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¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que de maravillas. Les traigo un reto al que me sumé en febrero y no cumplí con él >.< como ya me puse al día con el reto, al menos, el de ahora, voy a terminar los anteriores. Se trata de escribir una hoja de diario con una idea propuesta por las organizadoras, una idea bastante peculiar que me gusta mucho que es algo que yo no hago, pues, jamás me he acostumbrado al diario —que mis diarios han servido para todo, menos para un diario, que aprovechaba a usarlos de borradores, hojas de dibujo, apuntadores, lo que sea—, así que mis personajes sí lo harán (?) deberán escribir en el diario a partir de ahora (?) Ok, no, pero me parece que es una buena manera de conocerlos mejor al hablar de manera íntima en un diario.

Por si quieren pasar a ver la iniciativa, los invito a pasarse por aquí.

Y el tema de hoy es el siguiente:
Un hombre sale de una cabaña en la montaña sujetando una camisa en la mano.
Querido diario:


No sé qué estoy haciendo aquí. Sé que vine buscando algo, pero estaba tan drogado que no recuerdo nada. No estoy seguro si fueron


los hongos alucinógenos combinados con el aguardiente lo que borraron mi memoria u otra cosa. Sé que me levanté de la cama


tambaleante cuando lo vi por la ventana de la cabaña, echándose sobre la hierba después de quitarse la camisa blanca a tomar el sol.


¿Qué recuerdo haber sentido? Tengo varios moretones en el cuerpo. Donde me veo, la piel está cubierta entre ellos y los hematomas


de los besos. Un beso. O varios. Creo recordar el sonido de sus labios contra mi piel. Y una sirena ¿una sirena? Hicimos algo ¿la


policía? ¿Una ambulancia? ¿Los bomberos? A esta altura no sé qué fue. Fueron los hongos, quizás.


Me le quedo viendo a través del cristal. Apoyo la mano en él, intento sentir el frío en mis dedos. Fue mi idea lo de los hongos. Las


nuevas sensaciones… las sensaciones ¿cuántas veces he deseado sentir? ¿cuántas veces he tenido esos lapsos donde conecto con mi


cuerpo? ¿Él me entenderá? Se ve como un dios debajo de la luz del sol. Un dios. Mi dios. Miro mis dedos y siento el cuerpo pétreo


debajo de ellos, lo siento grabado en la piel ¿qué hicimos anoche? Sólo tengo una imagen llena de luces de colores. Si me esfuerzo,


voy a recordarlo. Aunque sólo con esto, me siento satisfecho. Tengo su cuerpo grabado en mi piel, pero no recuerdo cómo lo hizo.


Así se debe sentir la arcilla cuando es modelada. Yo soy su arcilla. Tómame. Modélame como quieras.


Recuerdo su nombre: Gael, me sonó a un ángel en ese momento. Ahora sé que es mas grande que ello.


Salgo y lo veo mirarme. Se sienta y me extiende la mano. Sus dedos largos esperan entrelazarse con los míos. Yo espero con ansias


ese roce, precipitando mis dedos a su encuentro. Fue breve, su calor perduró en mi por más de un instante, luego, nos acostamos bajo


el sol.


Fue el día que más vivo me sentí. Experimenté el calor y el dolor en el mismo día a través de él. Será que no estoy tan dañado. Será


que él me ha salvado.






Le he tomado el gusto a escribir con Zetsuai a modo de diario, me gusta ucho y probablemente, continue su historia de esta manera. Si no saben quien es, los invito a pasarse por aquí, que ya haré un índice para él.

¡Espero les haya gustado!

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