Si perdemos el control – Capítulo 15

¡Hola a todos! ¿Cómo están? ¡Llego con otra dosis de Morgan y sus casos retorcitdos! Me está costando ponerme al día, pero espero que les guste el capítulo que se verán envueltos en más problemas que un simple caso, a diferencia de otras veces, las cosas empiezan a ponerse mucho mas picantes ya *^* O eso espero al menos, que he disfrutado mucho escribiendo este capítulo, a decir verdad XD
Los dejo con la lectura <3
Capítulo 15
Las casas estaban limpias, realmente, el único lugar donde habían
encontrado algo había sido en la casa de la última víctima, las demás, era un
trabajo demasiado bien hecho. Pero eso no los iba a tirar para atrás ni mucho
menos, Morgan se había visto en encrucijadas mucho peores antes y no había
renunciado ahora, mucho menos.
De momento, no les quedó más remedio que dirigirse a la morgue donde
Jack los esperaba para ver los cadáveres con el reporte del forense. Jack
estaba en la puerta cuando estacionaron el auto y bajaron a su encuentro,
llevándolos hasta la sala donde tenían los cuerpos.
Morgan pasó de todas las explicaciones y pasó directo a la acción,
colocándose un par de guantes y abriendo el compartimiento donde se encontraba
el último que había llegado. Hizo un mohín de asco cuando destapó el cuerpo y
lo vio prácticamente abierto en toda la caja toraxica.
—Está limpia— le dijo Jack acercándose al cadáver. 
Morgan lo miró de reojo mientras Kysa iba a ver los otros cuerpos.
Tenían cuatro en total, algo debían sacar de bueno en ello.
—Todos parecen haber sido devorados por el pecho. Mira — dijo
extrayendo un fragmento de hueso que había quedado atrapado entre las vísceras
—le rompieron las costillas brutalmente antes de sacarle los órganos— dijo Kysa
sacando el hueso y revisando en el interior. No tenían mucho, salvo restos de
órganos, quizás, que no habían sido del agrado del asesino pues, los de la
tercera víctima, estaban a fragmentos distribuidos en su interior mientras que
en las otras tres, directamente faltaban.
—¡Y hay más!— agregó Morgan sacando un pelo del cadáver —probablemente,
de nuestro amigo canino—
—Un lobo no haría esto solo— dijo Jack.
—Lo sé, alguien ha entrenado al lobo para que haga el trabajo sucio.
O quizás, lo alimenta así— se encogió de hombros Morgan. La verdad, es que las
personas simplemente lo desconcertaban a veces y pensaba que al final, había
mucha gente loca, especialmente, en lo que él se especializaba, que era
precisamente, en encontrar a todos esos locos que los casos sencillos se los
dejaba a los otros detectives aunque a veces aceptaba por puro aburrimiento o
simplemente, porque Anna era demasiado insistente con él.
Más, al acabar las pericias y revisar lo que llevaban encima las
víctimas, volvieron a su gran problema: estaban estancados. Así que ahora, les
tocaba ir por otro lado que pudiera darle más pistas y Morgan sabía cuál era:
sus computadoras. Estaba seguro que la policía había revisado alguna de ellas o
todas, pero si Jack los había llamado a que investiguen en conjunto es que no
habían logrado conseguir gran cosa.
Fueron a la oficina de él y buscó en la sala de evidencias las
computadoras, celulares y las últimas llamadas de cada una de las víctimas.
Todo lo que habían podido conseguir sobre ellas sin que llegaran a nada que los
ayudara a avanzar.
Morgan se sentó y tomó una de las computadoras prendiéndola, aunque
Jack le había dicho que no había encontrado nada en ellas que fuera de ayuda,
ni si quiera, una foto sospechosa.
—Lo que pasa es que ustedes se apegan a la ley— dijo subiéndose las
mangas buscando el correo de la muchacha y empezando a probar códigos para
deducir la contraseña.
Kysa se puso por su lado a hacer lo mismo. Era una de las tantas
cosas que había aprendido a hacer con Morgan: hackear un sistema, conseguir
contraseñas y recuperar archivos que en sus casos, eran muchas veces,
fundamentales y a veces, por pura petición del cliente. Y a veces tenían la
suerte de que lo hallaban, aunque a veces, costaba. Pero nada en internet se
perdía. Nada de nada.
Por su parte, Jack no tenía mucho en qué ayudarlos, así que Morgan
apenas lo vio sentarse lo mandó a traerles café y donas, así que su amigo, no
tuvo más que aceptarlo y salir de la habitación dejándolos solos. Había visto
en la mirada de Morgan que era exactamente lo que él quería, así que se tomó
unos minutos extras fuera.
—¿Tienes problemas con tu familia?— preguntó directamente Morgan
tomándola por sorpresa. ¿En qué momento había deducido eso? ella no le había
dado ninguna pista, más, por alguna razón, no se animó a decirlo.
—Es complicado— respondió ladeando la cabeza volviendo la mirada a la
pantalla de la computadora.
—Siempre lo es—
Ella no dijo nada, sólo sonrió de medio lado y volvió a guardar
silencio.
Les llevó tres horas llegar a ingresar al correo y restaurar todo lo
perdido. Pero habían encontrado cosas interesantes en ello: alguien había
eliminado archivos después de su muerte. Es más, en la computadora de Kysa,
alguien había borrado todo el historial de archivos ese mismo día ¿Cómo? Sólo
podían sospechar que era alguien tan bueno o mejor que ellos para hacer ese tipo
de trabajo. Pero contaban con que el internet y sus respaldos estaban de su
lado, llegando a ver una serie de correos entre la víctima y Jake. Morgan tenía
otros similares, con el mismo nombre, citándose en el mismo lugar: el hotel del
