Si perdemos el control – Capítulo 6

¡Hola
a todos! ¿Cómo están? Actualizando historias. Tenía que terminar este
capítulo como sea, así que me dediqué a hacerlo, aunque, ya en los
próximos días me pondré con algunas de las otras historias que están en
pendientes así no crean que esta es mi favoria (???)
Capítulo
6
Al llegar al
edificio, se encontraron con que eran una serie de departamentos. Así, tuvieron
que buscar al encargado y explicarle la situación para poder tener acceso a
probar la llave en cada una de las puertas ¡una iba a abrir y los iba a llevar
a su principal sospechoso! Tenían muchas preguntas para ello, incluso, la
necesidad de dejar el auto en una ciudad diferente a la que residía ¿por qué?
Hacia una semana que estaba ahí y seguramente, si pasaban de nuevo por el
edificio de la víctima, encontrarían el vehículo de la víctima aparcado allí
todavía. Jack todavía no les daba información de la grabadora y en la tarde,
conseguirían el análisis forense, así que era cosa de seguir a tientas con lo
poco que ambos tenían.
Más, con tan
poca información con la que tenían, la llave seguía siendo un paso seguro a
tener una pista sólida y un sospechoso. Así, ingresaron al edificio hablando
con el encargado para probar las llaves en las puertas de cada una de las
habitaciones, poniendo al tanto al hombre que se trataba de una investigación
importante.
Éste, no tuvo
problema alguno y le facilitó todo para que pudieran seguir a gusto y sin
inconvenientes con la búsqueda. Y teniendo todo así, no iban a desaprovechar
las oportunidades. 
Comenzaron
por la planta alta para ir bajando por los otros cuatro pisos hasta llegar a la
planta baja. Lo que les llevó un largo rato y cada puerta que pasaban era más
decepcionante que la anterior: ninguna abría. Por mucho que intentaron calzarla
en alguno de los cerrojos, no tuvieron suerte, hasta que llegaron a lo que era
el subsuelo. Y decidieron probar suerte con la última puerta que había allí. Y
abrió. Más, al entrar a la habitación, encontraron el sitio lleno de
cachivaches, algunos trastos inútiles, nada qué fuera de utilidad o que de
verdad, pudiera servir para que alguien viviese allí.
—¿Encontraron
lo que buscaban?— se asomó el encargado y miró el rostro desilusionado de los
dos detectives.
—¿Alguien usa
esta habitación? Es la única puerta que abrió— preguntó Kysa cerrando la puerta
tras de sí.
—No, apenas
sirve para albergar esas cosas que no se usan pero qué pueden servir a futuro.
Nada especial—
Y los dos se
veían de nuevo empezando a buscar nuevamente algo en su departamento,
universidad o por el lado de su padre, a ver si hallaban algo, más, el
encargado, les dio una alentadora información: la llave podría no haber sido de
ahí.
—Cuando
alguien se muda o pierde el departamento por falta de pago, cambiamos el
cerrojo de la vivienda. Así, no tienen acceso nuevamente a ella. Probablemente,
esa cerradura haya estado en alguna puerta de arriba antes— les comunicó
caminando hacia la entrada nuevamente con la pareja detrás de él.
Y el alma les
volvía al cuerpo al saber eso. Quería decir que la persona que buscaban, había
estado viviendo allí. Lo que los acercaba un poco más a encontrar a alguien.
Era meticuloso, minuciosa la búsqueda, más, al fin estaban yendo por algo
seguro o al menos, algo. Que no tenían nada seguro, pero tampoco podían
asegurar que estaban en la nada como antes les había sucedido.
Sin pensarlo
mucho, Morgan le pidió que les facilitase una lista con los residentes y
aquellos que se habían mudado del lugar en el último año. No importaba cuántos
fueran, si les tomaba un mes o un año encontrar al responsable, lo harían, pero
no iban a dejar el caso así nomás ¡por supuesto que no! Morgan no iba a
permitirlo tampoco y hasta que no daba por resuelto el último indicio, no era
momento de retirarse. Y no iba a cambiar eso.
Les entregó
varios archivos y los comenzaron a examinar ahí mismo, buscando el departamento
hasta que encontraron en el listado un nombre conocido: Christian Cross. No
sabían el apellido del que había llamado a Nataly, pero sí coincidía el nombre
y que hacía tres semanas, lo habían echado por falta de pago.
Y era más
para investigar. Si bien, la agencia tenía su propia línea de información, a
Morgan poco le importaba esto y prefería ir por lo seguro y darle un trabajo
extra a Jack —que siempre acababa cobrándoselo de una u otra manera—. Así, con
este caso había tenido bastante para investigar y delegar.
Aunque, Kysa
a veces insistía en hacerlo por su cuenta, era cosa de no llevarle la contraria
y discutir en vano que terminaba cediendo a sus caprichos. Y aquel día, no
había sido la excepción al ir a la comisaría a hablar con él. Además, eso
siempre le daba una buena razón para visitar a Jack y enterarse en qué andaba y
si podría ser interesante para él participar en su trabajo. 
—¿Morgan aún
no ha llegado?— preguntó al entrar a la oficina de Jack y no verlo allí.
—No. Pensé que
vendrían juntos, como siempre—
Kysa suspiró
profundamente. Le había mandado un mensaje para que se adelantara a su cita con
Jack pero pensaba que iba a estar presente en el caso ¿En qué andaría ahora? Podía
