Si perdemos el control – Capítulo 8

0
(0)
¡Hola a todos! ¿Cómo están? Me entusiasmé escribiendo este capítulo <3 Lo terminé mientras esperaba el colectivo, que hay que aprovechar esos momentos de tiempo muerto que uno tiene y ser más productivos (?) Y como generalmente, siempre salgo con mis libretas y lapiceras a por montones —porque siempre que llevo una tengo la suerte de que no anda, así que mejor tener varias a la mano—.

Capítulo
8
El avión
despegaba a las cuatro de la tarde y ellos, 
como de costumbre, habían llegado sobre la hora para poder despachar el
equipaje. Jack había tenido la suerte de ganar un viaje para cuatro personas y
llevando a su esposa, quedaban dos puestos libres, acabando por invitar a
Morgan y a Kysa para que los acompañasen a su viaje de placer. 
El Caribe era
un lugar interesante en aquella época del año, por lo que no habían dudado en
aceptarlo y como era de arriba, como quien dice, tampoco daba para
desperdiciarlo. A todos les iba a venir bien unas merecidas vacaciones, lejos
del trabajo, el papeleo y todo lo que pudiera traerle un mal recuerdo.
Aun así,
habían tenido algunos problemas, Jack especialmente con su esposa, que no podía
concebir que un viaje de placer incluyera a Morgan. Cualquier menos él. Más,
siempre termina de aceptar por su esposo, porque era demasiado bueno y porque
quería mucho a Morgan aunque ella no lo entendiera. No entendía cómo Jack podía
ser amigo de alguien como él. Tan sólo mirarlo y terminaba por hacerse esa
pregunta una y otra vez. Lo mismo cuando veía a Kysa tan cercana a Morgan ¿Qué
es lo que tenía el detective que ella no lograba ver? No terminaba de entenderlo
y llegaba el momento en que decidía que tampoco le debía importar. Sólo sabía
que ninguno de los dos se llevaba bien con el otro, eso era seguro.
Llegaron al
hotel donde se quedarían. Habían reservado dos habitaciones para ellos, así que
Morgan y Kysa iban a compartir un cuarto. Por algún momento, Jack llegó a
pensar que eso podría determinar al fin su relación: una semana durmiendo en
una misma habitación podría llegar a ser algo bueno. O no. Morgan podría
ingeniárselas para que saliera mal también.
Lejos de
dedicarse a pensar en un hermoso día, el clima les arruinó todo. Apenas cruzar
la puerta, la lluvia se desató con fuerza para horas más tarde, terminar por
romper todas sus esperanzas con la alerta meterologica. Tan sólo les quedaba
pasarse en el hotel hasta que mejorase todo.
—Para esto
nos quedábamos en casa— suspiró Marissa echándose hacia atrás en el sillón de
la sala de estar, mirando por uno de los ventanales la lluvia. 
—¡Claro que
no!— intervino Kysa dejando su coctel en la mesita. Ella parecía ser la única
que estuviera disfrutando a pesar del agua —viniste aquí de vacaciones y a que
te mimen. Eso puedes hacerlo con o sin lluvia— dijo muy contenta guiñándole el
ojo para luego, dirigir la vista a Jack —además, vi que hay varias actividades.
En la noche, hasta habrá una banda aquí. Imagino que debe ser algo muy elegante
para lo que es este hotel, pero seguro, será divertido. Y también he visto que
hay unas conferencias. Llegamos en una época muy concurrida— les contó
dejándoles algunos de los folletos que había recorrirdo al ir a buscar algo de
beber mientras se sentaba en uno de los sillones, al lado de Morgan.
Disfrutaba de
la lluvia. Y el hecho de no tener que trabajar ya era algo muy bueno para ella.
No iba a tener que preocuparse por los muertos, desaparecidos o cuánto mal de
la sociedad apareciera en su vida. Las cosas iban a ser sencillas y agradables
después de tanto tiempo. Y no es que no disfrutase de su trabajo, sólo que a
veces Kysa, necesitaba despejarse y cambiar de ambiente. Imaginaba que Jack y
Morgan debían pasar por lo mismo aunque ninguno de los dos lo dijeran en voz
alta o se mostrara reacio a su trabajo, por el contrario, ambos eran demasiado
apasionados en lo que hacían.
Morgan dejó
uno de los folletos que había tomado en la mesa, mirando a su acompañante.
—¿Vas a ir a
una conferencia estando de vacaciones?—
—¡Claro! ¿Por
qué no?
—Porque se
supone que vienes a dejar de trabajar. No tiene sentido que vayas a escuchar a
otros hablar de cómo trabajan— siguió Morgan sin dejar de mirarla con una
sonrisa pícara.
—Entonces
¿Qué sugieres que hagamos mientras estamos aquí?—.
Él, sonrió
