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¡Hola, hola, mis amores! ¿Cómo están? Espero que de maravillas ¡estoy activa! Ni yo me creo esto, que he publicado más o menos regularmente y pretendo seguir de esta manera, a ver cuánto más es capaz de durarme esta buena racha en el blog y en las redes sociales, que estoy empezando a poner un poquito más activo mi Instagram también 🙂
Les cuento que esta semana llego con el reto del servidor que llevo con Berii: Sueños de tinta, en donde he completado uno de los tantos retos semanales ¡qué ya vamos como dieciséis y apenas sí he avanzado! Que si he hecho cuatro, es mucho >.<
Escribe una historia inspirándote en tu canción favorita con un género al azar que será determinado por un bot. Al presentar la obra, no olvides mencionar qué canción usaste, diciendo su nombre y el artista que la interpreta .

Como ven, sencillito no era (???) Bueno, en realidad, sí lo era, pero a mí se me complico, que cuando lancé el dadito con el bot, me tocó Fábula de género y… no es uno de los que domine ni siquiera, es uno de los que leo, así que es un invento medio raro guiado por las locuras de Atsushi, Gustave y un gato mutante (?)

La canción que he elegido, por si ya lo sospechaban, es Gustave de BUCK TICK ¡Y es genial el tema! Como todo lo que hacen ellos, precisamente, el protagonista de la canción, es un gato, un poco diferente al mío, pero por ahí anda.

Gato malo
Gato malo, gato malo. Escuchaba siempre esas palabras de él. Gato malo, gato malo, sal de este tejado. Héctor, el gato, caminaba con la cola erguida y los bigotes medio chamuscados como si no le importará nada de lo que decían los humanos. A veces, por sólo molestar a aquellos que los trataban mal, se sentaba a maullar en el techo del vecino hasta que se aburría y se iba, pero dejaba con los nervios a flor de piel a sus enemigos. Y quizás, hasta aturdidos por sus fuertes y agudos maullidos.

Gato malo eres, gato malo mueres.

Héctor lo ignoraba. Contaba con un secreto que lo volvían de un vil gato callejero a un joven candente por el que todos se sacarían el sombrero. Héctor cómo gato era tremendo, pero como humano, no había palabras para describirlo ni existía alguien que pudiera contenerlo.

Hurtaba, mentía y seducía a cuanta jovencita se encontraba. Como gato se paseaba con la cola erguida y el pecho inflado. Como humano, con sonrisa galante y porte elegante.

Héctor, el gato, siempre iba muy confiado, sin esperar que nadie pudiera pararlo o si quiera, sospechar que podría ser un simple gato. Hasta que conoció a Ada, aquella que fue capaz de acabar con su magia.

Ada fue engatusada con sus palabras y la llevó a su lecho como a tantas otras damas, sin querer volver a saber nada de ella cuando el deseo carnal llegaba a su fin.

Se marchó con la intención de no volverla a contactar. Pero a Ada no la iba a humillar con el deseo de volver a verlo, recorrió cada oscuro callejón, calle y bar que encontró, esperando a Héctor hallar una vez más.

Ada no era una mujer enamorada, sino una muy enojada. Y con ese sentimiento guiando sus pasos, fue a dar con su paradero.

Héctor ni la recordaba, había tantas humanas como gatas en sus hazañas ¿Le sonaba familiar al menos su cara?

Pero a su mente no venía absolutamente nada.

Ada no perdonó tal atrocidad: la había herido y ella, estaba dispuesta a todo, hasta a matar si llegara a faltar. Pero hubo una idea que le pareció mucho mejor.

Héctor sintió su vello erizarse y comenzó a alejarse. Saltó la barra del bar en el que se hallaba y por la puerta trasera halló su escape. Pero era imposible huir de ella: Ada tenía magia y no de la mala como Héctor. Éste, escurridizo, se perdió como un gato callejero.

El ojo mágico de ella lo encontró y lo persiguió como si en vez de gato, Héctor fuera el ratón. Aterrado se sintió al ver un destello de brillo amarillo en los ojos de la mujer y nuevamente, con el pelaje erizado y los bigotes chamuscados tensos, saltó hacia el techo y corrió tejado por tejado.

Héctor estaba cansado y un poco borracho cuando ella le saltó en frente y lo detuvo.

Gato malo: por fin te he atrapado.

Ada lo tomó de la cola y se la cortó: el gato no volvería a usar sus poderes ni volvería a seducir mujeres.