imaginárselo: fumando un puro mientras veía alguna estúpida carrera a la que había
apostado mucho dinero. No quiso pensar en eso, aunque era un comportamiento típico
de Morgan: si se retrasaba, era usualmente, por alguno de sus juegos o
caprichos. Aun así, jamás se perdía de un caso que le gustase, aunque este, lo
tuviera un poco mal por lo difícil que se estaba volviendo y además, el tener
que tratar con el padre de la víctima. Kysa lo sabía: no le gustaba tener que
hablar con aquel hombre y aunque, le preguntó en más de una ocasión, no tuvo
una respuesta de él y, como lo conocía ¡era en vano insistir! Pero ella no
negaba que la curiosidad la podía y tratándose de su jefe, quería saber más, el
problema es que pocas veces era sincero con aquellas cosas profundas. Más bien,
era esquivo siempre que podía cuando algo le molestaba.
—Bueno, no
importa. Lo pondré al tanto yo ¿Qué conseguiste?— dijo sentándose en frente de
Jack mientras él buscaba un sobre que le terminó de pasar a ella.
—Éste es el
muchacho que buscan— le pasó una foto A5 del joven y un par de hojas con varios
datos de él —tiene antecedentes por peleas callejeras. Nada grave. Lo detuvieron
dos veces por eso aunque sólo habían llegado a los golpes cuando estuvo
borracho. Parece que tiene problemas de carácter. Ha vivido en siete
departamentos diferentes y en todos, lo han echado por falta de pago. La dirección
de sus padres figura entre sus datos, creemos que se está quedando allí, así
que mandé una patrulla a buscarlo. Si es así, en poco estará aquí.
—Me gustaría
hablar con su familia y con él—
—¿Quieres que
te acompañe?—
—Gracias. Pero
si llegan con el sospechoso primero, mejor que estés para interrogarlo— sonrió
y se levantó de su asiento, cargando el sobre con todo lo que necesitaba —si
ves a Morgan dile que estoy molesta con él—.
Salió del
departamento de policía cuando se topó a Morgan en la puerta, descargando su
furia por llegar tarde como solía hacerlo. Él sólo le sonrió, cosa que hizo a
Kysa respirar profundo, contar hasta diez y seguir de largo. 
Morgan la
siguió: ella tenía información valiosa para él.
Llegaron a la
residencia del sospechoso y vieron la patrulla en la puerta de la casa: cuando
llegaron él se había ido ya.
—Eso por
llegar con la sirena encendida. Si hicieran las cosas de manera sigilosa, habrían
llegado a atraparlo antes de que se diera a la fuga— espetó Morgan. Aun así,
subió la escalera que daba al pórtico de la casa y golpeó la puerta. Si sus
padres eran tan buenos padres como pensaba, debían tener información del
posible paradero del muchacho y él, iba a conseguirla como fuera.
Su asistente
lo siguió pero se detuvo antes de subir las escaleras mirando uno de los
laterales de la casa: había una huella en una de las ventanas, como si alguien
hubiese bajado aferrado a la pared. Llamó a su jefe y viendo el suelo como
estaba, dedujeron que podrían ser recientes, demasiado recientes.
—¿Hace cuánto
llegaron aquí?— les gritó el detective a los policías.
—Unos cinco a
diez minutos, más o menos— respondió uno de los oficiales.
Ambos se
miraron seguros: si había escapado a pie, podrían tener suerte y aun, no debía
estar lejos. Vivía en una zona poco concurrida, con pocos lugares en donde podrían
esconderse, debían irse.
Le ordenó a
uno de los policías que quedara en la casa mientras el otro, llamaba refuerzos
y luego, inspeccionaba el lugar. Lo iban a encontrar como fuera.
Kysa lo vio
entrar al bar y salió corriendo detrás de él. Morgan no estaba en tan buena condición
física como ella, correr tan rápido no era posible para sí, y el que ella fuera
tan impulsiva, no le ayudaba en lo absoluto ¡siempre le decía que pensara antes
de actuar cuando se trataba de gente peligrosa!
La persecución
continuó por tres calles más. Debía detenerlo como sea y a este paso, ninguno
iba a llegar a buen puerto. Fue entonces, cuando vio una botella tirada en el
suelo, tomándola para luego, hacer puntería con ella y arrojársela al muchacho
¡y había tenido suerte! Para golpearlo justo en la cabeza y hacerlo perder el
equilibrio. Ella, estaba feliz de haber acertado, aminorando un poco el paso:
debía inmovilizarlo hasta que llegaran los agentes y se lo llevaran con ellos.
Se acercó y
poniéndose de cuclillas, él la empujó, haciendo que cayera de espaldas al
suelo. Morgan llegaba allí, gritando que se detuviera, cuando él sacó un arma
de fuego de su chaqueta y disparó dos veces.
Kysa miró con
horror caer a Morgan al suelo mientras el muchacho se levantaba y escapaba.
¡Y hasta aquí llega el capítulo! No me linchen (????) Espero, les haya gustado, pasen un lindo día y unas buenas noches <3
¡Los quiero!
Bye!

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2 Comments

  1. Kath Hartfiel 6 abril, 2016 at 11:13 am

    ¿Qué? Espero que no me mates a Morgan. ¿Qué haré yo sin él?
    Espero la continuación con muchas ganas.
    😀

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 7 abril, 2016 at 4:16 am

      Es el principal y hay otro capítulo, pero no diré más (????)

      ¡Cuidate!

      Bye!

      Reply

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