Si perdemos el control – Capítulo 11

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Dejando un poco de lado todo lo que es reto de escritura, traigo continuación de mi novela <3 Tenía parte de este capítulo escrito sólo que me faltaba terminarlo como para subirlo completo. Y hace varios días que venía dejándolo abierto sin ponerme a hacer nada de nada, distrayéndome con otras cosas, que me distraigo facilísimo y con Internet, es mucho peor :,D


Capítulo
11
Apenas
llevaban una noche allí y creía que los nervios la iban a comer viva. Después
de la aparición en la habitación, Kysa había quedado bastante susceptible, sin
contar que la sensación de que la seguían no hacía nada más que aumentar sus
nervios.
Morgan pidió
servicio al cuarto y se quedó con ella. Las explicaciones que habían dado los
pseudo caza fantasmas tampoco habían servido para nada, con su detector,
cámaras infrarrojas y aquel traductor fantasmal la cosa iba de mal en peor, así
que no dijo nada. O eso intentó hasta que llegó la comida.
—Eres más
cobarde de lo que pensaba. Le tienes miedo a un fantasma y no a un hombre
armado— sonrió de medio lado, llevando la comida a la cama. Y por tonto que
fuera aquello, había hecho que se motivara a discutir con él y se olvidara un
momento de sus miedos por intentar conseguirle la razón en aquella pelea que
acabó en nada pues, la comida se enfriaba.
Con suerte,
pasaron una hora agradable hasta que Morgan le dijo que iba a darse una ducha. Ella
se lo negaba pues, no quería quedarse sola en la habitación, desde que habían
llegado había tenido una muy mala sensación del hotel como para quedarse sola y
confirmarla aún más.
—Podemos
bañarnos juntos— insinuó arqueando una ceja Morgan aunque ella se negó,
quedándose sola en la habitación.
Y aunque él
estaba en el baño de la misma habitación, el ambiente sin él se sentía más
denso. Encendió la televisión e intentó concentrarse en algún programa aunque
no encontraba nada que pudiera llamarle la atención.
Se acostó e
intentó leer un poco. Había llevado un libro con ella pero no lograba
concentrarse y escuchar un ruido en la ventana no hizo que su sensación de ser
vigilada menguara. Se acercó allí, con ánimos de mirar fuera. Era difícil
considerando que estaban en el tercer piso del edificio, no podrán mirarla a
menos que treparan por la pared ¿sería posible? Al trabajar con Morgan, había
aprendido que nada era imposible, improbable quizás, pero imposible no, que las
personas se las ingeniaban para hacer algunas cosas de manera tan rebuscada y
ridícula que había que darle mérito al genio creativo al menos.
La abrió y se
asomó por la ventana respirando un poco más tranquila cuando comprobó que no
había nada ni nada allí ni a su alrededor, sólo un árbol que llegaba a golpear
el vidrio con sus ramas, más allá de eso, nada de qué preocuparse. O eso creía
que al voltear, vi la manta elevándose en el aire, haciendo que el libro que
ella había dejado encima cayera al suelo cuando la puerta de la habitación se
abrió sola. Kysa gritó.
Morgan, había
salido corriendo al escucharla a ella gritar. Se puso la prótesis rápidamente y
tomó una toalla saliendo mojado de la ducha para socorrerla de lo que fuera que
le pasara. Al llegar, la manta cayó frente al detective y la puerta se cerró
sola. Kysa nomás lo vio, corrió a abrazarlo. Poco le importaba o notaba el
estado en que el detective se encontraba, tan sólo pensar en lo que había visto
anteriormente y ya no pensaba en nada.
La puerta de
la habitación se abrió de nuevo con la pareja de caza fantasmas y uno de los
exorcistas. Todos habían corrido al escuchar el grito, más, la escena que
encontraron frente a ellos no fue lo que esperaban. ¡Ninguno de ellos esperó
eso! Morgan estaba mojado y desnudo mientras Kysa lo abrazaba.
—¿Qué
sucedió?— preguntó Linda, la caza fantasmas que había peleado anteriormente con
Morgan —¿le hizo algo?—
—¿Me veo en
condiciones de hacerle algo?—
Ella iba a
responder pero Rogert, su esposo, la detuvo. Ya habían tenido roces
anteriormente y no quería extender la pelea cuando habían llegado allí por otra
cosa. 
Morgan le
contó lo que había visto y cómo había alterado eso a su compañera. Él, en
ninguno momento había dejado de abrazarla más, Kysa tampoco había hecho nada
por salir de entre los brazos de Morgan. Estaba bien así, estaba tranquila en
sus brazos.
—¿Podría
vestirse?— sugirió Rogert algo molesto. Su esposa estaba muy a favor de eso y
pensaban revisar la habitación, así que no querían seguir presenciándolo en ese
estado.
—¿Por qué?
Estoy cómodo— aseguró Morgan con una sonrisa de medio lado.
Rogert rodó
los ojos y sacó parte de su equipo. Habían estado trabajando en el piso así que
tenían varias cosas a mano, el rastreador, el visor y ahora, sacaban un
traductor de ondas fantasmales. Al detective no le hacia ninguna gracia nada de
eso. Para él, era un chiste y una pérdida de tiempo, si había algo en la
habitación, no iban a encontrarlo con ningún aparato que sirviera para atrapar
a un fantasma: necesitaban uno para atrapar a una persona y eso, aun no se
inventaba con la facilidad con la que aseguraban, atrapar fantasmas.
