Un nuevo final

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¡Hola a todos! ¿Cómo están? Ya les había dicho que iba a subir este relato por el reto del día ocho, así que aquí les dejo el cuento sin cambiar de narrador <3 Creo que en primera persona es mucho más intenso que en tercera realmente, pero ya queda a su criterio que realmente, este es uno de esos cuentos que realmente, disfruté muchísimo escribir.
Justo arriba pueden ver la fecha, si es que distinguen algo que se ve muy oscura la foto :,D

Un fragmento del original escrito a mano.
Un nuevo final
Iba por la
ciudad caminando con un grupo de unos cuatro o cinco chicos. Las calles estaban
bastante tranquilas, el sol se ocultaba y a pesar de estar en la ciudad, todo
parecía desierto.
Caminábamos muy
tranquilos. Creo que yo era la única que no iba prestando atención a lo que
decían. Me distraía mucho aunque seguía con ellos.
Anduvimos un
poco más y pasamos frente a un castillo gótico. Era increíble encontrar algo
así en medio de aquellas casas tan bonitas y pequeñas y él, desentonando ahí
con su aura lúgubre y oscura, como si destilara algo realmente siniestro desde
él. Y así, me llamó la atención por lo que hice que los otros también se
detuvieran frente al castillo. Lo miré por unos instantes antes de que les
comentara a mis compañeros que sentía curiosidad y que quería entrar a verlo. Pero
ninguno me apoyó, así no se llevarían ninguna sorpresa desagradable al
ingresar.
Entré sola. No
me importaba ir sola. El castillo y lo que fuera que pudiera haber dentro no me
causaban miedo sino curiosidad, así que no me importó dejarlos fuera.
Una vez cerré
la puerta, la habitación de la entrada quedó algo oscura, aunque no tanto ya
que entraba algo de luz de los vitrales que estaban cerca del techo, el cual,
desde mi lugar parecía realmente inalcanzable.
La habitación era
majestuosa y estaba decorada con tanto estilos y maestría que parecía sacado de
una película. Era tan elegante y macabro a la vez, entre lo barroco y lo gótico
que encajaba a la perfección entre lo que se veía. Me quedé maravillada con
ello.
Di un par de
vueltas y me encontré con muchas escaleras, incluso, en la misma habitación se
podrían llegar a encontrar tres o cuatro a diferentes lugares. Volteé algo
indecisa, aprovechando a mirar el detalle de cada cuarto antes de decidir a dónde
debía ir: el subsuelo.
Bajé con
cautela debido a que la luz era escasa y no veía absolutamente nada de lo que
había, pero no me detuvo. Al llegar al suelo, me encontré con una habitación sumamente
grande, con una iluminación muy tenue. Las paredes estaban tapizadas con madera
perfectamente pulida hasta la mitad de la pared, el resto, tenía una mano de
pintura de un tono canela muy bonito. No había muchos adornos allí, era un
cuarto bastante sobrio a diferencia del resto que había visitado.
Y fue el
primero en donde vi a alguien. Parecía un hombre demasiado grande y en cuanto
se puso de pie, lo vi mucho más inmenso que antes. Había estado acurrucado en
el rincón izquierdo del fondo, como si estuviera mirando algo fijamente. Me produjo
algo verlo así, quizás, me conmovió, no lo sé, pero me animé a acercarme a él e
intenté poner mi mano en su brazo, más, se corrió asustado y por impulso, me
hice hacia atrás. No sabía qué hacer, sólo lo miré. Él, hizo lo mismo y en unos
segundos, su rostro se relajó y me sonrió. No entendía nada de lo que estaba
sucediendo.
—Es bueno
verte bien— me dijo como si me reconociera ¿Quién era? Aunque él me había dicho
eso, yo no tenía idea de quién era.
Me quedé mirándolo
mientras caminaba. Era alto y su piel era tan palida que estaba segura que el
papel seria oscuro si lo comparaban. Volvió por mí, me tomó de la mano y me jaló
suavemente a que lo siguiera.
Nos fuimos por
una escalera caracol que estaba frente a un cuadro. Era mucho más extensa y
amplia que las otras que había visto. Llegamos al primer piso. Todo estaba
perfectamente alfombrado, de punta a punta, brillando en un tono gris perla
casi de ensueño y sobre aquella alfombra, se veían en el centro algunos dibujos
extraños. No llegué a hallarle forma a ninguno pero él me aseguró que todos tenían
un significado que en algún momento, conocería. 
Me quedé con
las dudas.
Nos fuimos por
un largo pasillo lleno de puertas. No sé cuántas había pero conté más de veinte
antes de perder la cuenta.  Nos detuvimos
cuando encontramos a una pareja en una de las habitaciones: Laura y Patricio. Ella
me saludó con un beso en la mejilla, llena de alegría. No sabía quiénes eran
ellos tampoco, pero deseaba recordarlo.
Hablamos un
rato cuando la habitación comenzó a llenarse de agua. Las puertas se cerraron,
no había forma de salir de allí y todo comenzaba a volverse más intenso todavía.