centro, un glamoroso y elegante lugar, por lo que estaban lidiando además, con
un hombre con dinero o un historial de estafas, que no iba a ser el primero ni
tampoco, el último que los tres verían.
Más, eso los llevaba nuevamente a no tener nada. Habían intentado
rastrear la IP a algún sitio, pero se perdía. No importaba cuantos métodos
hayan usado, había logrado esconder bien sus pasos, lo que los devolvía a cero.
—Se conocieron por un sitio de citas ¿no es así?— dijo ella
cruzándose de brazos, mirando la computadora un momento —seré su señuelo. Me
anotaré y haremos que él se interese en mí. Será más rápido—.
Y eso fue suficiente para dejarlos sin palabras. 
—¡Por supuesto! No hay nada que ese trasero y un buen escote no
puedan conseguir— dijo Morgan perdiendo el interés por el chocolate que estaba
a punto de comer —¿Estás loca, mujer? Estamos hablando de un asesino en serie—.
—No tenemos pruebas, huellas, marcas, ni si quiera un nombre. Quizás,
Jake sea sólo un seudónimo— se levantó de su silla cansada cerrando los ojos y
peinándose el flequillo con los dedos —lo único que tenemos es esto: que todas
compartieron algo con él el día en que fueron encontradas muertas. ¿Por qué no
hacerlo?—
Morgan apuntó con su palma abierta a Jack para que él dijera algo.
—Porque es un suicidio. Estoy de acuerdo con Morgan, es peligroso—
dijo manteniendo la calma ya que la pareja no iba por buen camino.
—Me prepararé. Llevaré micrófonos, cámaras, lo que quieran. Y ustedes
estarán cerca, así que tendrán todo para atraparlo antes de que me haga daño
¿Acaso tienen una mejor idea?— y su mirada se enfocó en ambos entre intervalos.
Estaba cansada, así que simplemente, volvió a desplomarse en su silla. 
Ninguno volvió a decir nada durante un momento.
Ella salió, avisándoles que iría a comprar la cena, sospechaba que
iban a tener una larga noche allí. 
Morgan y Jack esperaron a que saliera para recién hablar. Ambos
consideraban una locura el ponerla en peligro sólo por un supuesto, aunque
estaban conscientes de que era su mejor opción pues, le daría la evidencia que
ellos no tenían en el momento. Lo peor de todo es que, conocía a Kysa y si
tenía esa idea, estaba seguro de que podría jugarse el todo por el todo y
hacerlo a espaldas de ellos. Así que después de un rato de charlarlo,
terminaron por aceptar.
Jack se iba a encargar de tener a sus hombres cerca y de incognito
por cualquier problema.
—Su padre la llamó hoy— dijo mientras subía una foto de ella al sitio
de citas y comenzaba a completar su perfil —no quiso hablar de ello, así que
imagino que tiene que ver con su madre lo que haya sucedido— le contó Morgan a
su amigo mientras tanto.
—¿Su madre? ¿Qué puede ser?
Y negó con la cabeza, no había obtenido más información, aunque
sospechaba que era algo grave para tenerla así de mal.
—¿Crees que se vaya?—
—Posiblemente. La última vez se fue por ella, no va a dudar en volver
a hacerlo— y en su voz se pudo escuchar cierta pesadez. Una congoja que no iba
a demostrar sí nomás. Se rascó la barba pensativo y volvió a escribir.
—¿Y si es otra cosa? Puede que ella no quiera irse— intentó animarlo
Jack sin éxito alguno. Cuando Morgan se ponía terco, no había quien lo sacara
de esa posición, no importa cuánto hablasen de ello.
Pero él estaba casi seguro de ello. Se había ido una vez, se iría dos
y él no la detendría si era eso lo que ella quería.
Tan sólo en día y medio, habían conseguido que picara el anzuelo. Un
par de correos amistosos y había llegado la ansiada cita, en parte, porque
ellos habían apurado el proceso, sino, según lo que habían visto, les podría
haber llevado un par de días extras. Y tan rápido había sido todo que ninguno
creía que había gente tan necesitada como para buscar apoyo en internet.
—¿Por qué no salen a embriagarse en un bar? Es hasta más seguro— se
quejó Morgan esperando en la sala de su casa, en donde habían quedado para
hacer todo mientras Kysa se cambiaba. El mismo le había comprado un vestido
para la noche, considerando el lugar a donde iba a ir, tenía que estar vestida
a la ocasión.
Salió de la habitación con un vestido negro, con el busto plisado y
escote de corazón, la espalda iba al descubierto y la falda era larga, hasta
los tobillos, acompañando el atuendo unos zapatos de tacón. Su cabello caía
suelto sobre su espalda.
Él se sintió embobado al verla, clavando sus brillantes ojos verdes
en su silueta. Kysa era hermosa y arreglada de aquella manera, tan elegante, se
veía mucho más hermosa.
—¿Y?— dijo al aire, entrelazando sus dedos en frente de ambos,
esperando sacarle alguna respuesta ya que desde que había salido, ninguno dijo
nada nada.
—Si no estuviese casado y no fueras la novia de mi mejor amigo, te invitaría
a salir— le dijo Jack con una sonrisa haciendo a Kysa mirar avergonzada el
piso.
Morgan se acercó a ella con los labios entre abiertos y colocó su
cabello detrás de su oreja, dejando a Kysa reposar su mejilla en su mano.
—Estás deslumbrante— susurró.
—¿Así nomás?—
Él la miró de abajo a arriba y volvió a clavar su mirada en su
rostro.
—Tus pechos se ven más grandes con ese escote—
Ella sonrió ampliamente. Esa era la clase de comentarios que hacia
Morgan normalmente y con los que había aprendido, a sentirse cómoda. Era raro
escuchar hablar al detective de otra manera también: era su forma de ser y
ella, simplemente, la había aceptado.
—Si se pone peligroso…
