Oscuro

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¡Hola a todos! ¿Cómo están? Al fin sigo con el reto quizás, un poquito más constante. Tenía una idea en mente, así que me dije que iba a escribirla con alguna de las consignas que tuviera el reto y aquí me ven. Si alguno quiere chusmear el reto completo, puede hacer clic aquí.

Consiste en narrar en primera persona pero sin dejar traslucir al lector si el protagonista es un hombre o una mujer. Una ayudita: el truco está en eliminar el género de los adjetivos. Ejemplo: En vez de “estaba hambriento/a” escribir “tenía hambre”.

Buscas sinónimos y amplias tu vocabulario.
Aprendes a manipular las oraciones reemplazando adjetivos con verbos.

Oscuro
El frío le recorría el cuerpo. No importaba cuánto frotase sus manos, cuanto se ovillase, su cuerpo no lograba recuperar el calor. Miraba por medio de un pequeño agujero en la madera, esperando que el silencio confirmase que se habían ido, pero con miedo, con frío y tristeza, confirmaba que aun, estaban allí. Parecía que no se irían sin hacerle la vida miserable. Más aun de lo que ya le era.

Cerró los ojos e intentó mantenerse en silencio. No podía hacer nada que llegase a delatar su escondite. Seguiría allí, incluso, hasta controlando el sonido de su respiración o moderando sus temblores hasta que se fueran, así le llevase la noche entera y acabara muriendo de hipotermia. Se habían llevado ya lo que más quería, no podía darles el lujo de entregarles su vida. Su padre y su madre yacían en el suelo. Algo de sangre le había caído por una de las rendijas que la madera dejaba a la vista. Había reprimido sus gritos, reprimía absolutamente todo lo que le pasase por la cabeza en ese momento, tan sólo, debía esperar a que ellos se fueran y podría llorar a gusto.

Sintió los pasos y pensó que ya se irían, que al fin, podría salir a abrazar los cuerpos sin vida y pensar en despedirse de ellos, cuando el sonido de una respiración agitada y un aliento pestilente llegó hasta su escondite oscuro: un perro. Tuvo miedo. Sintió el terror recorriéndole cada vertebra del cuerpo haciendo que retrocediera hasta que su cuerpo dio con el frío muro anunciándole que hasta ahí podía llegar. No había más escapes que por arriba y el perro… el perro.

Vio la luz y una sonrisa tan tétrica como placentera. Disfrutarían mucho con su persona. Quiso gritar, quiso llorar, pero una resignación casi imperceptible ya se había instalado en su cuerpo. Ya había perdido. Con suerte, podría reunirse con su familia si había un más allá. Tristemente, no había nada. Era oscuro, era solitario. Hasta que el ya no ser pudo y acabó en la nada.

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2 Comments

  1. Kath Hartfiel 8 abril, 2016 at 10:48 am

    El título le queda de maravilla, todo muy oscuro. Se me ha puesto la piel de gallina. Intenso y oscuro otra vez. Viva le redundancia. ¡Me ha gustado! 😀

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 10 abril, 2016 at 1:25 am

      Creo que ese día me salió todo demasiado oscuro. Era mi día para ello (?)

      ¡Cuidate!

      Bye!

      Reply

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