Humillado, pero con fuerza para pelear, la arañó, saltó a su cara y en el cuello la mordió.

Héctor, apenas en unos segundos, de su vista desapareció y sólo el silencio se rompió cuando Ada se quejó por la herida que el gato dejó.

La moraleja es que Héctor, el gato nos deja es que, se cumple el dicho: quien mal anda, mal acaba. Héctor es sólo un simple gato callejero, según los cuentos.

Gato malo, gato malo, has quedado abandonado.

Pero hay quienes son más optimistas y no creen en los cuentos, sólo en ese gato callejero, esperando cobrar venganza… cuando llegue el momento. 

¡Un abrazo!

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18 Comments

  1. El Demiurgo de Hurlingham 19 enero, 2019 at 12:19 pm

    Un gato con la capacidad de convertirse en humano y engatusar humanas. Me gustó lo de engatusar. Aunque tal vez alguna humana haya querido ser engatusada.
    Y aunque la mala me parezca Ada.
    Bien contado. Un creativo relato.
    Besos.

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 28 enero, 2019 at 4:37 am

      Me gusta cómo lo dices. Quizás, haya alguna que también haya querido ser engatusada, mira que no se puede descartar nada, que por algo acabaron con Héctor.
      Bueno, estaba enojada, no la justifica, pero es una reacción válida xD
      ¡Muchos besos!

      Reply
  2. Sylvia 19 enero, 2019 at 6:01 pm

    Creo que tu texto es una genialidad. COmbinas las palabras con maestría. De verdad un aplauso a tu reto porque era muy difícil.
    Te salió requetemiau!
    Bss

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 28 enero, 2019 at 4:37 am

      Sí que lo era, costó por ese corte de rima que tiene, pero me alegra que te gustara.

      ¡Besos!

      Reply
  3. Campirela_ 20 enero, 2019 at 12:49 am

    Me sorprendes siempre para bien ..una historia convertida en cuento o viceversa ..ese gato malo tuvo tal vez su merecido por ser un pica -flor .
    Un abrazote y feliz finde .

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 28 enero, 2019 at 4:38 am

      Tú misma lo has dicho, Héctor se lo buscó XD
      ¡Un abrazo!

      Reply
  4. J.P. Alexander 20 enero, 2019 at 1:01 am

    Muy bueno y a pesar de todo y lo malo que es me ha dado pena el gatito.

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 28 enero, 2019 at 4:39 am

      Tenía su punto interesante Héctor. También me dio penita, pero tenía que ser así.
      ¡Un abrazo!

      Reply
    1. Roxana B Rodriguez 28 enero, 2019 at 4:40 am

      Gracias, me lo anoto para hacerlo en mis pendientes.
      ¡Un abrazo!

      Reply
  5. Cath Hartfiel 20 enero, 2019 at 3:06 pm

    ¡Hola guapa!
    Me he quedado confundida… ¿Hector es un gato que seduce a mujeres? No sé, es raro… pero ¡está genial!
    Me alegro que estés más activa, ya te noto en el insta… ¡me encanta!
    Un besito

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 28 enero, 2019 at 4:41 am

      No, o bueno, sí. Héctor es un gato que puede transformarse en un humano y que en ese tiempo, seduce mujeres.

      Sí, también he notado eso XD

      ¡Un abrazo!

      Reply
  6. Giancarlo Sesarego 20 enero, 2019 at 10:28 pm

    Yo tambien quede algo confundido pero fue muy interesate.
    ¡Un abrazo!

    Reply
  7. Cyn 21 enero, 2019 at 2:40 am

    Las rimas me hicieron pensar en una especie de cuento cantado, al estilo de las antiguas películas animadas de Disney. Adoro a los felinos, así que sentí pena por este gato malo. Pero Héctor se lo buscó. Buen relato.
    Un beso.

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 28 enero, 2019 at 4:51 am

      No había pensado en Disney, pero sí en los cuentos con rimas que leía de niña XD ¡qué genial eso!
      ¡Muchas gracias
      ¡Un beso!

      Reply
  8. Yessy kan 24 enero, 2019 at 2:22 pm

    Pobre minino! Me ha encantado la trama de tu prosa es encantadora!
    Abrazo!

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 28 enero, 2019 at 4:52 am

      Y en parte, se lo tenía merecido XD me alegra que lo disfrutaras.
      ¡Un abrazo!

      Reply

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