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¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que muy bien, yo me quito un poco la modorra del fin de semana largo —que la verdad, este tipo de feriados acaba desequilibrándome por completo >.<—. Y esta semana creo que llego a escribir algo —que al menos, he hecho el intento— y le toca a Alfredo ser el anfitrión que nos propone escribir a través de a ventana. Les invito a pasarse a leer los otros relatos o a sumarse a la convocatoria también por aquí.

Desde mi ventana
Él está ahí de nuevo, practicando con la portería vacía. Me quedo hasta que te vas, contra la ventana de vidrio, levantando uno de los listones para deleitar a mis ojos con tu figura esbelta corriendo detrás de la pelota de fútbol.

El día que buscaba un lugar donde quedarme, había visto como jugabas en un partido de entrenamiento y quedé embelesado por tu porte en el campo. Tu piel morena cubierta por las gotas de sudor y el cabello negro que caía raudo sobre tu frente mientras te movías con la destreza de una gacela hasta llegar y hacer el gol para desempatar el partido. El edificio que iba a ver estaba justo frente a la cancha y al ver que la ventana daba a ella, había decidido firmar el contrato sin siquiera mirar más allá de esa ventana: era todo lo que necesitaba.

Se había vuelto costumbre, un deseo enfermizo, una obsesión, algo repulsivo, me lo he repetido muchas veces, pero nada cambia. Yo no puedo cambiar mi única verdad: te amo.

A las ocho de la noche llegas y te quedas hasta tarde ahí. Futura promesa del fútbol, sólo necesitas dar el sí para irte a Italia y abandonarme para siempre. Y deseo de manera egoísta que te quedes a jugar en los equipos regionales, no quiero perderte. Sé todo sobre ti y sólo tengo este momento contigo. Tengo este momento contigo aunque el cristal estuviera en medio de nosotros.

¿Quitarías el cristal alguna vez? El hecho de que seas un hombre ha dejado de afectarme en lo absoluto. Sé que estoy locamente enamorado y que nada va a cambiar porque seas hombre o mujer. Lo que importa es que seas tú. Deseo encerrarte para siempre conmigo en esta habitación. Te quiero sólo para mí. Te deseo de tal forma…

Tu mirada se dirige hacia arriba y al ver esos ojos agudos atravesar las distancias y encontrarse con los míos, hace que quite la mano y caigan los listones. Me has visto. Mi pulso tiembla.

Espero unos instantes, me sereno y con duda, estiro la mano para volver a hacerme paso en la persiana. Has vuelto a juntar las pelotas y sigues practicando con la portería vacía. ¿Me animaré a bajar? Quiero… Quizás… quizás mañana. Hoy sólo me contentaré con mirar a través de mi ventana.


La verdad es que la escena está inspirada en Kouji Nanjo y su obsesivo amor por Takuto, que él hace una locura más grande que la otra en pos de amarlo —tanto que acosarlo es un paseo por el parque (?)—, así que aproveché a explotar esos sentimientos para hacer el relato. Espero que les haya gustado.

¡Se cuidan!

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