Si perdemos el control: Capítulo 5

¡Hola a todos! ¿Cómo están? Llegué más rápido con el capítulo, que en esta ocasión, no me he demorado meses (?) Y no tengo mucho qué contarles. Salvo que busco hogar para un gatito (?) El tema es que mis perros quieren cenarse al pobre bicho, así que ando en la urgencia de buscarle hogar porque por momentos, la gata quiere darles batalla y presiento que no va a salir nada bueno de eso. Así que oferto a la gata a todo el que aparece, más, sigo sin darle un lugar todavía :,D triste situación porque es un amorcito <3 Me ve y se tira panza arriba y comienza a ronronear a que la mimoseé. Como dije, es una ternurita <3
Pero no voy a seguir contando de esto, que los aburro. Vamos a la historia, que es lo que les interesa a todos *^*
Capítulo
5
—Aun nos
debemos una cita— dijo Morgan mientras bajaban las escaleras al salir del
edificio en que habían dejado, las pruebas para el forense. Querían ir ahora, a
interrogar a los estudiantes de la universidad, preguntando por aquel joven que
conocía a la víctima, más, Morgan se iba por otros caminos que poco tenían que
ver con eso —nuestra relación quedó en su mejor momento cuando te fuiste—.
—¿A dónde
quieres llegar?—
—A que tú, tu
trasero y yo debemos salir juntos— sonrió socarrón haciendo que ella voltease a
verlo con una sonrisa poco creíble —¿Eso es un sí?—
—¿Y por qué
deberíamos salir?—
—Porque eres
candente y me deseas en secreto— rápido y conciso, por sobre todo, modesto.
Kysa se rio y
siguió caminando hasta llegar al auto y abrir la puerta.
—¿Es decir
que debemos salir porque soy sensual?
—Es una buena
razón para ello— respondió luego de meditarlo unos segundos, acariciando su
barba antes de que ella se sentará en el asiento de copiloto y cerrará la
puerta con una sonrisa.
A veces, le
resultaba increíble la forma en que decía las cosas. Nunca había conocido a
alguien como él. Quizás, por eso mismo, era un hombre interesante: nunca había
conocido a alguien como él. Y aunque, él insistías, ella no había dado una
respuesta clara para la cita. Lo pensaba, lo pensaba y nada. Podrían, podrían,
pero ella nunca había dado ese paso para retomarlo.
¿Qué?
Llevaban unos meses trabajando juntos. Ella, había vuelto al país después de un
tiempo y aquellos revolcones no habían quedado en nada más que unos revolcones.
Trabajar con él tampoco ayudaba a que diera un paso más. Al volver, después de
siete meses, ninguno de los había tocado el tema sobre ello ni habían vuelto a
tener uno de esos arranques hasta que las fuerzas se le fueran del cuerpo. Ahora,
eran jefe y asistente y no había nada más que una relación profesional.
Las cosas habían
sido complicadas para ella después de todo. Al regresar, su madre no había tenido
otro momento de lucidez. Su padre estaba con ella cuidándola y la llamaba
siempre para ponerla al tanto de lo que pasaba con ella, pero, sabía cuál era
el avance de todo y que no había vuelta atrás de eso, razón por la que si
viajaba, se mentalizaba que nada cambiaría. Por eso mismo, había renunciado a
todo. Había dejado su trabajo en el hospital. Había renovado su currículo y se había
dispuesto a conseguir trabajo en cualquier otra área que la mantuviese lejos de
la medicina, que la mantuviese lejos de los recuerdos de que, por mucho que
ella se había esforzado, no había podido hacer nada para ayudar en el
tratamiento de la persona que más le importaba en el mundo: su madre.
Fue en esos días
en que ella dejaba currículos y se postulaba a alguna entrevista laboral que
Morgan le ofreció el puesto de asistente y ella, sin nada que perder, aceptó. Y
ya con eso, se había mentalizado que no iba a suceder nada con él, pues, su situación
había cambiado.
Tenían un
mapa y un listado de todos los cerrajeros que había en la ciudad. Hasta aquel
que tenía un pequeño local perdido en un barrio, Morgan se había encargado de
hacer un listado y localizarlos a todos y cada uno de los que trabajan en la
ciudad.  Por eso mismo, empezarían
temprano a recorrer cada uno de las tiendas y a interrogar a sus dueños, lo que
estaban seguros, les llevaría tiempo, pues, al menos, unos treinta contaba con
suma facilidad.
—Hace tiempo
que no teníamos un caso tan difuso como éste— comentó Kysa mirando por la
ventanilla
—Es lo que lo
hace interesante— respondió poniendo algo de música —aunque no me agrada tratar
tanto con el viejo—.
