólo eran sus labios los que se habían movido diciendo improperios en el cementerio ¿Era más triste porque era un bello día? Había un sol maravilloso y los ceibos estaban rojos, brillantes y aún así, se veían marchitos por ese tono marrón propio de la flor.

Y ella ya no volvería a pintarlos bajo los rayos del sol de un otoño que se había enraizado en su corazón. Ya no volvería a decirle esa cruel mentira que lo había atormentado tantos días: si tu canción me llama, regresaré por ti.

Pero no había forma de que regresara. No había forma de reinventarla ni de llamarla. Estaba muerta y ya, no existía forma de traerla de nuevo.

Ni oírla.

Ni de verla.

¿De qué servía el talento si no había forma de salvarla? ¿De qué servía el amor si no existía forma de calmarlo?

—Vine a despedirme —se acercó a su tumba y posó su mano en ella, encogiendo las yemas de los dedos: estaba fría y áspera ¿Cómo esa roca podía conmemorar su recuerdo? Ella que era tan cálida y su piel tan suave y delicada…

Se aclaró lo garganta y tomó aire, lo necesitaba para poder continuar.

—Compuse una canción para ti. La última que te dedicaré. Oficialmente, la última que compondré —sacó una caja de lápices de colores y un block de dibujo y en él, hizo trazos rápidos con los lápices, entre rojos, verdes, blancos y negros, la figura fue cobrando forma de piano de cola. Su acabado parecía estar hecho de cristal, pero con tantas luces y colores que al ser rozado por el sol, se generaba un arcoíris.

Tiró la caja al suelo y arrancó la hoja del block haciéndola una pelota y arrojándola a un espacio vacío. El papel bailó en el viento un momento antes de que los colores se desprendieron de él y en un elegante aleteo, fueron dibujando líneas y formas en el aire, reproduciendo el piano como un objeto tangible y visible.

Cómo diciéndole lo que estaba por hacer, miró la lápida y algo brilló en ella. Sus labios se curvaron en una débil sonrisa caminando hacia el piano.

Sonó fuerte el Do mayor. Le siguió un Fa e hizo un glissando[1] tan sólo para comprobar que todas las notas sonaban bien y ninguna estuviera desafinada.

Se sentó y acomodó el mismo block en el que había una partitura escrita muy rápidamente, sin ser prolija y con dibujos bastantes temblorosos, quizás, porque la inspiración también había llegado con una dolorosa resignación que lo había hecho entender que no había lágrimas ni llamadas ni sonatas que pudieran resucitarla.

Empezó en las notas más agudas, apenas usando la mano derecha hasta que llegó al cuarto compás y un breve acompañamiento, sencillo y dulce como la recordaba, sonaba invocando recuerdos y trayéndole un dolor físico al cuerpo y una fuerte y terrible verdad lo acompañaba mientras el piano cantaba lo que él no podía decir con palabras: se podía morir de amor.

Sus lágrimas caían al borde de las teclas y ya ni miraba las notas borrosas en el borrador, lo seguía de memoria o quizás, estaba improvisando otra canción: entre su público muerto, no había ninguna distinción.

Cerró los ojos y siguió moviendo sus manos por el piano: las teclas parecían extensión de sus dedos al ritmo de la melodía que lo iba disolviendo entre recuerdos.

—Si tocas para mí, siempre vendré a verte —su voz sonó como un susurro amable en el aire. Él detuvo la canción tan abruptamente como se había detenido todo sistema ¡Era su voz!

El silbido del viento fue el único sonido en el cementerio. De nuevo estaba llorando frente al traslúcido cuerpo de ella que se comenzó a desvanecer. Desesperado ante la idea de que pudiera no volver a verla, sus dedos recorrieron el teclado torpemente hasta que hilaron una vez más la melodía, con más fuerza, más sentimiento, más pasión en cada uno de sus dedos.

El viento iba más fuerte a medida que el crescendo iba en aumento ¡y como si no pudiera llegar a más, se superaba! Los ceibos se deshojaron, una a una, se iban sumando en el viento, haciendo garabatos en el aire de colores tostados y verdes, entre las hojas y los pétalos de flores, él también comenzó a desprenderse de sí mismo. Como si estuviera hecho del mismo material que los ceibos, el músico se fue deshojando, deshaciendo en el viento mientras el piano comenzaba a sonar solo, ya sin que nadie lo ejecutase mientras él iba hacia su encuentro, hecho una luz roja mientras que ella, era de un color plata brillante, se entrelazaron en el aire, ante el baile de las flores, subieron al cielo y estallaron en el firmamento.