—Me haré a un lado— lo interrumpió ella y apoyó sus manos sobre su
pecho, parándose en puntitas y alcanzando sus labios. No había nada como sentir
sus labios, el roce de su barba y su sabor en ella. Sonrió al separarse de él y
con la yema de su pulgar, quitó algo de brillo que había quedado en él por el
beso. Tras eso, emprendieron marcha al hotel.
El restaurante estaba lleno, el hotel era conocido no sólo por el
hospedaje sino también por el restaurante, los lujos y lo costoso que era: no
cualquiera entraba allí.
Kysa bajó del auto, despidiéndose de ambos hombres y entró a buscar a
su cita. Sólo poner un pie dentro y ya sintió que estaba gastando más dinero
del que tenía. Era demasiado protocolo para ella, más de lo que podría haber
pensado antes. Se acercó a dar el nombre de su cita para la reservación y no
tardaron en llevarla a la mesa donde él ya la estaba esperando.
Jack tenía un equipo de tres hombres dentro, había gente vigilando la
casa de Kysa y también, un coche fuera del hotel, que los seguiría junto con
ellos cuando salieran. Sabían a donde se iban a dirigir: todas las víctimas habían
muerto en su casa, así que ella iba a terminar allí también.
Además, ella contaba con un micrófono en sus pendientes, lo que los
tenía al tanto de todo lo que pasaba, contando también con un localizador. No iban
a perderla de vista, por lo que esperaban, que todo fuera viento en popa.
La cena duró dos horas. Ninguno de los dos pensó que un asesino podría
ser un hombre tan aburrido y hablar de tantas frivolidades. En todo caso, le
daban crédito al hombre por actuar tan bien su papel de persona normal. Gracias
a eso, charlaron durante gran parte de la conversación de ellos, hasta  que escucharon que se irían del hotel. Como conocían
su modus operandi, acertaron y no
tardó en preguntarle a ella si iban a su casa. Kysa aceptó y tras eso, se
levantaron directo a su vivienda.
Los siguieron.
—¿Cuándo será el momento para entrar?— preguntó Morgan impaciente al
verlos bajarse y entrar a la casa de ella.
—Cuando tengamos lo suficiente—
Y no se dijeron más nada, simplemente, permanecieron en silencio oyéndola
a ella invitándolo a tomar una copa. Fue cuando sintieron su voz sobresaltada,
prestando más atención a lo que sucedía.
—¿Quién eres tú?— la escucharon decir retrocediendo sobre sus pasos.
Ninguno había pensado en ello: no era uno, eran dos y un lobo. Pero ella
no tenía forma de comunicárselos.
Siguió retrocediendo, cuando sintió su espalda chocar con su cita: Jake.
Él la tomó de la cintura y acarició su rostro.
—Tranquila. Dolerá pero acabará rápido— le dijo al oído.
Él la sujetó más fuerte, más ella llegó a darle un cabezazo, soltándose
del agarre y comenzando a correr hacia el piso superior. El otro sujeto la siguió,
encontrándose con la puerta cerrada, sacando un estuche de su maletín, y de él,
una ganzúa para abrir la puerta. Tenían todo planeado. Lo que no tenían planeado
fue todo el barullo que se escuchó abajo y que pronto, acabó rodeándolo a él
también, con hombres apuntándolos con sus armas listas para disparar.
Quedó al lado del detective, más calmado pensando que no iban a
llegar cuando él la tomó entre sus brazos. No lograba quitar su olor de la
nariz.
—Están en la estación, listos para ser interrogados— e hizo una mueca
que ninguno supo cómo explicar —el lobo está con los de protección animal. Según
lo que dijo cuándo se lo llevaron, iba a cenarte— dijo Jack sin poder entender
qué es lo que llevaba a alguien a alimentar a un lobo con carne humana.
—¿Será suficiente?—
Jack hizo un mohín encogiéndose de hombros.
—El domador parece ser lo suficientemente endeble como para confesar
todo—
Y sabiendo eso, se sintió un poco más relajada, aceptando el vaso con
agua que le había servido Morgan.
Ninguno la vio bien a pesar de eso, preguntándole qué es lo que sucedía.
Ella, se tomó un momento para pensarlo, mirando el vaso sin mirarlo.
—Mi madre murió— confesó ella respirando profundo. Había tenido miedo
de decirlo todo ese tiempo y pronunciar esas palabras en voz alta, fue como una
confirmación de que todo era real, demasiado real. Y que cuando ella llegara a
su casa, no la iba a encontrar, sintiéndose devastada.
Le dio un gran trago al agua y comenzó a sentirse mal, dejando el
vaso a un lado para caer sobre Morgan, quien la sostuvo entre sus brazos.
—¿Qué pasó?— preguntó preocupado Jack y vio a Morgan sonreír.
—Iremos a Suecia— dijo confiado recostándola en la cama.
Lo había pensado bien y no importaba cuál fuera la decisión de ella, él
había decidido por los dos mientras habían estado trabajando y sabía bien que
la llevaría allá quisiera o no.
Despertó en el avión, aturdida, mareada. Miró a su alrededor,
achinando los ojos al sentir la luz brillante de golpe, perdida por el lugar
donde estaba. A su lado, encontró a Morgan quien la saludó con una sorpresa y
del otro lado del pasillo, estaban Marissa y Jack.
—¿Me drogaste?— le gritó molesta a su compañero de asiento quien
simplemente, extendió una bolsa de maní y cambió de tema.
Al menos, sabía que estarían con ella.
<<Capítulo 14                                                                                                               Capítulo 16>>
Y este capítulo fue más largo para variar, que quería cerrar el caso aquíy de paso, compensar un poco por demorarme tanto con la actualización. Espero les haya gustado <3
¡Se cuidan! Pasan una hermosa noche y un buen día <3
Bye!