Al sentir el
cuerpo de él frío, Kysa se soltó, diciéndole que estaba mejor que podría ir a
vestirse o se resfriaría. Lo cierto es que tanta gente la incomodaba y no había
sido hasta apenas unos instantes que se había percatado del ruido a su alrededor.
Con su mano, quitó las gotas de agua que habían quedado en ella gracias al
abrazo que le había dado a su jefe. Y mientras él entraba al baño a vestirse,
ella veía a los demás trabajar en su habitación.
Linda había
acercado el mismo aparato de antes a la manta. Era un Metro de TriField [1]mientras
su esposo utilizaba un K-2 Metro (K2, K-II)[2],
un detector similar con luces y sonido cuando la medición iba fuera de los
rangos normales. 
Ninguno hacia
ni decía nada, confiaban en que iban a encontrar algo allí y en la puerta, que
también, le habían dicho había sufrido aquel movimiento espectral.
Cuando Morgan
con un pantalón y una bata, salió, sacaron el último sobre la puerta que era
donde más habían sentido la actividad extraña: el Ovilus X[3],
un pequeño aparato del tamaño de un control remoto redondeado, que, según ellos,
era capaz de traducir las ondas fantasmales a palabras.
—¿Alguien
entró antes de que ocupáramos la habitación?— preguntó Morgan al dueño que había
llegado hacía poco y sólo miraba todo sin querer interrumpir lo que hacían ahí.
—No, no. Después
de que limpian las habitaciones, nadie más tiene acceso a ellas y eso,
usualmente es en las mañana, salvo que esté ocupado el cuarto. Es la única variación
en el horario, pero este está libre desde hace una semana— respondió un poco
nervioso.
—Tampoco vi a
nadie— agregó Kysa —hubo un ruido en la ventana, pero cuando me acerqué, no había
nadie. Supuse que era el viento y el árbol que roza justo contra el vidrio. Fue
entonces que pasó todo.
El silencio
se hizo en la habitación y sólo se escuchó el traductor: ‘te atraparé, maldita
mujer’.
Al terminar
con la revisión en el cuarto, todos salieron dejando a Morgan y Kysa solos. Apenas
se fueron, él se detuvo a ver mejor la puerta y la manta mientras ella
intentaba encontrar algo que ver en la televisión
—¿Qué es lo
que buscas?—.
—Cuando lo
encuentre, lo sabré—.
Ella sonrió. Ni
él mismo sabía qué es lo que estaba buscando pero aún seguía despierto ya
siendo casi medianoche. Había revisado la ventana y por la mañana se encargaría
de averiguar si había una escalera por ahí. Por el momento, había procurado
ponerle traba y hacer lo mismo con la puerta. Por último, se sentó en la cama
con la manta. No había nada que pudiera serle útil y eso le estaba carcomiendo
la cabeza. Sabía que había alguien detrás de todo, no iban a convencerlo de que
un fantasma pudiera hacer todo eso. Había ido hasta allí tan sólo para probar
que había una persona de carne y hueso detrás de todo y no un ente maligno como
aseguraban todos. Así que conseguiría probarlo así le llevara el año entero
alojado en el hotel.
Apagó la televisión
y las luces, quedando solo las lámparas de la mesita de luz iluminando la habitación.
Aun así, no se veía ni tranquila ni cómoda. Aunque estaba con él. Intentó cerrar
los ojos después de darle las buenas noches a su compañero y dormir y no pudo. Así
estuvo dando vueltas en la cama. Volteó y quedó viéndolo a él que seguía enfocado
en la puerta.
—¿Podemos
dormir juntos?— preguntó sacando a Morgan de sus pensamientos.
—Cuando
quieras— sonrió él haciéndole un lugar en la cama. 
Ella sacó su
almohada y se metió entre las mantas de la cama ajena, acostándose al lado de
Morgan mientras él la rodeaba con uno de sus brazos.
—Pero sólo
dormiremos—le aclaró señalándolo con el dedo. Él se rió y se acomodó a su lado.
—Aun no
entiendo por qué te asusta tanto. Todo tiene una explicación lógica—.
—Cuando la
encuentres y me lo expliques todo, me sentiré más tranquila—.
Él tenía su
mano en su cintura y ella, acabó por abrazarlo. Así, volvieron a darse las
buenas noches y como si todo hubiese pasado en ese momento, logró conciliar el
sueño. Estaba cómoda y tranquila al lado de Morgan.

[1] Medidor
de campos electromagnéticos que producen los espíritus. Este es más básico.
[2] Medidor
de ondas electromagnéticas que producen los espíritus. Tienen luces y sonidos
que advierten cuando el campo supera los niveles normales
[3] Es
un traductor fantasmal. El creador asegura que no se basa en ningún tipo de
logaritmo ni similar, por lo que puede fiarse de que es seguro lo que se
traduce con él.


<<Capítulo 10                                                                                                              Capítulo 12>>
Espero que les haya gustado <3 ¡Se cuidan! Pasan una hermosa noche y un bonito día 😀
Bye!

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2 Comments

  1. Kath Hartfiel 16 mayo, 2016 at 3:20 pm

    ¡Oh!¡Oh! ¡Me encantó! Kysa y Morgan son totales, y me encantará ver como Morgan explica lo de los fantasmas. ¡Que emoción!
    ¡Sigo leyendo!

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 17 mayo, 2016 at 2:22 am

      ¿Verdad que sí? Están hechos el uno para el otro <3

      ¡Cuidate!

      Bye!

      Reply

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