—¿Hay algo en
él que te molesta o es sólo su actitud del primer día?—
Y ella quería
saber. Sabía que la primera vez que lo habían visto las cosas no habían salido
de la mejor forma, más, Morgan solía ignorar a sus clientes y dejarle todo el
trato personal a Kysa, que era quien se encargaba de ponerlos al tanto del
avance de la investigación, entre otras cosas. Ella lo conocía bien y no le
molestaba eso. Sin embargo, había notado que incluso, cuando hablaron
nuevamente con el hombre, para preguntar sobre las amistades de Natalie o si tenía
novio —o algún conocido que coincidiera con la descripción del chico que la
acompañaba a casa—, Morgan se había negado a estar en la oficina, dejándola a
ella sola ahí.
A veces,
simplemente, le era imposible entenderlo.
No tuvieron
suerte. Eran casi las ocho de la noche y todavía, no había una pista sólida
para encontrar a nadie. Morgan estacionó el auto y se bajó con Kysa, quien quedó
apoyada sobre el capó mientras lo veía a él ir y venir, como un niño a punto de
hacer un berrinche: estaban estancados de nuevo.
—Se nos debió
pasar algo— se rascó el mentón mirando el piso antes de seguir caminando.
—Fuimos a
todos y cada uno de los que hay en la ciudad. Es imposible que se nos haya
pasado uno. Creo que es uno de los recorridos más largos el que tuvimos hoy—
—Pero no
hallamos nada—
Hubo silencio
entre ambos.
—¿Y si a
quien buscamos ya no tiene su negocio aquí? ¿Si se mudó? Explicaría por qué no
lo encontramos— argumentó ella, lo que no le resultó bien.
—Es una pérdida
de tiempo todo lo que hagamos de aquí en adelante si es así. No tenemos nada
para continuar—.
El silencio
que se prolongó entre ambos fue frustrante. Kysa suspiró profundamente, se puso
de pie e invitó a comer algo a Morgan. Necesitaban relajarse, que de nada les
servía estar así. Debían pensar, quizás, algo se le estaba pasando. Aun, les
quedaba la entrevista con los compañeros de la muchacha, podrían llegar a tener
algo con ello el lunes. Más, como no quedaba nada más qué hacer en esos
momentos, sólo pensó en algo que no habían hecho: almorzar. Eso podría calmar
el mal humor de su compañero, que estar frustrado y con el estómago vacío
tampoco era algo muy agradable.
Le señaló una
cafetería en la ciudad contigua. El cambio de aires les vendría bien a ambos,
así que simplemente, se subieron al auto y emprendieron marcha una vez más. Aquel
auto, era más su hogar que cualquier otro sitio. La pasaban viajando,
especialmente, con casos como el que tenían en frente: un rompecabezas sin
piezas.
El camino
hubiese sido tranquilo, con una charla coloquial entre ambos, fuera del caso si
no hubiese sido por aquella cerrajería que pasaron cerca de su destino. Ya no había
listados, ahora, cualquier que vieran en el camino podría ser una posible
pista, así que sin más, se detuvieron en frente. Habían perdido todo el día
buscando información en donde no la había, una más no les iba a hacer nada.
Y tuvieron
suerte. La mirada de Morgan cambió en cuanto vio que el hombre que atendía el
lugar reconocía la llave como parte de su trabajo. Esto hizo que aquella sensación
que tenía de frustración disminuyera.
Pidieron todos
los datos que pudieron. La dirección, nombres, todo lo que pudiera facilitarles.
Aquel hombre era muy minucioso en su trabajo y aquel código que había impreso
en la llave era como parte de una firma de su trabajo que además, llevaba un
registro de los mismos gracias al código.
Así, el caso
volvía a tomar rumbo y en esta ocasión, esperaban que no volviesen a perder la
vista. Debían llegar hasta el final sin que importase cómo.

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¡Y hasta aquí llega el capítulo! Espero que les haya gustado <3 Y nos estaremos leyendo pronto 😀
¡Se cuidan!
Bye!

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2 Comments

  1. Kath Hartfiel 14 marzo, 2016 at 3:13 pm

    ¿He dicho que adoro a Morgan? Pues eso, que genial.
    ¡Que gusto haber leído la continuación!
    Me ha gustado… son geniales.
    Esperaré encanta el siguiente capítulo.
    saludos

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 15 marzo, 2016 at 2:34 am

      Morgan es un tipo único <3

      Gracias por leer. Estaré subiendo pronto la continuación que al menos, ya empecé a hacerla 😀

      Bye!

      Reply

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