con agudeza, entonces, Kysa supo que no debía haber preguntado aquello. Más,
antes de que lo supiera o pudiera decir nada, la había tomado de la mano y la
había levantado del sofá dejando a Jack y Marissa solos, quienes, sólo los
vieron alejarse de allí.
Se dirigieron
por uno de los pasillos del hotel. Ella apenas había estado viendo alguna parte
del mismo, pero Morgan parecía que conocía mucho mejor el lugar. Tuvo la duda
de si alguna vez había estado allí ¿Por cuantas partes del mundo habría estado?
Jack le había contado algo de que se había dedicado a viajar después de dejar
el ejército. Ambos lo habían hecho durante un tiempo antes de asentarse a trabajar
nuevamente. Había mucho que desconocía de aquel hombre, más, Kysa tenía la
paciencia y la fuerza para esperarlo y conocer más de él, porque ella, de
verdad quería saber más de Morgan, aunque sintiera que preguntar sobre cosas de
su pasado, le terminara por salir mal, ya que no siempre reaccionaba bien.
Heather nomás le había contado cómo había reaccionado cuando ella se enteró de
su prótesis y entonces, ella iba con tacto, sigilosa como si fuera un gato
esperando que el ratón saliera del escondite. Aunque a veces, ella misma se
sentía como el ratón y Morgan, era un intrépido león acechándola.
—¿Qué haremos
ahora?— preguntó ella cuando se detuvieron frente a la puerta que dirigía a la
piscina del hotel. Se podía ver mucho mejor el paisaje desde allí. Las palmeras
se doblaban por el viento y la lluvia caía a cantaros. Era un paisaje frío y a
su vez, el sonido del agua podía hasta ser relajante.
—¿Qué tal si
lo decidimos de una forma interesante?—
—O estúpida—
corrigió ella. Sabía qué podría ser interesante para él no era lo más sensato
para ella.
—¿Ves el
sombrero que está allá, flotando en el agua?— se encorvó un poco quedando a la
altura de Kysa, señalando el lugar donde se veía el sombrero flotar —quien lo
consiga, hará el itinerario de estos días— sonrió confiado. Era una competencia
por tener el control de todo y si se trataba de eso, él iba a llegar hasta las
últimas consecuencias ¡la lluvia era lo de menos!
Kysa podía
ser más sensata hasta que perdía el juicio ante los retos de Morgan. Lo miró y
terminó por asentir, abriendo la puerta. Apenas dar un paso fuera y el viento
cargado con agua los mojó. Era natural pensar en eso, sabiendo cómo estaba todo
fuera pero a ninguno de los dos realmente le importaba eso. Ambos estaban
dispuestos a arriesgar por tomar la sartén por el mango y ninguno, iba a dar
una tarea fácil.
Se pusieron
de acuerdo y dieron la salida para buscar conseguir su gran premio. Kysa se
detuvo a la orilla de la piscina. Estaba empapada ¿Qué mal le iba a hacer
mojarse un poco más? Y decidió zambullirse dentro de la piscina para así,
llegar más rápido que él. Sabía que Morgan no se iba a tirar dentro, lo que
ella no sabía es que las ondulaciones del agua gracias a que ella se habita
tirado dentro, habían acercado el accesorio lo suficiente como para que él lo
alcanzara. Ella lo vio haciendo un moflete con sus mejillas frustrada, pero
tuvo una idea.  Se acercó nadando hasta
la orilla y lo tomó del cuello de la camisa, haciendo que cayera dentro del
agua con ella y así, en aquel descuido, ella se hizo con el sombrero y una
expresión de triunfo en sus labios.
Morgan salió
a la superficie muy cerca de ella, tomándola de la cintura y susurrándole al
oído, tramposa. Más, ella se rió y acabó mirándolo dispuesta a echarle en cara
que iban a hacer todo lo que ella quisiera el resto de la semana. Pero hubo
algo que la detuvo. El viento, el agua, la lluvia, incluso, que sintiera su
mano sobre su cintura y verlo así, tan de cerca, tan pegada a su cuerpo, tan
cerca el uno del otro que casi sentían el aliento cálido del contrario sobre
sí. Y fueron unos escasos segundos de duda entre ambos, que se miraron los
labios antes de que terminaran por besarse. Kysa rodeó el cuello de Morgan
mientras él la atraía más contra sí, ansiando el beso, que continuara hasta que
el tiempo se detuviera.
Más, lo que a
ellos no les importó sí le importó a un encargado del hotel, gritándoles que
salieran de la piscina, haciéndolos sobresaltarse por ello. Se miraron y
acabaron por nadar a la orilla. Morgan ayudó a Kysa a salir mientras él iba por
la escalera de la piscina. A este punto, el sombrero ya no importaba en lo
absoluto.
 
