Si perdemos el control – Capítulo 10

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Yo tengo un pico de desgano increíble, por lo que poco he escrito y dibujado en estos días. Pero pretendo estar un poco más activa ahora y terminar de subir un par de cosas que me han quedado pendientes en estos días 😀 Tengo demasiado en mente y poco tiempo o ganas, que nunca coincido en ambos xD
Sin más, traigo capítulo nuevo de esta novela. El sexto día de escritura es un relato de terror y venía con una idea desde hace unos días de ello, así que como Morgan está demasiado activo, voy subiendo el capítulo 😀
Día seis: relato de terror
Capítulo
10
No tenían un
caso desde hacía tres días. Morgan había recibido a varios que había terminado
delegando a sus compañeros. ¡Ni si quiera un poco de entusiasmo había mostrado!
Nada que pudiera parecerle un reto digno de él, por lo que dejaba que los demás
se encargasen de ello.
—¿Vas a seguir
diciendo que te aburren?— preguntó Kysa echada en el sillón de la oficina de
él. Al próximo que entrase, ella misma lo haría quedar, así él se enojara.
Perder el día de esa manera era algo que no le agradaba en lo absoluto, pero su
compañero no se veía muy dispuesto a trabajar. Se atrevía a pensar que
simplemente, no quería trabajar.
Miró la hora y
pensó que era un buen momento para ir por algo de picar, con suerte, volvía y había
algo interesante qué hacer, así que salió a un delivery. Apenas volver con un
poco más de emoción al tener ya la comida, vio a Morgan sonriéndole feliz. No
supo si tomar eso bien o mal, considerando que Anna había entrado segundos
después de echarle una reprimenda porque le avisaba que se iban a ir.
Ya había ido
de vacaciones una semana completa y ahora, se iba a ir de nuevo al norte del
país ¿Qué había allí? No tenía idea, pero su jefa no pensaba que era una buena
idea.
—¿Te irás a
cazar fantasmas? La policía ya dio por cerrado el caso. Es un suicidio. No hay
más qué investigar—
—Siempre he
sido un gran admirador de los cazafantasmas—
—Eso no es
cierto. Tú odias todo lo que no tiene una explicación— refutó Kysa sin si
quiera pensarlo.
Él la miró
serio ¿no podía seguirle la corriente?
—Haremos algo—
le dijo entrelazando sus manos, haciéndose hacia al frente en su escritorio —si
no encuentro un caso en ése lugar, trabajaré en todos los casos que me derives
por una semana—
Anna lo miró
reacia a decir que sí, pero acabó por hacerlo. Ella estaba segura de que iba a
volver con las manos vacías y lo iba a tener en sus manos para cuando regresara
con el rabo entre las patas. Sólo asintió y se fue de la oficina, dejándolos
solos a ambos.
Kysa no creía
lo que le decía ¿en serio irían sólo por su curiosidad? La policía había
cerrado el caso de la muchacha como un suicidio tras su desaparición. Pero
Morgan después de leerlo muchas veces y las supuestas teorías sobre fantasmas
que había alrededor, se había negado rotundamente a ello. Decía que no era un
suicidio sino, un asesinato y lejos de todas las teorías que planteaban que era
un espíritu vengador, él creía fervientemente que el espíritu era de carne y
hueso y que, probablemente, fuera un dependiente del hotel.
—¿Qué es lo
que iremos a buscar exactamente?— preguntó ella al quedarse solos, sentándose
frente a Morgan.
—Hay una
recompensa de veinticinco mil por cazar al fantasma que atormenta al hotel. Yo
iré, lo encontraré y probaré a todos que los fantasmas no existen— aseguró
confiado tomando la bolsa que había traído ella y abriéndola, buscando los
cubiertos para poder comenzar su almuerzo.
Kysa no
contaba con eso. No dudaba de las capacidades deductivas que tenía Morgan, ni
la suerte para sobrevivir a cuanta catástrofe la vida le pusiera en frente,
pero, ella creía que había fuerzas inexplicables, tanto buenas como malas. No
sabía si llamarlas fantasmas propiamente a esas criaturas, seres o energía,
pero estaba segura de que no eran puro cuento y por momentos, no sabía si ella
estaba segura de querer confirmar que eran un cuento o no. Aun así, ella sabía
que Morgan no le tenía miedo a esas cosas: no era para nada sensato ni si
quiera, cuando era una persona real de carne y hueso el verdadero peligro. Ella
no lo iba a dejar solo.
El hotel
Madeline había obtenido muy mala fama desde el suicidio de la muchacha. Y no
había sido el único, más, con éste, había terminado de completar su mala
reputación. Muchas leyendas urbanas corrían ya, una de ellas es que en algunas
habitaciones, sucedían cosas raras, lo que llevaba a la gente a enloquecer y
suicidarse. Hasta habían inventado la historia de un asesino en serie que
vagaba por los cuartos de los hoteles, buscando a jóvenes que pudieran ser sus
potenciales víctimas, atormentándolas noche tras noche sin que pudieran irse
del hotel, hasta que finalmente, como último acto de locura, se mataban ellas
mismas.
Por si fuera
poco, internet hacia que creciera esta sensación de paranoia y las leyendas
crecieran mucho más. Y con la recompensa, todos los que pensaban ganar dinero
fácil, estaban ahí para atrapar al espíritu del asesino en serie que aun
después de muerto, mataba a los huéspedes del hotel.
Seis personas
más estaban allí con la misma meta que ellos: resolver el misterio. Aunque,
Morgan era el único que creía que realmente había un misterio palpable allí.
Los demás, iban por el espíritu y Kysa, tan sólo por Morgan. Ella confiaba en