¿Te gustó la entrada?

Haz clic en los corazones ¡y vota!

Votos / 5. Votos:

4 Comments

  1. Mia Lozano 5 agosto, 2016 at 4:14 pm

    Vale,yo soy así de lista y me he leído esto antes de leerme los otros… Tendré que leerlos,pero bueno,cuando tenga más tiempo lo haré. Aunque me ha gustado esto,es como leer un libro casi por el final. Jojojo

    Y por cierto,me ha encantado que la drogase. ¡Sería tan típico en mi escribir algo así con un tipo que la controle así para protegerla! jajajaj

    Un beso!

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 6 agosto, 2016 at 3:51 am

      Bueno, intento que los casos sean dos o tres capítulos, así que en cuanto a eso, no te has perdido mucho xD más, sí del avance de los personajes que es lo que viene ligado en toda la historia.

      Me alegra que te gustara y tómate tu tiempo para ello <3

      Lo de drogarla, es algo muy típico del personaje y me encantó meterlo xD tenía que hacerlo para seguir la historia (?)

      ¡Cuidate!

      Bye!

      Reply
  2. Kath Hartfiel 5 agosto, 2016 at 5:10 pm

    ¡Oh! El principio fue super gore, pero después se normalizó. Me ha gustado mucho, esperaré impaciente al siguiente capítulo.
    ¡Un besito!

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 6 agosto, 2016 at 3:50 am

      La verdad, pensaba hacerlo al final gore, pero después de escribirlo, no me gustó nada de nada y terminé reescribiéndolo a éste ^^u.

      ¡Cuidate!

      Bye!

      Reply

Leave A Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *