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Un perro más
Cuando llegó, estaba demasiado tranquilo. Los perros hicieron escándalo. Gritaron, saltaron y lloraron y él ni siquiera frunció el ceño. Como no había llegado al turno para que le revisaran los oídos, lo primero que pensaron es que el bebé era sordo y apenas lo confirmarían el martes cuando fueran con el médico.

Por suerte, no era problema de audición. Siendo aún un recién nacido con apenas cuarenta y ocho horas de vida, estaba muy cómodo con los perros. Y así siguió durante los días consecuentes, donde demostró estar más incómodo con las personas o al sentir ruidos que con los perros cerca o ladrando.

Y con el pasar de los días los perros, la manada completa tomó el papel de protectores del bebé. Incluso, hasta el padre tenía restringido acercársele sin el permiso de la manada que ponía el grito en el cielo. Lo cierto es que nadie se acercaba al niño sin el permiso de ellos. Lo que generaba ciertas seguridades al saber que nada le pasaría mientras tuviera a sus guardianes de cuatro patas cerca.

—Va a ser un perro más a este paso —dijo Juliana, la hermana de Estela.

El padre palideció mientras ella seguía con la broma:

—Imagínate que su primera palabra sea “Guau”.

Estela se rio y la interrumpió:

—No será “Guau”, será “guau guau”. Un ladrido más potente.

Las dos lo tomaron bastante a gracia a esto. Pero a él le quedó la espina de que su primera palabra no fueran las clásicas o las que una persona normal esperaría de un bebé.

Al principio, temieron que los perros no se adaptaran al niño, más, lo habían recibido muy bien y estaban al pendiente de la cuna tanto como de Estela cuando lo tenía en brazos, justo como en ese momento que ella estaba sentada en el sillón de tres cuerpos junto a su esposo, aunque con un cuerpo de por medio pues, los canes habían tomado su lugar justo entre el padre y ella haciendo la vigilia como de costumbre.

—¿Qué haces? No es un perro —dijo él al ver que su esposa le rascaba la barriga al bebé… tal y como lo hacía como con los perros. Contrario a todo, el bebé sonreía como si lo disfrutara.

—¡Ah! —exclamó cuando se dio cuenta de ese detalle— pero le gusta —señaló.

Él no contaba con muchos argumentos para rebatir en ese momento y se jugó por el único que se le ocurrió:

—¿Y si nos quedamos unos días en mi casa?

«Lejos de los perros» pensaba en sus adentros, conteniendo todas sus ganas de decirlo en voz alta. Pero Estela se negó: estaban bien en su casa como para andar yendo y viniendo. Y debía pensar en algo más o se imagina al niño comenzando a gatear junto a la manada de diez perros y no le agradaba nada la idea.

Era él contra los perros y por ahora, estaba perdiendo.

Agosto: Inseguridad
¡Hola, hola, mis amores! ¿Cómo está? ¿Cómo ven? Me uní a un reto nuevo. Este es mensual y se trata de escribir en torno a una emoción/sentimiento que van dando. Tocaba la inseguridad este mes y tenía que escribir esto.

Espero lo hayan disfrutado.

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9 Comments

  1. Campirela_ 3 septiembre, 2020 at 9:15 am

    Un buen texto donde esas mascotas nos dan todo su amor y no siempre se les paga con la misma moneda..
    Un abrazo cielo.

    Reply
  2. El Demiurgo de Hurlingham 3 septiembre, 2020 at 11:58 am

    Me llamó la atención el título, bien acorde al relato, que me recordó a Romulo y Remo.

    Extraño un poco las historias de los hermanos que investigan lo paranormal, el fénix y el libro-mago.
    Y también a la peligrosa pero atractiva diosa Badb

    Reply
  3. Citu 3 septiembre, 2020 at 9:55 pm

    Los perritos y cualquier animal o ser vivos es un regalo. Se les debe tratar con respeto. Las personas que no les gusta los animales siempre me han parecido egoístas. Buen relato. Te mando un beso

    Reply
  4. Sakuya Aikawa 8 septiembre, 2020 at 10:24 pm

    Hola Roxana!
    Espero que te encuentres bien, me ha parecido un excelente texto, muy hermoso y con un buen protagonista, gracias por compartirlo.

    Reply
  5. gabiliante 13 septiembre, 2020 at 3:33 am

    hola roxana
    me ha parecido estupendo. lo he leido dos veces porque me parecia que me habia perdido algo. un relato continuamente en el filo de dar un paso mas y saltar a lo surreal, pero no. a medida que me acercaba al final pensaba: “solo quedan dos parrafos y aqui no veo la insguridad por ningun lado”. hasta el final, claro. estupendo el recurso de centrar el tema en un personaje secundario (bueno, que al menois no es el protagonista)
    estupendo texto y buen dialogo
    saludosss

    Reply
  6. Zoé Selardi 16 septiembre, 2020 at 11:14 pm

    Hola, Roxana.

    Vengo del grupo. Es un buen texto, aunque le falta un giro más dramático. Considero que, al ser una historia más sutil, el penúltimo párrafo es un tanto abigarrado.

    «Lejos de los perros» pensaba en sus adentros, conteniendo todas sus ganas de decirlo en voz alta. Pero Estela se negó: estaban bien en su casa como para andar yendo y viniendo. Y debía pensar en algo más o se imagina al niño comenzando a gatear junto a la manada de diez perros y no le agradaba nada la idea.

    Era él contra los perros y por ahora, estaba perdiendo.

    Quedaría mejor si eliminases o modificases la última niña para aumentar el impacto.

    También noto problemas con comas mal puestas, por todo lo largo del escrito. Ejemplos:

    Gritaron, saltaron y lloraron y él, ni siquiera frunció el ceño.

    Esa coma no es necesaria.

    Y con el pasar de los días los perros, la manada completa tomó el papel de protectores del bebé

    Faltan dos comas. Una después de perros y otra después de manada. Técnicamente podría ir una después de la conjunción con que inicias la oración, pero no es obligatoria.

    Incluso, hasta el padre tenía restringido acercársele sin el permiso de la manada que ponía el grito en el cielo.

    No sólo la coma esta demás, sino que nos lleva a lo siguiente que he notado en tu escrito: la redundancia. «Incluso» y «hasta» (véase definición 4) son equivalentes como adverbios; por ende, es tautológico escribir uno detrás del otro.

    Este lenguaje repetitivo le resta calidad a tu texto; lo cual es una lástima, ya que dominas el español muy bien.

    Otros ejemplos de redundancias:

    Y con el pasar de los días los perros, la manada completa tomó el papel de protectores del bebé. Incluso, hasta el padre tenía restringido acercársele sin el permiso de la manada que ponía el grito en el cielo. Lo cierto es que nadie se acercaba al niño sin el permiso de ellos.

    Si hasta el padre no podía acercársele al niño, entonces queda en evidencia que nadie se acercaba al niño. En un cuento, se precia sobre todo la brevedad; la última oración es superflua. Demostraste, con muy buen efecto, cómo los perros cuidan al niño, no es necesario que encima lo digas de plano al lector.

    —¡Ah! —exclamó cuando se dio cuenta de ese detalle— pero le gusta —señaló.

    Señaló es redundante. Lo que me lleva a que tienes problemas en escribir diálogos con impacto y se te escapan algunos detalles. Por ejemplo, dos errores ortográficos: Debería haber un punto y seguido después de la raya que sigue a «detalle» y «pero», por consiguiente, va en mayúscula.

    Querría que examinases este diálogo por ahí y sigas mis comentarios:

    —Va a ser un perro más a este paso —dijo Juliana, la hermana de Estela.

    El padre palideció mientras ella seguía con la broma: (1)

    —Imagínate que su primera palabra sea “Gua” (a).

    Estela se rio y la interrumpió (2):

    —No será “Gua”(b), será “gua gua” (c). Un ladrido más potente.

    1. No hay razón por la cual no debas poner esto en la misma línea que la línea de diálogo anterior. Intentas dar la impresión de que es una plática divertida, con comentarios agudos; le restas efecto agregando más párrafos..

    2. Estela no parece interrumpir nada por la forma en que está escrito; el verbo queda como un tanto pretencioso.

    Comentarios ortográficos:

    a. Debería estar en minúscula.

    b. Véase (a).

    c. Ya que hablan de la primera palabra del bebé, debería parecer una sola palabra. Sugiero un guion, «gua-guá» (tilde porque es aguda).

    Con los cambios a implementar, quedaría como algo así:

    —Va a ser un perro más a este paso —dijo Juliana, la hermana de Estela. El padre palideció mientras ella seguía con la broma—: Imagínate que su primera palabra sea “gua” y…

    —No será “gua” —Estela interrumpió—, será “gua-guá”. Un ladrido más potente.

    Hay ocasiones en que las palabras te sobran. Mi ejemplo favorito:

    Y así siguió durante los días consecuentes, donde demostró estar más incómodo con las personas o al sentir ruidos que con los perros cerca o ladrando.

    Durante los párrafos anteriores, hay muchos «cómodo» y hace ruido al lector tener «incómodo». Eso y que no hay motivo para tener una construcción copulativa cuando puedes reemplazar con el verbo; suple «estar más cómodo» con «incomodarse más». Encima, es economía del lenguaje.

    Y errores ortográficos. A continuación, pondré los que más me saltaron a la vista, pero hay varios.

    Las dos lo (1) tomaron bastante a (2) gracia a esto.

    1. Loísmo; debe ir un «le» porque «a esto» es el complemento indirecto.

    2. Esa «a» personal que sobra es un galicismo; bórrala.

    Al principio, temieron que los perros no se adaptaran al niño, más(1),(2) lo habían recibido muy bien y estaban al (3) pendiente (4) de la cuna tanto como (4) de Estela cuando lo tenía en brazos, justo como (5) en ese momento que ella estaba sentada en el sillón de tres cuerpos junto a su esposo, (5) aunque con un cuerpo de por medio pues, (6) los canes habían tomado su lugar justo entre el padre y ella haciendo (7) la vigilia como de costumbre.

    1. Ese «mas» no lleva tilde, al ser conjunción adversativa equivalente a pero.

    2. Esa coma está de más.

    3. Al igual que el segundo punto de los apuntes del ejemplo anterior, es una «a» personal que está demás, un galicismo gramatical sin sentido en español que es común en México. (Supongo que eres mexicana). Debería ser «estaban pendientes».

    4. Deformaste la locución adverbial. Debería ser «tanto de la cuna como de Estela cuando lo tenía en brazos».

    5. Mejor reestructura esas dos cláusulas; la redacción te falló un poco aquí.

    6. Esa coma debería estar antes de «pues», no como la tienes.

    7. Ese gerundio está mal usado, es anglicismo. El verbo debería estar en pretérito imperfecto, «hacían». Mejor aún, usa un verbo más preciso y demuestra tu dominio del idioma, «vigilaban».

    Con todas las correcciones quedaría así:

    Al principio, temieron que los perros no se adaptaran al niño, mas lo habían recibido muy bien y estaban pendientes tanto de la cuna como de Estela cuando lo tenía en brazos, justo como en ese momento los canes se treparon en el asiento entre ella y su esposo del sillón de tres cuerpos y vigilaban como de costumbre.

    Hay talento. Pero necesitas pulir tu redacción más.

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    1. Zoé Selardi 16 septiembre, 2020 at 11:21 pm

      Me comí una palabra una palabra: «Una después de perros y otra después de manada». Debería ser «manada completa» (y el verbo cambiaríaq a «tomaron»).

      Lo otro es que no sé por qué me formateó mal los diálogos.

      Diálogo original:

      —Va a ser un perro más a este paso —dijo Juliana, la hermana de Estela.

      El padre palideció mientras ella seguía con la broma:

      —Imagínate que su primera palabra sea “Gua”.

      Estela se rio y la interrumpió (2):

      —No será “Gua”(b), será “gua gua” (c). Un ladrido más potente.

      Diálogo corregido:

      —Va a ser un perro más a este paso —dijo Juliana, la hermana de Estela. El padre palideció mientras ella seguía con la broma—: Imagínate que su primera palabra sea “gua” y…

      —No será “gua” —Estela interrumpió—, será “gua-guá”. Un ladrido más potente.

      Reply
  7. Gisela «Bleiÿ» Brito 17 septiembre, 2020 at 4:13 pm

    ¡Holitas, Roxana!

    Que lindo ver que ya publicaste algo para este reto. Yo aún estoy en blanco sobre qué escribir con el sentimiento que ha tocado. Sobre la historia, me dio mucha ternura el bebé protegido por los perros (me recordó cómo eran de protectores los perros de aquí cuando mis sobrinos eran chiquitos) y me resultó graciosa la actitud del padre por todo esto.

    Espero que estés bien. ¡Muchos ánimos con todo!

    Reply
  8. Cath.Hartfiel 20 septiembre, 2020 at 1:23 pm

    ¡Hola guapa!
    Que relato tan adorable, me ha encantado imaginarme al bebé entre tanto peludo. Si es lo mejor que un bebé crezca con animales, espero que Estela termine ganando porque… es una maravilla ese plan de crecer con una manada.
    Un besito

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