El muchacho
que los había regañado anteriormente, les trajo unas toallas y les pidió
expresamente que no volvieran a hacer una tontería como esa. Morgan lo ignoró
dirigiéndose a su habitación mientras Kysa aseguraba que eso no se iba a
repetir. Así, lo alcanzó en el pasillo. Ninguno de los dos se dijo nada. Y
mientras estaban allí en silencio e impacientes a que el ascensor llegara, la
luz se cortó y un grito retumbó en todo el hotel. Algo malo había pasado.
Él, se acercó
a ella, tirando la toalla, ya no importaba. Le pidió que se quedara a su lado
mientras la luz volvía y ellos, se reunían con Marissa y Jack. Más, al cabo de
unos minutos, apenas, unos cuatro o cinco, todo el hotel volvió a quedar
iluminado.
El detective
sabía que algo estaba pasando y lo confirmó cuando vio a un par de empleados
correr hacia las escaleras. La pareja se miró y supo que quizás, sus vacaciones
no fueran tales y tuvieran que intervenir por el caso. Al menos, Kysa sabía que
la curiosidad de Morgan no iba a quedar saciada hasta saber qué había producido
aquel grito y la agitación entre el personal.
Sin más, se
dirigieron a la sala, encontrándose allí a sus amigos. La gente estaba algo
alborotada por lo que había sucedido antes. Paseando de un lado a otro a
preguntar. Ninguno sabía qué pasaba pero el clima no había sido propicio para
hacer las cosas más agradables para todos los presentes.

—¿Se puede
saber por qué están empapados los dos?— preguntó Jack con sorpresa ¡y los dos! Miró
a Kysa quien sólo evitó contacto visual, más Morgan se veía mucho más
despreocupado por ello.
—Fue una
apuesta— explicó rápidamente
—¿Y ahora qué
hicieron?—.
—Mejor, nos
ocupamos en saber qué pasó aquí— dijo volteando a ver a un muchacho que salía
de una de las habitaciones con un bolso para dirigirse al ascensor. Algo pasaba
y estaba seguro de que era interesante por el alboroto que estaba causando. Por
supuesto, Jack no se iba a quedar con la duda de qué había sucedido entre
ambos. Pero sería a su tiempo.

  

Así, los dos
hombres se dirigieron al mostrador a intentar averiguar algo del encargado,
quien se veía mandando a los que se acercaban a su habitación prometiéndoles un
trago de cortesía por el mal momento ocasionado. Eso, le daba una pista más al
detective para saber que algo más sucedía. 
Esperaron a
que se dispersaran la mayor cantidad de gente posible y se acercaron hablando
bajo. El muchacho insistía en que fueran a su habitación, más, Morgan acabó por
usar su título y el de Jack para ahorrarse los problemas y las insistencias:
eran detective privado y policías. Si algo sucedía, ambos querían saberlo.
Así, habían
ganado un trabajo extra en sus vacaciones casi perfectas: un asesinato.


<<Capítulo 7

¿Y? ¿Qué les pareció? Se están poniendo más melositos pero no podía dejarlos sin un trabajito de por medio (???)

Nos estamos leyendo <3

¡Se cuidan!

Bye!

¿Te gustó la entrada?

Haz clic en los corazones ¡y vota!

Votos 0 / 5. Votos: 0

¡No hay votos! Sé el primero en decir que te gusta

2 Comments

  1. Kath Hartfiel 14 abril, 2016 at 2:17 pm

    ¡Oh! Es que están hechos el uno para el otro, aunque… estaban tan, tan apunto… ¡casi!
    Me encanta, desde luego esta historia me fascina.
    😀

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 15 abril, 2016 at 1:04 am

      Los dejaron con las ganas a todos (?)

      ¡Gracias por leer!

      ¡Cuidate!

      Bye!

      Reply

Leave A Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *