Si perdemos el control – Capítulo 9

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¡Hola a todos! ¿Cómo están? Espero que muy bien ¡tengo capítulo nuevo de esta historia! Espero que les guste cómo va resultando la novela. A mí, personalmente, me encanta escribir las aventuras de estos personajes <3 ¡Y siento que cada vez son más interesantes! Me corrigen si me equivoco (?) Es una de las novelas que más cariño le tengo a la hora de escribir <3
Capítulo 9
El caso le
venía bien. Con la tormenta fuera, podría hacer más interesantes sus vacaciones
aunque Jack no pensara lo mismo. Era un momento para desligarse del trabajo
pero cuando te apasiona lo que haces no te terminas de desligar de ello por
mucho que insistas. Morgan lo sabía bien por eso, no hacía asco a ninguna
situación así. Aunque aún le quedaba el reto con Kysa y solucionar algunos
temas entre ellos, tendrían tiempo, de eso, estaba seguro.
Volvieron con
sus acompañantes y le contaron de la situación. Morgan dijo que él y Jack se
iban a encargar de todo y les pidió encarecidamente que ambas volvieran a la
habitación. Y aunque Kysa insistió en ayudarlos, él insistió mucho más en que
dejar a Marissa sola iba a ser mucho más peligroso. Había un asesino suelto en
el hotel y si podían estar las dos juntas y a salvo, las quería a las dos
juntas y a salvo. Sin más discusiones que esa. Y así, ella bastante más
frustrada que de costumbre, se dirigió a la habitación junto con su amiga.
Tampoco, le quedaban muchas más opciones.
—Agradezco
que te quedes, pero también sé cuidarme sola— advirtió Marissa —he vivido con
un policía durante años. He aprendido una o dos cosas—.
Kysa sonrió.
Aunque, eso hacía más fácil algo para ella: no iban a hablar del beso en la
piscina, aunque, dormían juntos, así que iban a hablar del beso en la piscina,
aunque eso implicara que le iba a dar un poco de tiempo para poner en orden sus
sentimientos.
—Nos
quedaremos en tu habitación. Tienes qué cambiarte ¿Qué pasó entre ustedes?—
aprovechó a preguntar y en ese momento, sintió que no iba a haber tiempo para
ponerse a pensar en nada ¿Qué le iba a decir? Sabía que Morgan le caía mal.
Bastaba sólo escucharla hablar de que las había mandado a la habitación para
sólo notarlo. Si hubiese sido Jack, otro gallo le cantara pero no, había sido
él y como siempre, tenía una forma muy especial de decir las cosas y no era
precisamente buena.
Ella suspiró
y amarró mejor la toalla entre sus dedos antes de querer si quiera, pronunciar
palabra. Su compañera la esperaba ansiosa ¿Qué le iba a decir? Ni si quiera
ella estaba segura de qué decir en ese momento. Cerró los ojos y subiendo al
ascensor, lo dijo finalmente: nos besamos en la piscina. Y con eso, vinieron
todas las preguntas que tenían que venir ¿Qué hacían ahí? ¿Por qué la piscina?
¿Estaban locos? ¿Ella lo había besado o sólo había sido sorprendida por él? O
la más importante de todas ¿Por qué él?
El muchacho
los había dirigido a la habitación donde habían encontrado el cuerpo. No tenían
mucho encima, en realidad, no tenían nada encima que pudieran usar para
trabajar. El teléfono no servía, salvo la línea interna del hotel, fuera, no
había forma de comunicarse. Los caminos estaban cerrados por la tormenta, así
que tampoco había forma de entrar o salir: dependía de ellos hacer todo y de la
mejor manera.
Morgan entró
directo a ver el cuerpo mientras Jack pedía que cerraran el hotel para que
nadie saliera por ningún lado. Así el clima fuera terrible, más le valía pecar
de precavidos que luego, lamentarse por confiados. 
Una vez
aclarado eso, acompañó a su amigo. Él revisó la puerta. La abrió y la cerró
antes de ver la cerradura. No había nada.
—Parece que
nuestro amigo conocía al asesino—
—Así que
tampoco está forzada— dijo él poniéndose de pie ayudándose con la silla que
había al lado —presenta rigidez cadavérica. Eso quiere decir que hace unas tres
o cuatro horas que está así y recién ahora lo descubren o
—Recién ahora
fingen descubrirlo— y se encogió de hombros —¿Y por qué esperar?—
—Habrá que
preguntárselo al asesino. Revisa su teléfono. Yo buscare en las maletas algo
que nos sirva— ordenó él mientras se agachaba a levantar una de las valijas que
había en el suelo para luego, volcarla en la cama: y había ropa de mujer. Él sonrió
como si eso fuera uno de sus mejores descubrimientos —vino acompañado ¿Crees
que haya un tercero en medio? Explicaría porqué le abrió la puerta a quién lo
haya matado—
—Buscaré al
encargado— se adelantó en salir con el teléfono mientras su veterano amigo
quedaba inspeccionando a su alrededor. 
—¡Y trae unos
hisopos!— le grito desde la puerta para volver al interior de la habitación. 
El cuerpo no
mostraba muchos más cosas que pudieran ser reveladoras a simple vista. No había
cabellos de ningún tipo en su ropa y el disparo que tenía en su pecho ya
presentaba sangre seca. Con un silenciador y los truenos de la tormenta, sería
suficiente para poder hacer todo sin preparar mucho más la situación. Ingenioso
pero no lo suficiente. Cualquier forense podría haber determinado la hora de la
muerte con tan sólo ver el cuerpo en aquel estado.
Al poco rato,
estuvo Jack y una mujer de aproximadamente unos treinta años. Morgan sonrió
sabiendo que era justo lo que estaba esperando. Imaginaba que debía estar entre
los veinte y los treinta.
Se acercó a
la muchacha haciéndose paso entre los dos hombres que estaban con él y la tomó
de la mano para luego, desabrochar el botón del puño de su camisa y pedir un
hisopo a Jack.
—A los
novatos les suele suceder esto. Los revólveres de varias piezas, tienen mayor pérdida
de pólvora que los que son de una sola. Usualmente, los novatos no reparan en
estas cosas, piensan en borrar las huellas del arma homicida y deshacerse de
ella nada más— dijo al pasar el hisopo por su mano y viendo que juntaba los
restos de la misma y veía sus puños teñidos por lo mismo —lo interesante es que
no se dio cuenta de que se ensució las manos, probablemente, pensando en que
había matado a un hombre o por estar revolcándose con su amante. Deténgame si
me equivoco— soltó sin tacto alguno dejando a la mujer sin palabras antes de
que quitara su brazo de golpe de las manos del detective —puedes guardarlo para
el forense, pero no creo que haga falta. Ella pronto llorará, se lamentará y
confesará— le dijo a su amigo dejándole el hisopo en las manos.
Las piernas
de la mujer temblaron y casi cayó al suelo si no hubiese sido por el encargado
que la sostuvo. Quiso soltarse e irse, pero Jack la detuvo. Ella, había quedado
sin palabras: ni mentía ni dejaba de mentir. Había querido irse pero no podía
después de semejante acusación.
La llevaron a
una habitación que quedaría a custodia de ambos mientras la policía local
llegaba hasta ahí. Aunque primero, querían saber si había un cómplice para llevar
a cabo todo. Intentaron que ella hablara más, tan sólo había permanecido en
silencio hasta que luego, se largó a llorar repitiendo que podría haber salido mejor.
Jack y Morgan
se miraron sin llegar a conseguir nada, dejándola sola en el cuarto hasta que
al fin, abrieron las carreteras dos horas más tarde para que la policía la
llevara fuera. Más, tenían vallado el hotel no sólo para sacar el cuerpo y
llevarlo a la morgue sino porque, posiblemente, hubiera alguien más detrás de
todo y debían encontrarlo.
Morgan dejó a
Jack haciéndose cargo de poner a la policía al tanto. Todo había resultado
demasiado sencillo como para que se preocupase por lo que seguía. Probablemente,
se hubiera divertido mucho más si había un verdadero reto tras aquella muerte,
pero era tan obvia como aburrida, con el respeto del difunto. Aunque aún le
quedaba el cómplice, primero, quería ir a su habitación. La pierna le dolía y
el clima, hacía que el dolor fuera mucho más fuerte y molesto que de costumbre.
Aunque no había nada qué hacer con ello, los dolores fantasmas eran comunes en
ese tipo de situación que él se encontraba en que sentía el dolor en la pierna
que no tenía. Nadie lo explicaba, tan sólo, daban un calmante fuerte esperando
a superarlo. Él, tenía algo más en mente.
Abrió la
puerta de su habitación y encontró a Kysa y Marisa hablando mientras la
televisión estaba encendida y ellas, bebían un trago de la cantina.
—Tú, puedes
volver con tu esposo. Ya terminó tu turno con ella— dijo confiado ofreciéndole
la mano a Kysa para largarse de allí.
Marissa bajó
luego de que ellos se fueron, buscando a Jack. Definitivamente, nada de eso era
parte de las vacaciones que había planeado. Una tormenta, un asesinato y Morgan
en el medio ¿podía resultar peor? Sí, podía resultar peor. Llegando a la
puerta, vio un amontonamiento de personas mirando al cielo. Su esposo estaba
entre ellos por lo que no dudó en salir de allí preocupada de lo que estuviera
pasando.
Al ver a la
policía llegar, había entrado en pánico. Se encerró en su habitación, pensando
que podía huir por la ventana, aunque estaba en un séptimo piso. No habían
tardado en deducir su complicidad con la mujer que habían arrestado, sin
embargo, aseguraba que, si no se iban todos, él saltaría.
—Morgan dijo
que eran novatos. Aunque, personalmente, creo que está loco— le explicó a su
esposa.
La sirena del
camión de bomberos se sintió más de cerca hasta que al fin, bajó un grupo de
seis hombres, uno de ellos, hablando por un megáfono intentando calmar al
presunto homicida y ahora, suicida.
—Díganle que
no lo acusaran— sugirió Jack al que creyó, era el encargado del cuerpo de
bomberos.
—No podemos
hacer eso
—Pueden decirlo,
no deben ponerlo en práctica. Una vez que esté en el suelo, se olvidan de ello.
Es eso o tener a otro muerto encima—dijo serio Jack. Era cierto que era una
estrategia vil para conseguir que no se lanzara pero, si lo conseguía
¿importaba? Lo salvarían y en cuanto pasara su reacción por el pánico del
momento, las cosas podrían tomar otro rumbo. Además, aún tenían que tomarle declaración
a la mujer y ella, parecía reacia a hablar. Si él estaba dispuesto a hacerlo,
no podían permitirse menos.
—Creo que aún
no podemos salir ¿te invito un trago?— le dijo Morgan mientras se sentaban en
una mesa de la cafetería que había en el hotel. Aun había personas allí a las
que no les importaba en lo más mínimo lo que estaba sucediendo fuera. Se harían
cargo las autoridades, entre ellos,  se
sumarían los dos.
Kysa aceptó.
Había tenido todo el día para pensar sobre el beso que se habían dado en la
piscina. Su trato, la relación que había entre los dos, no profesionalmente,
sino, aquella amistad con derechos que había quedado entre ellos desde que habían
roto sin romper. Las palabras nunca hicieron falta, pero lo daban por hecho a
ello. Así como daban por hecho que había química entre los dos que iba más allá
de un revolcón rápido en la cama.
—Me debes
todo el día de mañana— dijo ella sonriendo, colocando sus manos sobre la mesa.
Él arqueó
una ceja sonriendo con picardía.
—¿No te
interesa saber qué pasó?
—Te conozco
lo suficiente como para saber que si no estás entre la multitud que vimos
antes, es porque no había mucho qué hacer o que te interesara hacer ¿no es así?
Por eso, dejaste todo a Jack. Él siempre acaba pagando tus penas— le reprochó
sin dejar de mirarlo fijamente. Él no dijo nada, sabía bien lo que hacía pero
prefería no estar en esas cosas. Le gustaba su profesión porque suponía un reto
para él y cuando no ¿por qué hacerlo? Ahora, había resuelto el caso sin mayores
problemas, aunque no lo había disfrutado como algunos otros donde había mucho más
que investigar de por medio. Con suerte, podrían haber llegado a detener a la
mujer antes de que matara a su novio, esposo, amante. No supo qué eran y
tampoco estaba seguro de querer saberlo: no había nada de emocionante en ello.
Pasaron la
noche hablando y bebiendo. Poco a poco la gente comenzó a llegar nuevamente al
lugar, colmándose de música, murmullos y sus amigos que se sumaron a su festejo
después de un largo ajetreo con el trabajo.
Habían convencido
al hombre de que bajara sin oponer resistencia para luego, ser llevado a la
comisaría. No quedaba más que simplemente, ir despejando el lugar para al fin, volver
a sus vidas normales.
El matrimonio
había sido el primero en irse para dejar a la pareja de detectives en la mesa
con la advertencia de que fueran pronto a su habitación, que Jack mismo iba a
ir a buscarlos si en media hora no estaban ahí. Ambos lo despidieron jocosos,
bastante picados para al final, después de un rato de reírse de quien sabe qué,
se pusieron de pie y se fueron directo al cuarto que compartían.
Morgan rodeó
la cintura de Kysa con su brazo al ver que apenas podía mantenerse en pie
gracias al alcohol hasta que llegaron a la habitación y ella, se desplomó en la
cama, tomando a Morgan del brazo e insistiendo que se quedara con ella, hasta
que lo jaló tan fuerte que lo hizo caer a su lado en la cama, entre risas y
susurros poco entendibles, le dijo algo que apenas pudo llegar a distinguir: sólo
su nombre. Y así, ella lo abrazó y se quedó dormida en el pecho de Morgan, sin
darle lugar a que él se levantara y se fuera de la cama.

Espero que les haya gustado <3
¡Se cuidan! 
Bye!

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2 Comments

  1. Kath Hartfiel 25 abril, 2016 at 2:13 pm

    Oh, un crimen pasional, esos son los más escabrosos, se pueden sacar tantas cosas. ¡Aish mi Morgan! Como le quiero, aunque ésta vez se ha contenido más… ¿qué tendrá en mente?
    Jojojo
    Espero el siguiente con ganas.
    ¡Cuidate!

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 26 abril, 2016 at 2:36 am

      De hecho, me ha gustado mucho como ha quedado el capítulo XD Quien sabe que haga Morgan como próximo paso (?)

      ¡Cuidate!

      Bye!

      Reply

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