Estaba helada y no había hueco por donde escaparnos. No sé por qué sucedió
esto, aunque ellos parecían más seguros de que iban a poder salir pero nada me
decía nada de nada. Igual, intentaron abrir una puerta en vano, ya cuando el
agua rebasaba los dos metros, se hizo mucho más difícil pensar que iba a
solucionarse todo. Cuando nos dimos cuenta, quedamos tapados por ella, viendo
llegar la inminente muerte. Estaba segura de que sentía mis pulmones llenarse
de agua que se incrustaba como si fueran agujas. Dolía, realmente dolía todo
aquello.
Desperté en
una habitación que no había visto anteriormente, completamente verde, incluso,
las sabanas que me cubrían iban a tono. Mi ropa estaba seca y cambiada ¿Quién
lo habría hecho? Apenas puse los pies en el suelo, sentí pasos y me di con que
no estaba sola. Un hombre entró y me miró con una sonrisa amplia y amable. Una sensación
extraña me recorrió completamente aunque era agradable. Me sentía bien y tenía
la sensación de que habíamos sido muy cercanos aunque tampoco conocía su
identidad.
Era alto, yo
siempre fui una mujer alta pero aun así, apenas llegaba a rozar su hombro y
hasta me faltaba altura. Por primera vez, me sentí pequeñita al lado de un
hombre. Me gustaba mucho su cabello, ondeante mientras caminaba, largo y
recogido en una simple coleta baja. Se veía sumamente sensual. Me le había
quedado mirando como una idiota, especialmente, cuando su mirada brillante se
encontró con la mía. Sus ojos eran negros pero tenían un brillo y un aura de
misterio envolvente en ellos. Y casi, sin que me diera cuenta, se había
acercado a mí y me había rodeado por la cintura, llevándome a otro lado.
Lo llamábamos Doctor.
No sé por qué, si es que era factiblemente un doctor, un científico o algo más,
era simplemente, el nombre con que lo conocí. Apenas nos encontramos con el
gigante, me dejó a su lado, pidiéndome que me cuidara ¿de qué? No tenía idea, más,
él me sonrió antes de marcharse y eso fue suficiente.
Nos fuimos a
otra habitación tomando un libro antes de salir al pasillo y dirigirnos al
final del mismo, éste daba origen a otra serie de pasillos, tomando el del
medio. Aquel lugar era más grande de lo que me imaginaba y estaba hecho de tal
forma que, si no lo conocías, te perdieras en él como si fuera un laberinto.
En ello, me
enteré de que se estaban preparando para una batalla. Hablaban de un
contraataque ¿cómo? ¿Por qué? No sabía, es más, nunca había notado signos de
violencia ¿Qué sería todo esto? No entendía nada.
No me enteré
de más detalles sólo aseguraron que todo iba a estar bien y eso no me dejó
tranquila en lo absoluto ¿Qué es lo que tenía que estar bien realmente? Todo estaba
bien antes de entrar ¿por qué cambiaría? No sabía si había sido una buena idea
entrar. Pero cuando volvimos a encontrarnos al Doctor, ya no pensaba de la
misma manera.
Apenas llegó,
comenzó a hablar de estrategias, armas, cosas que debían conseguir y un dulce,
aunque dijo que eso era sólo capricho propio.
Me hizo reír.
Hasta ahora, él
era el que más hablaba. Éramos tres y sin embargo, ninguno era tan parlanchín
como el Doctor que parecía hablar por los tres y tres más también. Si había
silencio, sacaba tema de conversación o salía con uno de sus grandes monólogos.
Era un hombre muy inteligente y si bien, no llegaba  entender todo lo que decía, especialmente
cuando era especifico, como hablando de estrategias, el universo o la fuerza,
me sentía llevada por sus palabras ¡era tan apasionado! Y se sentía que era muy
cuidadoso al elegir cada palabra que usaba. Hablaba rápido pero entre eso, aun
se sentía su dedicación por la oratoria. Lo admiraba.
Recorrimos varias
habitaciones del lugar y aun así, nos quedaban cientos que no habíamos visto ni
veríamos. El castillo era realmente interminable. Me pareció notar que era
igual que el Doctor, parecía que entre ellos, había algún tipo de conexión. Era
extraño, realmente extraño, pero había comenzado a notarlo, especialmente,
cuando él quería abrir puertas y aparecían de la nada o cuando estaba feliz y
las luces se volvían más intensas, casi cegadoras. Si estaba mal o
decepcionado, todo se volvía más oscuro y tétrico. Parecía todo estar conectado
a sus emociones.
Ahora, estaba
sereno por lo que se veían las luces tenues y un ambiente realmente tranquilo. Comenzaba
a entender un poco todo. Sin duda alguna, el Doctor era alguien demasiado
particular. Y me gustaba así. Iba vestido de negro, con una gabardina larga y
sumamente suave al tacto. Tenía tanta elegancia que seguía pensando que era
como el castillo: elegante y oscuro a la vez.
Dimos una vuelta
hasta llegar a una escalera roja y dirigirnos al piso superior. Había una habitación
al final del pasillo, la cual, no era menos extraña que las demás que habíamos visto.
Dos gárgolas en la puerta esperaban a sus visitantes y casi juré que me
siguieron con la mirada hasta que la puerta se cerró.
Era una de las
habitaciones más iluminadas. Las paredes estaban casi hecha de vitrales y como
en todas las otras donde había vitrales, sólo contaban con tres colores: rojo,
amarillo y el clásico transparente. En general, no formaban ningún dibujo, sólo
estaban distribuidos de manera irregular, aunque, como todo allí, algo debía significar.
Esta habitación
estaba mucho más decorada que las otras, incluso, hasta había varios cuadros de
distintos períodos artísticos. El primero que vi fue el de dos centauros
luchando entre sangre y vísceras. Había un paisaje impresionista y dejé de
mirar cuando me detuve en uno de ellos: el retrato de una mujer con un vestido típico
del renacimiento. Tenía el cuello al descubierto y su cabellera suelta cayendo
a un lado de uno de sus hombros. Detrás de ella, había un vampiro dispuesto a
morderla. Pero la serenidad del rostro de ella y aquella postura en la que se
encontraba, con su cuello al descubierto daba la sensación de que lo sabía y
estaba bien con ello: lo aceptaba. Llamaba particularmente esa predisposición ¿por
qué? Había tanta paz en su mirar a pesar de su situación.
—¿Te gusta?—
me preguntó el Doctor al oído.
Me sobresalté,
estaba tan concentrada que me asustó. 
Asentí.
—Todo esto fue
un legado de mi padre— me contó abriendo los brazos, señalando todo lo que había
allí, sonriente —y yo he decidido que todo esto, el castillo entero, te
pertenezca a ti— y me tomó de la cintura, atrayéndome a él.
Yo no sabía qué
decir. No sabía cómo sentirme. Era demasiado para tan poco tiempo.
—Todo esto es
tuyo— dijo una vez más, asegurándome de ser la dueña de todo ¿y realmente por
qué lo hacía? Yo no había pedido nada de ello, pero ya lo tenía ¿Qué pasaba?
¿Por qué me lo daba todo a mí tan fácilmente? Me sentía más perdida que antes.
Me dio un beso
en la frente y me soltó. Vi como él se movía por la habitación con una destreza
y ligereza que si no fuera porque lo veía caminar, juraría que se elevaba,
flotaba por todos lados.
El Doctor miró
unos libros y acabó dirigiéndose a un cajón. Abrió y revolvió su interior y
terminó por abrir varios más. Aun no me dejaba de sorprender el lugar, todo aparecía
y desaparecía con tanta facilidad. Abrió un último cajón y una sonrisa se dibujó
en sus labios. Dejó todo de lado y se dirigió a la puerta. Sus ojos brillaban
con más fuerza ahora mismo.
Lo seguí. Lo seguí
sin decir nada y es que estaba segura de que podía confiar en él sin preguntar
nada. Estaba tranquila a su lado.
—Ya estamos
cerca de conseguirlo— dijo él y siguió avanzando a paso rápido ¿qué buscaba? Al
parecer, estaba escondido en el mismo castillo ¿por qué no lo había encontrado
antes?
Iba tan
concentrada en mí misma que se detuvo y acabé golpeándome contra su espalda por
no haber estado al pendiente. Se detuvo de golpe lo que me desorientó mucho más
de lo que ya estaba. Él volteó guardando aquello que llevaba en sus manos en el
bolsillo de mi chaqueta cuando el sonido de los cristales rotos del techo se hizo
eco en todos lados. Sólo sentí que él me abrazó y me tiró al suelo.
No entendía
nada y tenía un muy mal presentimiento de todo ¿esta era la guerra que tenían? No
entendía nada, sólo sabía que él no reaccionaba. Estaba encima de mí pero ya no
escuchaba su melodiosa voz o veía el brillo de sus ojos. Lo acomodé a mi lado y
vi mis manos manchadas con sangre. Tan sólo fue ver en su espalda como un
cristal había atravesado su pecho.
Sentí que se
me hizo un nudo en la garganta y mis manos temblaron conjunto con ello.
—¿Por qué?—
pregunté ahogada, no podía hablar bien.
—Porque eres tú.
Por eso— respondió con su mejor sonrisa mientras mis lágrimas escapaban de mis
ojos. No podía evitar llorar en ese momento. Aun no sé cómo él tenía fuerzas
para sonreír de una forma tan sincera después de todo.
Sentía el
ruido, un par de gritos, pero nada de eso importó. Sólo pude ver aquella
sonrisa tierna y fuerte de mi querido Doctor. El castillo se iluminó cuando él
lo hizo ¿cómo podía sonreír en un momento así? Tomó mi mano y me dijo algo que
no termine de entender y de pronto, todo se volvió oscuro y él… su cuerpo se
había disuelto en partículas de luz.
Ahora, todo
aquello era mío, incluso, aquel secreto que él no llegó a revelar.
Ya les había contado que este era un sueño que tuve. Realmente, un día tendría que ponerme a averiguar qué significado tienes estas cosas que sueño que algunas son tan rebuscadas que me causan intriga xD
Espero que les haya gustado <3
¡Se cuidan!
Bye!

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6 Comments

  1. Kath Hartfiel 17 junio, 2016 at 2:59 pm

    ¡Ahora lo entendí! ¡Que bonito! <3
    Te sigo leyendo
    cuídate

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 18 junio, 2016 at 2:20 am

      ¡Y éste es el original! Yo decía que en primera persona era más intenso todavía xD

      Me alegra que lo hayas entendido <3

      ¡Cuidate!

      Reply
  2. Owaru Chan 18 junio, 2016 at 11:35 am

    Me gusta tu letra, es muy bonita ^^
    En mi cuaderno las cosas parecen escritas por unas cuatro o cinco personas distintas, es muy triste y me han reñido muchas veces por ello T_T
    ¡Un relato intenso, señorita!

    Un saludo y nos leemos ^^

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 19 junio, 2016 at 1:32 am

      ¡Gracias! Eres de las primeras que mi letra no suele gustar xD

      Y puedes verle el lado útil, mira que lograr hacer cinco tipo de letras es algo que me parece increíble owo yo apenas hago la propia (?)

      ¡Me alegro que te gustara!

      ¡Cuidate!

      Bye!

      Reply
  3. El Demiurgo de Hurlingham 18 junio, 2016 at 11:05 pm

    Los sueños suelen ser inspiradores. Aunque a veces nos dejan con las historias incompletas. Me suele pasar, a veces sólo sueño lo que sería el principio.
    Me gusta más narrado en primera persona, se notan más las emociones de la protagonista.
    Un abrazo.

    Reply
    1. Roxana B Rodriguez 19 junio, 2016 at 2:11 am

      La verdad es que son una fuente de inspiración inagotable <3 Y sí, en primera queda mejor, es que estaba hecho para ser en primera, pero ha sido interesante hacer el cambio xD

      ¡Cuidate!

      Bye!

      Reply

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