él y si había un misterio real que resolver, encontrarían la forma de hallar la
respuesta que tanto querían todos.
Esperaron en
el lobby del hotel hasta que llegó el dueño, agradeciéndoles a todo su esfuerzo
e invitándolos a pasar a retirar sus llaves para poder acomodarse y comenzar
con las investigaciones. Las zonas donde habían ocurrido los decesos habían
sido cerradas así que tendrían libre acceso a ellas con tan sólo pedirlo, pues,
no querían que nadie arruinara las escenas o limpiasen las habitaciones para no
dejar huella de nada.
—¿Podemos
compartir habitación?— le preguntó Kysa a Morgan tomándolo de la mano antes de
que llegaran a la recepción.
—Me gusta a
donde va eso— respondió arqueando las cejas.
—Me he sentido
rara desde que entramos al hotel. Como si alguien nos viera. No quiero dormir
sola en un lugar así—
—No había
pensado que lo hicieras de todas formas— sonrió tomando las llaves y yendo al
ascensor hacia su habitaciones.
Dejaron sus
cosas y se dispusieron a ir a la habitación de la muchacha primero. Hacia un
mes que estaba sin habitar. Ella había desaparecido hacía tres semanas y recién
hacía una que había encontrado el cuerpo en el hotel, en un tanque de agua. Según
la policía, no había síntomas de violencia, de abuso sexual y hasta su autopsia
se mostraba libre de fármacos o drogas que pudieran haberla inducido a cometer
una locura. Nada de nada. Sólo había una sola opción más y era que se había
suicidado. Y es cuando entraban todas las teorías de fantasmas y asesinos etéreos:
era la única explicación acertada para escépticos como para los que no.
Los padres de
la muchacha, por otro lado, estaban convencidos de que ella nunca había
planteado la idea de quitarse la vida, por lo que tampoco apoyaban la conclusión
final de la policía ¡era una joven tan alegre y con tantos sueños por delante! Matarse
era una cosa tan ilógica como irreal, por lo que apoyaban que la habían matado,
pero las autoridades no se iban a hacer cargo de un caso que ya estaba cerrado
por falta de pruebas y con un resultado como ese. No había caso en los
suicidios. Era lamentable, pero no había casos. Un suicidio es un suicidio.
Entraron a la
habitación y vieron a una pareja con un aparato extraño, como una radio vieja
con antenas y una pantalla pequeña, llena de líneas de colores y un pitido
constante que no terminaba de ser agradable.
—Tenía
entendido que los circos venían con carpas y payasos— dijo Morgan entrando a la
habitación como siempre, sin tacto alguno. Apenas lo miró y se dedicó a ir a lo
suyo. Se colocó unos guantes y le señaló a Kysa por donde iría, así, iban con
el trabajo a medias.
Morgan se iba
a divertir, especialmente, con la cantidad de compañeros irracionales, según él,
que buscaban cosas que no existían. ¡Por supuesto! Estaba ahí no sólo por el
caso, sino también, por la posibilidad de dejar en ridículo a alguien o varias
personas ¿Qué mejor paga que esa? No había dinero que pudiera ser capaz de
compensar tal gusto.
Como era de
esperarse, ninguno de los presentes recibió al detective con su mejor sonrisa,
por el contrario, intercambiaron miradas sabiendo que iba a costar trabajar con
él.
—¿Circo? Y tú
a qué te dedicas, así nos burlamos también— respondió la mujer deteniéndose frente
a él muy segura y ofendida, por supuesto.
—Detective
privado— respondió él haciéndola a un lado —yo sí hago algo útil— sonrió
abriendo un cajón y comenzando a revisar afectos personales de la muchacha. Nada
útil, nada interesante.
—Lo siento— se
disculpó Kysa —él no quiso decir eso—
—Claro que
quise decirle. No tengo ningún respeto por lo que hacen— agregó sin si quiera
levantar la vista.
—¡Morgan!—
—No me
disculparé— negó él
—No, mira—
dijo un poco titubeante Kysa viendo como el espejo reflejaba a una quinta persona
en la habitación. No había nadie, pero allí, había la figura de un hombre de
unos cuarenta, sonriendo con un cuchillo ensangrentado.
Las luces
comenzaron a parpadear. Ninguno de ellos daba fe a lo que estaba pasando ¡y
Kysa ya creía que era un fantasma! No le hacían falta más pruebas que esa que
había visto en el espejo.
A los minutos,
todo volvió a la normalidad. Ambas parejas quedaron juntas, esperando que todo
pasara.
—Eso no fue
parte del circo— aseguró Rogert, el compañero de la mujer que antes había
desafiado al detective.
Él sonrió
abrazando a Kysa, quién había caído ante el susto y no se había soltado de él
en ningún momento.
La función apenas
estaba por comenzar.

<<Capítulo 9                                                                                                                    Capítulo 11>>


¡Al fin vuelvo con el reto! Y de paso, con esta novela que me encanta <3 Morgan y Kysa deberán lidiar con el más allá ahora ewe o quizás, con el más acá, quién sabe (?)

Espero les haya gustado y nos estamos leyendo <3

Bye!

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2 Comments

  1. Kath Hartfiel 2 mayo, 2016 at 2:35 pm

    ¡Ohhh! Espero que no tardes en continuarlo, me has dejado con ganas de saber más… sigo estando enamorada de Morgan. Es genial, me lo como con patatas.
    ¡Estaré pendiente!

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 3 mayo, 2016 at 7:22 am

      Morgan es un encanto, aunque roba escenas a lo loco XD

      Procuraré ir poniéndome al corriente en estos días, así actualizo todo 😀

      ¡Cuidate!

      Bye!

      Reply

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