El cementerio quedó en silencio. El viento dejó de soplar y sólo quedó el suelo cubierto de restos de los ceibos que los habían visto y ayudado a reencontrarse.

Más tarde, el sereno llegó y vio el piano en medio de las tumbas y el suelo cubierto de pétalos de flores. Miró a todos lados y no encontró a una sola persona, un camión o cualquier ser humano que pudiera explicarle lo del piano. ¡Era una locura! ¿Y en tan poco tiempo? No vio en el suelo ni rastros de que lo arrastraron o dejaron en el suelo, por el contrario, solo estaba marcado el lugar donde reposaba ahora.

Volvió a la casilla y llamó a alguien por teléfono cuando la música comenzó a sonar por el piano encantado. Una alegre melodía que hacia bailar las flores en el viento; que podía traer un poco de paz o consuelo para aquellos que lloraban a sus muertos.

El vio el espectáculo sin mediar palabras hasta que la música llegó a su fin. Ya no se animó a quitar el piano.

Nadie lo hizo, el piano debía estar maldito.

Sólo el ceibo era testigo de que el piano no estaba ni maldito ni encantado. Sólo era ejecutado cada tanto por un músico enamorado…


[1] Es un adorno que se realiza deslizando la mano por el teclado, desde el más agudo al más grave o viceversa —hay varias maneras de hacerlo—. 

Para los que no tengan idea, el ceibo es un árbol frondoso y de flores rojas. Es la flor nacional de Argentina, que florece desde octubre hasta abril —puede durar más, dependiendo del clima, que hay veces que las flores siguen aun bien entrado el otoño—. Puede medir hasta diez metros de altura y a leyenda que envuelve al ceibo precisamente, habla de la música, del canto de un indiecita que murió en la hoguera. Y la escena me dio para hacer esto con el ceibo y el piano y un romance así, mágico <3
Espero les haya gustado. Si les interesa leer sobre el ceibo, aquí les dejo el enlace.
Relato de 1245 palabras

¡Un abrazo!

¿Te gustó la entrada?

Haz clic en los corazones ¡y vota!

Votos 5 / 5. Votos: 1

¡No hay votos! Sé el primero en decir que te gusta

18 Comments

  1. Campirela_ 8 enero, 2019 at 9:18 am

    No solo me ha gustado creo que has escrito algo muy bello …me has trasportado a ese cementerio y he visto y oído el piano ..fabuloso relato lleno de amor y nostalgia por el ser amado que se marcho al otro lado de este mundo donde solo los oyen y ven aquellos que su sensibilidad cree en el amor eterno ..
    Un fuerte abrazo y te deseo un feliz día .

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 19 enero, 2019 at 4:53 am

      ¡Qué fantástico lo que me dices! Me ha hecho tan feliz leer tu comentario, CAmpi <3 de verdad, me parece fascinante haber conseguido eso con mi relato.

      ¡Un abrazo enorme!

      Reply
  2. M. Bogarín 8 enero, 2019 at 11:52 am

    «Y ella ya no volvería a pintarlos bajo los rayos del sol de un otoño que se había enraizado en su corazón.»

    «No había lágrimas ni llamadas ni sonatas que pudieran resucitarla.»

    Destaco esas frases porque me han gustado mucho. Escribes con un tono muy poético que encaja perfectamente con el tipo de historia.

    No sabía lo del ceibo ni que tuviese relación con la música. Ha sido un guiño muy bonito.

    También me ha parecido original la combinación del cementerio y los lápices de colores. Me sorprendió cuando lo anunciaste al principio de la entrada jajaja. Ojalá todos los blocks de dibujo fueran como ese.

    ¡Nos leemos!

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 19 enero, 2019 at 4:55 am

      Gracias por marcar esas citas, me encanta cuando alguna frase les gusta de todo lo que escribo.

      El ceibo tiene una leyenda muy bonita y triste a la vez y creo, que la historia se tiñó de un tono similar.

      ¡Tienes razón con lo del block! Yo quisiera tener uno así xD

      ¡Un abrazo!

      Reply
  3. El Demiurgo de Hurlingham 8 enero, 2019 at 12:10 pm

    Que historia emocional. Tan para identificarse con el protagonista.
    Debió ser una relación muy artistica la de ambos. Tan fuerte para romper, quebrar las leyes naturales.
    Besos.

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 19 enero, 2019 at 4:56 am

      Realmente, es un amor muy intenso ¡cómo tiene que ser! Me encantan de este tipo <3

      ¡Muchos besos!

      Reply
  4. Stiby 8 enero, 2019 at 11:45 pm

    Buenas,

    Muy buenas!
    Como M. Bogarín, yo tampoco sabía que el Ceibo tuviese relación con la música. Ha sido un relato muy emotivo, y la forma de introducir la música, haciendo que el pianista pintase su propio piano y este cobrase vida, me ha parecido muy, muy chula.
    Si no hubieses puesto el objetivo al inicio del relato, habría estado segura de que se trataba de un relato en el que la música tuviese protagonismo. De hecho, lo has dejado perfecto para poder hacer un microrrelato para el objetivo 3 enlazando con tu relato.
    Yo lo dejo caer 😉

    Muy bonito, triste y poético.

    Como te comenté por twitter, mejor si puedes poner enlaces a nuestros blogs en cada entrada y no solo a tu entrada con el resumen, además del número del objetivo (mejor al final de la entrada para no adelantar acontecimientos, aunque no es tan importante), y estaría todo guay.

    Por último un detalle, en esta frase "porque" va sin tilde "¿Era más triste porqué era un bello día?"

    ¡Enhorabuena por tu primer relato!

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 19 enero, 2019 at 4:59 am

      La música es uno de mis grandes amores y creo, que tengo una gran variedad de relatos donde es la protagonista o se inmiscuye siendo una parte importante de la historia. En cambio, para los cementerios… no he escrito tanto y esto me venía de anillo al dedo.

      Ya está corregido los errores y sobre las consignas, normalmente, acostumbro a ponerlas al comienzo de la entrada con todo. Costumbre personal, que además, es un buen gancho para el lector 🙂

      ¡Un abrazo! Y gracias por leer.

      Reply
  5. Rebeca Gonzalo 8 enero, 2019 at 11:51 pm

    Conmovedor ese amor que va más allá de la muerte. Siempre me han gustado ese tipo de historias, la verdad. Por cierto, me ha sorprendido que eligieses precisamente esos objetos, porque creo que los has sabido integrar muy bien en la historia. Lo cual, a mí, me parecía complicadísimo. Por señalar alguna cosilla: hay algún que otro fallo de concordancia de género en alguna frase, y algún fallo en tiempos verbales, pero la historia es realmente conmovedora e invita a soñar. Un abrazo.

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 19 enero, 2019 at 5:00 am

      Por amores así vale la pena absolutamente todo <3 ¡gracias por las correcciones Hice una relectura y corregí bastante dedazos y otros tantos horrores >.<

      Me alegra que lo hayas disfrutado <3

      ¡Un abrazo!

      Reply
  6. J.P. Alexander 9 enero, 2019 at 2:53 am

    Uy genial escrito, me gusto mucho te mando un beso

    Reply
  7. Cath Hartfiel 9 enero, 2019 at 7:42 pm

    ¡Oh! Que bonito y que triste al mismo tiempo. Me ha fascinado.
    Un besito

    Reply
  8. Yessy kan 9 enero, 2019 at 11:03 pm

    Es realmente un magnífico relato. me han encantado, las descripciones, paisajes, personajes, muy creativo. Te quedo genial la forma en que haces que el piano de cola vaya tomando forma. Es curioso, porque pensé que tendría otro final, pero el final que tiene es perfecto!
    Abrazo!

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 19 enero, 2019 at 5:03 am

      ¡Qué genial! Siempre creo que debo mejorar mis descripciones y a veces, surgen sin que les preste mucha atención a ello. Me parece curioso que hayas tenido otra idea del final y me encantaría saber cuál es o leerla luego.

      ¡Un abrazo!

      Reply
  9. Wordland 15 enero, 2019 at 10:43 pm

    Simplemente ¡Wow! Tienes una forma de escribir tan bonita, que me atrapaste desde la primera oración.
    Me encantó aquello de la materialización del piano, la forma en que los enamorados se juntaron gracias al poder de la naturaleza y el arte, definitivamente fue hermoso, y espero seguir leyendo todos tus relatos.

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 19 enero, 2019 at 5:04 am

      ¡Gracias! Que me sonrojo >////< qué lindo cumplido <3
      Las materializaciones son una de mis cosas favoritas, más si de música se trata ¿Te imaginas hacer algo así?
      ¡Espero leerte también!
      ¡Un abrazo!

      Reply

Leave A Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *